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a ñ o d i e c i s é i s

Tumultoso, complejo, cruel y sorpresivo el dosmildieciséis será recordado por el regreso al establishment, el retroceso en las relaciones (y derechos) humanas, el fracaso (o hastío) de los sistemas económicos imperantes y una vuelta del hombre a ese absurdo afán de repetir errores del pasado. Si la violencia, descontento, ansiedad o desazón estuvieron presentes, coexistieron también con la unidad, la protesta, la búsqueda de libertad y nuevas oportunidades, vamos el buscar renacer de las cenizas. Este clima socio/político/económico tendría (y tendrá) su eco en las manifestaciones artísticas: plásticas, sónicas y por ende cinematográficas. Las propuestas arriesgadas, y la desmitificación (y replanteamiento) de los valores, la sexualidad o los géneros, se impusieron (en calidad y substancia) al cine banal y de entretenimiento. Se presentaron obras inclasificables, entrañables e importantes, no todas ellas valoradas pero si disfrutadas. A continuación, sin orden cronológico, afectivo o de preferencia, mis favoritas del dosmildieciséis.

1. The Handmaiden / Park Chan-Wook / Corea del Sur

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2. American Honey / Andrea Arnold / USA – Inglaterra

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3. Certain Women / Kelly Reichardt / USA

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4. The Witch / Robert Eggers / USA – Canadá

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5. Cameraperson / Kirsten Johnson / USA

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6. Paterson / Jim Jarmusch / USA

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7. Louder than Bombs / Joachim Trier / Noruega

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8. Childhood of a Leader / Brady Corbet / Inglaterra

photo by Agatha A. Nitecka please always credit the photographer

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9. Moonlight / Barry Jenkins / USA

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10. The Lobster / Yorgos Lanthimos / Irlanda – Inglaterra – Grecia – Francia – Holanda

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g r i e v i n g

Mont Blanc (Aris Servetalis) leads a group of people who offer a peculiar service: the replacement of departed loved ones. Imitating hairstyle and favorite quotes is normal, though some in his group go so far as to re-enact more private events.

Alpeis / Yorgos Lanthimos / Grecia / 2011

Si Alpeis es una altruista organización, una creativa manera de generar ingresos, un grupo teatral de aspirantes a actores o una terapia de catarsis para sus integrantes no queda nunca en claro. Solo sabemos que la integran cuatro individuos (dos hombres y dos mujeres), a cual más de distintos en edades, niveles socioeconómicos, profesiones y motivaciones. Al parecer sacados del más reverendo absurdo, o de la más patética caricaturización de la moderna sociedad en que vivimos, tenemos a una enfermera (Aggrelikki Papoulia, actriz de cabecera del director) afable y dedicada que lo mismo cuida de sus pacientes con al parecer sincera entrega que se hace cargo de su senil padre; a un paramédico que hace las veces de Mount Blanc el líder del grupo (quien ingeniosamente es el más enigmático, del que casi no tenemos información y que menos tiempo aparece a cuadro); a una dedicada pero insegura gimnasta (Ariane Labed, esposa de Lanthimos en la vida real); y a su entrenador, un escueto, parco pero autoritario hombre maduro.

La labor de Alpeis es simple: ellos a petición de los deudos (familiares, amigos o parejas) suplantarán a una persona fallecida, (durante un horario y una frecuencia previamente establecidos) con la intención de ayudar a superar la perdida del ser querido. Lo absurdo de la tarea se equipara a lo absurdo de su ejecución: de forma torpe e improvisada los aspirantes a suplantadores intentarán personificar a un difunto al que no conocieron, pretendiendo hacerlo por medio de superfciales datos (cual era su actor de Hollywood favorito, su cantante pop preferido, etc…), por alguna prenda de vestir o por alguna seña particular visualizada en una fotografía. Curiosamente, y como lo vamos observando a lo largo de la cinta, los más necesitados de terapia son los Alpeis en si mismos, y sus intentos resultan cada vez más pateticos y desesperados, creando desafortunadas situaciones, delicados errores e incluso situaciones violentas.

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Estableciendo no pocos nexos con su cinta anterior (Kynodontas, 2009) Lanthimos conserva el restrictivo estilo y existencial ánimo pero introduciendo un fársico y negrísimo humor que otorga una atmósfera diametralmente opuesta. Los personajes son inconexos, torpes, generadores de un agridulce sentimiento: no empatizamos con ellos pero tampoco queremos que sufran un mal. El director se encarga por medio del cuidado encuadre, de la iluminación y del selectivo (y en ocasiones desconcertante) enfoque, de establecer esta separación entre el espectador y el personaje, acentuándolo con una mecánica actuación (a veces robotizada) que trastoca las realidades de este metarelato (los actores del filme son actores dentro de él, creando una especie de reflejo dentro del reflejo, confundiendo y alienando no solo al espectador sino a ellos mismos).

En no pocos aspectos Alpeis me recuerda a Idioterne (Lars Von Trier, 1998), aunque con distintos estilos, alcances y resultados. En ambas cintas observamos a individuos de ambos sexos, arrancados de una clase media citadina, que buscan ser alguien más. Por juego, terapia, catarsis, trabajo o ganas de ayudar a los demás (de una retorcida manera) estos individuos establecen una realidad paralela, virtual, que los arranca de su cotidianeidad pero paradójicamente los acerca inexorablemente a esta misma. En Idioterne (como su nombre lo dicta) los integrantes del grupo pretenden tener un retraso mental, actuando de tal forma que física e intelectualmente se aislan de su realidad. En Alpeis pasa algo similar, con la diferencia de que el supuesto objetivo no es egoísta sino buscar ayudar a las personas a superar una perdida, y el supuesto no es crear una realidad paralela sino afrontar las viscicitudes e implicaciones de la realidad vivida. En ambos filmes hay individuos que son inmunes a la repercusión psicológica de esta pretensión, dejando en el lugar de reunión del grupo su otra personalidad, pero también los hay, que frágiles o realmente discapacitados (emocional y psicológicamente), tergiversan estos paralelos rompiendo la delgada línea que separa la ficción de la realidad. Von Trier es directo, hiperrealista y cruel (el filme es la segunda entrega del estricto y restrictivo movimiento fílmico Dogme 95), retratando de forma cuasi documental una desgarradora historia; en cambio Lanthimos establece una distancia (técnica y dramática), interesándose mas en la disección, reflexión y caricaturización de la realidad que en un retrato veraz de la misma.

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a ñ o d i e z

El dosmildiez no se caracterizó principalmente por su producción cinematográfica, fué una año flojo en el que la tecnología sustituyó a la calidad y el remake se instaló como un recurso barato para captar audiencias. Aún así tuvimos una sorpresa griega, una tailandesa que conquistó Cannes, una animación  inspirada en Tatí, una lúdica reinvención del género documental y lo último de Kiarostami que siempre es bienvenido. Así que a continuación, sin orden de preferencia, las películas que más disfruté de 2010.

1. Kynodontas (Dogtooth) / Yorgos Lanthimos / Grecia

Ver entrada 4.

2. Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives / Apichatpong Weerasethakul / Tailandia

Complicada en su nombre y más complicada en su puesta en escena, la última obra de Weesasethakul tomó al mundo por sorpresa (festival de Cannes incluído) con un filme que va mucho más allá de ser bueno o malo, y regresa al cine de arte su ya devaluado prestigio. Una película plagada de capas y metáforas que parte de un pretexto narrativo (un hombre, el tío del título, que al enterarse de que padece una enfermedad terminal decide realizar un último viaje acompañado por el fantasma de su esposa muerta y la aparición, en forma de un simio de ojos rojos, de su hijo perdido) para brindarnos reflexiones sobre la muerte, la política o la trascendencia enmarcados en viñetas preciosistas y elegantemente fotografiadas.

3. Madeo (Mother) / Bong Joon-ho / Corea

Con Memories of Murder y The Host, Bong Joon-ho se había presentado como un diestro y capaz artesano, confirmando el buen momento por el cual pasa la cinematografía de su asiático país. Madeo su último filme no solamente lo reitera como un talento a tomar en cuenta, sino se convierte en su mejor trabajo. La historia, también escrita por él, es uno de sus aciertos (una madre sobreprotectora que es capaz de llegar a situaciones extremas con tal de proteger a su venerado hijo, quien padece un ligero retraso mental). Con una sobria y elegante puesta en escena, excelentes y muy creíbles actuaciones, situaciones que transitan desde lo dramático y desgarrador hasta lo cómico y surreal, el dolor de una madre nunca había sido tan agridulce y tan disfrutable.

4. Exit Through the Gift Shop / Banksy / UK-USA

Una de las gratas sorpresas del año vino en la forma de un documental, presentado de tal forma que inyecta una vitalidad al género e invita a diversas posibilidades. Thierry Guetta un inmigrante francés que vive en Los Angeles y su manutención depende del hype que crea en una tienda de ropa, decide un buen día (por casualidad) empezar a registrar su existencia y la de los que lo rodean con una cámara de video, las casualidades siguen y se involucra con un artista conceptual francés que se hace llamar Space Invader. Así, de nuevo por casualidad, termina convirtiéndose en parte esencial del street art norteamericano y esto lo lleva a querer realizar un documental sobre Banksy (el célebre artista callejero inglés que ha cobrado fama por el desenfado, acidez e inteligencia de sus obras así como por su carácter elusivo). Lo que inicia como un ágil e inofensivo documento sobre una incipiente corriente artística termina siendo un incisivo y crítico tratado sobre las modas, el hype, las poses, lo superficial de la sociedad y lo vacío de la pseudointelectualidad norteamericana.

5. Fish Tank  / Andrea Arnold / UK

Una sencilla película inglesa de maduración, acerca de una adolescente de familia disfuncional en pleno despertar sexual se convertiría en las manos adecuadas en una de las ofertas cinematográficas mas frescas y audaces de los últimos años. La directora inglesa Andrea Arnold, con experiencia anterior en cortometrajes y series de tv, nos presenta una historia de confusión y crecimiento, sin contemplaciones ni falsa sensiblería, con una excelente actuación de la quinceañera Katie Jarvis y con un Michael Fassbender que parece estar tomando todas las decisiones correctas en su carrera. Honesto, inteligente y sin caer en abusos o falsas polémicas, Fish Tank es un valiente filme que nos recuerda a películas como  Les quatre cents coups (François Truffaut, 1959).

6. Alamar  / Pedro González-Rubio / México

A medio camino entre documental y ficción y endeudada con el cinema verité, la opera prima de González-Rubio se presenta como un drama familiar ambientado en un hermoso ecosistema marino. Este interesante y naturalista híbrido nos lleva a conocer un sensual y vívido escenario (el segundo arrecife de coral más grande del mundo) en el cual presenciamos el último adios entre un pescador y su pequeño hijo, a punto de partir con su madre al viejo continente. La relación de los dos fluye como lo hace el filme: de forma natural guiado por las fuerzas de la naturaleza: cielo, mar y amor.

7. L’illusionniste / Sylvain Chomet / Francia

Jaques Tatí tal vez fué el mejor cómico que halla tenido Francia, con un talento solo equiparable con su singular visión detrás de la lente y con su desmedida creatividad (que le causara serios problemas a su carrera convirtiéndolo en un peligro para productores e inversionistas). Su obra maestra Playtime fue tan ambiciosa que aunque siendo un éxito de crítica, fracasó en taquilla y tuvo mas notoriedad por el fiasco financiero que por sus cualidades cinematográficas. Al morir dejó pendientes varios trabajos, uno de los cuales fuera retomado por el animador Sylvain Chomet famoso por su anterior trabajo Les Triplettes de Belleville. Combinando su peculiar estilo en animación tradicional con paisajes y escenarios computacionales (que en ningún momento demeritan el aire artesanal del filme) Chomet retoma al emblemático Mr. Hulot y lo convierte en un tierno y entrañable personaje, mucho mas afin al universo de sus creaciones que al crítico y político personaje de Tatí.

8. Black Swan  / Darren Aronofsky / USA

Aronofsky se ha convertido en una voz importante en la industria norteamericana. Junto con Christopher Nolan y PT Anderson se las ha ingeniado para crear un cine interesante en lo artístico y redituable en lo económico, que le ha cimentado una reputación de cineasta de culto. Para su última obra, Black Swan, centra su atención en las obsesiones y transtornos psicológicos de una talentosa bailarina de ballet, que poco a poco va enloqueciendo, una especie de mezca de The Red Shoes (Michael Powell and Emeric Pressburger, 1948) y Repulsion (Roman Polanski, 1965) con fotografía posmoderna y edición vertiginosa. Aronofski crea una fabula estilizada y esquizofrénica, tal vez su filme mas accesible pero al mismo tiempo más maduro.

9. Des hommes et des dieux (Of Gods and Men)  / Xavier Beauvois / Francia

Una de las mejores películas del año vino en la forma de un sobrio relato basado en hechos reales sobre unos monjes que son capaces de sacrificar la vida por su fé. Lo interesante del caso es que el sujeto de estudio de Beauvois no son los monjes, o el narrar (o denunciar) un hecho histórico sino precisamente la fé, esa fé ciega que mueve montañas y que por su carácter etéreo e intangible no es comúnmente considerada un tema a tratar en el promedio de la cinematografía. Una puesta en escena minimalista, con escasez de diálogos, que hace eco de la devoción, disciplina y espiritualidad de los monjes, crea una catarsis con el espectador que conmueve hasta al más escéptico.10. Copie Conforme (Certified Copy)  / Abbas Kiarostami / Francia

Cada filme de Kiarostami es una lección de cinematografía. Cada que nos acercamos a su cine nos sabemos más cerca de una experiencia interactiva que de un mero ejercicio contemplativo. Su último trabajo (tal vez más complaciente y menos experimental) no es menos interesante. Copie Conforme es un refinado drama acerca del tiempo, los sentimientos y el estado del arte. A medio camino entre drama y comedia explora la relación (y la transformación de esta) entre dos personajes (una pareja) a lo largo de un día. Muy en su estilo existe más información que la que se otorga en el filme y se exige una activa participación del espectador.