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a ñ o t r e c e

Ecléctico y personal, el año que termina se caracterizó por obras de espléndidas visuales (los filmes de Sorrentino, Cuarón, Korine y Winding Refn), meritorios regresos (Scorsese, los Coen, Allen, Payne, Jarmusch, Denis), inventivos documentales (Oppenheimer, Bendjelloul, Cowperthwaite, Polley) y consagraciones (McQueen, Cianfrance, Nichols, Kechiche, Escalante, Larraín, Jonze). Aquí la lista de lo que mas disfruté del dosmiltrece.

1. La Grande Bellezza / Paolo Sorrentino / Italia

Poseedor de una nada despreciable filmografía, Paolo Sorrentino ha creado su obra maestra: una Feliiniesca epopeya (maravillosamente protagonizada por Tony Servillo), en la cual un maduro socialité deambula por una preciosista Roma cuestionando de paso vida, filosofía, religión y trascendencia a manera de un poético, surreal y onírico viaje a través de la memoria, la arquitectura y la extravagante vida social cosmopolita. Imprescindible cinta que tan solo con su título lo dice todo.

The Great Beauty

2. 12 Years a Slave / Steve McQueen / UK 

Respetado y venerado como artista conceptual, McQueen ha tenido una meteórica y ascendente carrera dentro del ámbito cinematográfico. Después de dos polémicas e importantes cintas que lo mismo analizaban los límites del cuerpo humano (ya sea en condiciones físicas extremas o en la alienación social por medio de las perversiones sexuales), traslada la narrativa al norteamericano estado de Louisiana, en pleno siglo diecinueve, para contar la historia de un hombre esclavizado por el color de su piel, y su constante enfrentamiento a las vejaciones, injusticias y torturas que le son infligidas. Se presenta aquí una nueva corporeidad: la del dolor, las cicatrices, las heridas. Devastadora y humana la película se convierte en uno de los mas veraces y vívidos retratos de una momento histórico que no debe ser olvidado.

12 Years a Slave

3. The Act of Killing / Joshua Oppenheimer / Dinamarca – UK

Arriesgado, provocador, crudo y sumamente creativo, Act of Killing es un parte-aguas en la historia de los documentales. Oppenheimer decide trasladarse al lugar de los hechos (filma en Indonesia) para entrevistar a Anwar Congo y sus colegas (antes asesinos y criminales, hoy respetadas figuras de su país), quienes apoyados por el gobierno orquestarían y ejecutarían la muerte de mas de un millón de personas, algunas décadas atrás. De forma astuta el director se las ingenia para que los susodichos sujetos interpreten recreaciones de estos crímenes masivos, unas veces a manera de film noir, otras como bailables, unas más como surreales producciones. El efecto de esta peculiar estrategia dará lugar no solo a la reflexión del espectador sino a la humanización del malvado, enfrentándolo a las repercusiones de su obra.

The Act of Killing

4. La Vie d’Adèle / Abdellatif Kechiche / Francia

Ganador indiscutible de la Palme d’Or en el pasado festival de Cannes, el filme narra de forma sincera, realista y sin prejuicios la maduración física, psicológica y consecuentemente sexual de la adolescente del título. La presunta sencillez del guión se convierte en densura gracias al realismo y gráfico detalle que imprime Kechiche, especialmente en las largas escenas de sexo (que causaron mucha polémica) dando veracidad a un relato moderno, elegante, desprejuiciado, emocional y absorbente. Tres horas intensas de una compleja relación amorosa entre dos mujeres que buscan su lugar en el mundo. Maravillosa.

Blue is the Warmest Color

5. Spring Breakers / Harmony Korine / USA

Ver entrada 96.

Spring Breakers

6. Frances Ha / Noah Baumbach / USA

De estilo mumblecore, dirigido por un excelente y propositivo guionista (colaborador de cabecera de Wes Anderson), e interpretado (y coescrito) por la talentosa Greta Gerwig, Frances Ha es un interesante e incisivo retrato de la juventud clasemediera norteamericana que, aprovechando su status y su pseduo intelectualidad universitaria, se niega a crecer, a madurar y a encontrar (y definir) el rumbo de su vida. Gerwig como la Frances del titulo, es una bailarina amateur neoyorkina buscando oportunidades en la urbe de hierro, y que, al enfrentarse a la adultez (tiene la terrible edad de 27 años) se topa de frente con el desencanto, el temor y la realidad. Lo mismo irritante que entrañable, la tragicomedia que teje Baumbach nos atrapa lentamente en sus redes invitándonos a la reflexión sin emitir juicio alguno. Mención aparte merece la fotografía, con fuerte influencia de la nouvelle vague, en un cuidado y preciosista blanco y negro.

Frances Ha

7. Only God Forgives /  Nicolas Winding Refn / Dinamarca

Ver entrada 87.

Only God Forgives

8. Gravity  / Alfonso Cuarón / USA

Ver entrada 84.

Gravity

9. Soshite Chichi ni Naru (Like Father, Like Son)  / Hirokazu Koreeda / Japón

Contemplativo y reflexivo, el cine de Koreeda se ha convertido en un referente del cine japonés contemporáneo, y el cineasta en uno de los mejores y más reconocidos auteurs del país nipón. Con una sólida carrera (en la que ha filmado cintas tanto de ficción como documentales) nos presenta aquí una emocional, fresca, y enternecedora visión sobre las implicaciones de la paternidad y la repercusión de las decisiones de los padres en los hijos. Con su característico ritmo relajado y buen ojo para la descripción y el detalle, presenciamos una ficción naturalista (no exenta de humor) sobre los giros de la vida, la crueldad del destino, la estructura familiar, y los mecanismos de ser padre, no solo biológico sino de crianza. 

Like Father, Like Son

10. Heli  / Amat Escalante / México

La mejor película de Escalante, el mejor filme mexicano del año y el premio a mejor director en el festival de Cannes del 2013 (a manos de Steven Spielberg), tengo que decir algo más?…

Heli

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h e l l

Valhalla Rising 02

Valhalla Rising / Nicolas Winding Refn / Inglaterra / 2009

Con el resurgimiento del cine épico, mitológico y derivados aparecieron varias cintas sustentadas por historias vertiginosas salpicadas de acción y aventura, con heroicos protagonistas y derroche de tecnología. Entre estos productos, en su mayoría de origen norteamericano, empezó a llamar la atención un filme de producción inglesa y manufactura danesa. Valhalla Rising contaba con las credenciales correctas para ser aceptada por las masas: una historia épica inspirada en la mitologia nórdica (tan rica y fantasiosa como la griega o romana pero menos difundida); un joven y talentoso director con un catálogo de excelentes cintas de acción bajo el brazo (la trilogía Pusher, 1996, 2004 y 2005; y Bronson, 2008); y un intrigante y violento trailer que alimentaba la expectativa.

Curiosamente la tramposa campaña publicitaria y la expectación causada en el público poco tendrían que ver con el producto final. El filme si incluye secuencias de acción hiperviolentas incluso rayando en el gore, si presenta una historia de tintes mitológicos y si se da el lujo de mezclar el rigor histórico con descabelladas (o tal vez no tanto) hipótesis; pero su ritmo, desarrollo, actuaciones y alcances poco tendrían que ver con el rutilante blockbuster y mucho con el lirismo, la espiritualidad y complejos cuestionamientos filosóficos y existenciales.

Valhalla Rising 01.jpg

La narrativa y el montaje tampoco nos facilitarían el trabajo. Winding Refn estructura la historia, de forma lineal pero fragmentada, en seis capítulos, cada uno con un enigmático nombre que de cierta manera describe la acción, los acontecimientos, la progresión o el mood: Wrath, Silent Warrior, Men of God, The Holy Land, Hell y The Sacrifice. Además (por si lo anterior fuera poco) intercala flashbacks (¿sueños, premoniciones, alucinaciones?) que incrementan la tensión narrativa y enrarecen el entorno. Utilizando la atmósfera como personaje principal, filma exclusivamente en exteriores (bosques, lagos, mares, montañas), sacando el máximo provecho de la cámara digital de alta resolución (se vale de planos abiertos, principalmente de paisajes, que aportan un aire poético y contemplativo). Morten Søborg fotógrafo de cabecera de Winding Refn mezcla eficazmente el recurso de la cámara al hombro (que prácticamente persigue a los personajes) con el mood antes mencionado y con desconcertantes efectos cromáticos para acentuar ese aire de sueño/misticismo/pesadilla. La cinta se aleja así de los convencionalismos del cine épico y se ubica a la par de cintas naturalistas y metafísicas como The New World (Terrence Malick, USA, 2005) o Aguirre: The Wrath of God (Werner Herzog, Alemania, 1972).

La historia es simple (tal vez demasiado aún tomando el cuenta el visual y prácticamente carente de diálogos estilo del director): un guerrero nórdico apodado One Eye (un siempre cumplidor Mads Mikkelsen) es tomado prisionero en los highlands escoceses. Encadenado y obligado a participar en combates a muerte, pasa las horas peleando o sufriendo unas extrañas alucinaciones (tal vez premoniciones). Un buen día decide escapar no sin antes victimizar a sus captores. El único sobreviviente es un niño con el cual establece un vínculo especial, cuasi telepático, que servirá de voz y guía para el salvaje individuo. En su vagar se encuentran a un grupo de cristianos ingleses que quieren ir a Jerusalem (tierra santa) en una especie de cruzada y decide unirseles. La niebla, el hambre y la desesperación los llevarán a errar el camino para quedar varados en un selvático paisaje rodeado de salvajes que se asemeja mucho más al infierno que al paraíso que tanto anhelaban.  

La cinta transita de forma inteligente e ingeniosa por la crítica social, por la ignorancia y barbarie propiciada por el fanatismo religioso, por las leyendas nórdicas y británicas, por la historia y geografía universal, y por una gran fatalidad existencialista. Para finalizar, Valhalla Rising nos hace recordar de cierta manera al 2001: A Space Odyssey (Stanley Kubrick, 1968), tanto por ser filmes audiovisuales impactantes, filosóficos y meditativos, como por tener interesantes posturas sobre el género humano; pero mientras la obra maestra Kubrickiana da esperanza y tiende a la evolución, el filme de Winding Refn solo ve caos y destrucción destilando pesimismo.

Valhalla Rising 03

40

a ñ o o n c e

A diferencia del dosmildiez, este año fué rico en propuestas y calidad. Tuvimos esperados regresos (Kaurismäki, Malick, los Dardenne, Anderson, Almodóvar, Tarr), confirmación del talento de noveles directores (Mills, Alfredson, McQueen, Reichardt, Lanthimos) y excelentes propuestas en 3D (a cargo de sui generis auteurs como Wenders, Herzog y Scorsese). A continuación mis favoritas del 2011 (en orden aleatorio).

1. The Turin Horse / Béla Tarr / Hungría

El húngaro Béla Tarr anuncia su retiro de la producción cinematográfica. Tras una modesta trayectoria (en número de filmes no en contenidos, que abarca poco menos de una decena de largometrajes), presenta su trabajo final: una críptica y simbólica película, a manera de epitafio, llamada The Turin Horse. Conformada por solo 30 largas tomas e inspirado en un relato sobre un colapso nervioso sucedido al filosofo alemán Friedrich Nietzsche, Tarr nos presenta una reflexión sobre la lenta, monótona y dolorosa existencia humana mediante la relación de un hombre y su caballo. Dejando más dudas que respuestas e invitando a la instrospección, tenemos uno de los trabajos más complejos y enigmáticos del húngaro realizador. Hasta siempre Béla Tarr.

2. Melancholia / Lars von Trier / Dinamarca

3. Shame / Steve McQueen / Inglaterra

4. Drive / Nicolas Winding Refn / USA

Ver entrada 35.

5. Jane Eyre / Cary Fukunaga / UK

Ver entrada 36. 

6. Le Havre /  Aki Kaurismäki / Finlandia

Especialista en historias agridulces, el finlandés Kaurismäki transporta su narrativa al puerto francés del mismo nombre y junto con la geografía transporta el ánimo: aquí encontramos las constantes de su cine, personajes afables, de buen corazón, dispuestos a ayudar y en el camino ser ayudados, la extravagancia, porque no, también se encuentra presente. La fábula de un joven inmigrante africano buscando suerte en el viejo continente se convierte así en un catálogo de personajes entrañables, y de situaciones esperanzadoras. La cereza en el pastel: siguiendo la tradición de este año de tributar al cine francés clásico, tenemos dos maravillosos cameos,  Jean-Pierre Léaud (el inolvidable héroe juvenil de Truffaut) y el siempre bienvenido Pierre Étaix.

7. The Tree of Life /  Terrence Malick / USA

Tal vez uno de los mejores directores de las últimas décadas, Terrence Malick ha creado todo un mito alrededor de su persona. Su último filme, ha sido alabado y criticado hasta el cansancio y nos regaló algunas de las imágenes más inolvidables no solo de este año, sino de las últimas décadas. Trascendiendo juicios tradicionales (si es una buena o mala película) The Tree of Life es una experiencia visual y por que no, sensitiva. Un filme que se experimenta y busca crear un nexo interactivo con el espectador. Malick, como siempre, habita su propio universo, con un peculiar lenguaje tanto sonoro como visual, invita al diálogo y al cuestionamiento.

8. Beginners /  Mike Mills / USA

Ver entrada 39.

9. The Artist /  Michel Hazanavicius / Francia

Curiosamente este fué un año de tributo al cine francés clásico. Cameos inolvidables (Le Havre, Aki Kaurismäki), historias de añoranza (Hugo, Martin Scorsese) e incluso un divertido y colorido (a pesar de ser a blanco y negro) experimento llamado The Artist. Un elegante filme mudo acerca de la entrada del sonido al mundo del cine a finales de los años veinte. Influenciada por los grandes directores de antaño: Wilder, Lubitsch, Ford o HitchcockThe Artist es un agridulce relato sobre la difícil adaptación de una estrella de cine a los drásticos cambios de la industria y la tecnología. El filme ha sido aplaudido por doquier y su cosecha de galardones ha sido apreciable.

10. Pina /  Wim Wenders / Alemania

La idea de realizar un filme en 3D tal vez nos resultaría poco común para un director serio, mas aún alguien como Wim Wenders. Poseedor de un estilo poético y reflexivo, con un ojo clínico para diseccionar situaciones y plasmar ciudades. Sus trabajos documentales sobre Yasujiro Ozu (Tokyo-Ga, 1985) o sobre la música folclórica cubana (Buena Vista Social Club, 1999) son sobresalientes por decir lo menos. Ahora vuelca su lente sobre Pina Bausch, coreógrafa y bailarina alemana, pilar de la danza contemporánea y con quien Wenders planeó durante años co-dirigir un filme. El inclemente paso del tiempo se llevó a la Bausch en 1999 pero no a su legado, y esta historia se convierte en el pretexto perfecto para crear no solamente un magnífico tributo al arte de la danza sino una obra maestra de textura, espacio, ritmo y movimiento.

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c o n d u c e

Drive / Nicolas Winding Refn / USA / 2011

Originalmente pensada como un blockbuster veraneniego, la última producción del danés Nicolas Winding Refn (Bronson, Valhalla Rising) es todo menos eso. Diversas circunstancias como la renuncia del director propuesto o el desinterés de los actores involucrados llevaron a la casi desintegración del proyecto, solo siendo rescatado por un severo recorte de presupuesto, un nuevo casting con nuevo director incluído y un cambio de estrategia de distribución orientando al filme más hacia el circuito de arte que al de productos para las masas. Así, destinado a convertirse más en un filme de culto que en un negocio redondo, Drive se presenta como un efectivo y estilizado thriller, con una fuerte estética ochentera, toques postmodernistas (válgame el término), hiperviolencia (por ahí se dice que Gaspar Noé asesoró una de las escenas) y tributo al cine de acción de los 60’s y 70’s (aquel de los grandes antihéroes como Steve Mcqueen o Clint Eastwood). Una especie de mezcla entre el A History of Violence de Cronemberg con el despliegue efectista de Boyle y la bizarrez de Lynch, el filme nos cuenta la historia de un anónimo chofer (un efectivo Ryan Gosling en pleno ascenso) que pasa sus días trabajando para un taller mecánico, fungiendo como doble de acción para producciones cinematográficas o conduciendo para criminales en fuga (con estricto código de etica incluído). Un buen día el amor toca a la puerta del anónimo personaje en la forma de su linda vecina (una efectiva Carey Mulligan en pleno ascenso) y con ella entran los problemas, transformando a nuestro protagonista en una especie de superhéroe de carne y hueso.

La película ha tenido una buena acogida por la critica en general, mereciéndole una ovación de 15 minutos en el festival de Cannes de este año y el galardón a mejor director. Mención aparte merece el soundtrack destinado a convertirse en todo un clásico con su ecléctica mezcla de electrónica ochentera.