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a ñ o d o c e

El año que termina podría resumirse en una palabra: polarizado. Desde las salas de cine hasta las votaciones a puerta cerrada de los principales festivales o las críticas en las revistas reinó el caos y la falta de unanimidad, prácticamente no hubo una cinta que ganara el favor de todos. La triunfadora de Cannes recibió rechiflas, lo mismo sucedió en la Mostra (Venecia) y en Sundance. La calidad estuvo presente, sí, tal vez más que en años anteriores, pero también las propuestas arriesgadas, creativas, polémicas o simplemente indescifrables. Aquí la lista de lo que mas disfruté del dosmildoce.

1. The Master / Paul Thomas Anderson / USA

Ambientada meticulosamente en los cincuenta, la ultima obra de P.T. Anderson podría considerarse una continuación temática/épica/histórica/dramática de su anterior (y muy logrado) filme There Will Be Blood. La cinematografía es igual de pulcra y preciosista (filmada en un impactante 70mm) alcanzando momentos magistrales (la escena de la foto en que hace referencia a Antonioni); el soundtrack (también) a cargo de Jonny Greenwood es igual de épico y experimental, y las actuaciones monumentales. Aquí un atormentado veterano de guerra encuentra consuelo en el seno de un culto (¿cienciología?) y su manipulador y paternal lider. El encuentro y posteriores acontecimientos detonarán en el individuo crisis de identidad, credo, principios y valores.

The Master (Paul Thomas Anderson) 2. Pietá / Kim Ki-Duk / Corea del Sur

Ki-Duk ha cimentado su estilo en la mezcla de contrastantes elementos: belleza con violencia, fraternidad con venganza y amor con traición. Su viceral enfoque llega a sus mas crudos limites en Pietá. Una violenta y polémica cinta centrada en dos contrastastes personajes, que hipotéticamente, son madre e hijo, y su edípica relación basada en incómodas dinámicas sexuales e instintivas interacciones. Con un desarrollo bastante oscuro (especialmente en la primera mitad), el filme va desenvolviéndose como un interesante estudio psicológico de los personajes y de la convivencia entre los seres humanos, llegando a ser enternecedor y humano a pesar de su brutalidad. Aquí nos encontramos a un Ki-Duk elegante y refinado pero crudo y arriesgado que no teme hacer cine de género, pero muy a su manera. Igual de controversial fué su León de Oro en el 69 Festival de Venecia que aún sigue causando revuelo.

Pietá (Kim Ki-Duk) 3. Post Tenebras Lux / Carlos Reygadas / México

Alejándose cada vez mas de la narrativa y entendiendo al cine como expresión y experimentación visual, la última obra de Reygadas se inscribe de lleno en el cine de auteur al lado de los trabajos de Andrei Tarkovsky Apichatpong Weerasethakul. Transgrediendo reglas de tiempo y espacio e instalándose en una surreal temporalidad de caracter onírico, la cinta buscar ser experimentada mas no entendida. La espiritualidad y corporeidad heredadas de Robert Bresson siguen presentes pero también un pesimista y fatídico existencialismo en la forma de un animado demonio rojo que pasea por la cinta. Imágenes que parecen interconectadas al azar, un omnipresente filtro que difumina los bordes de los cuadros, una sensación de peligro proveniente de la naturaleza (curiosamente Lars Von Trier en Antichrist y Bruno Dumont en Hors Satan tienen aproximaciones similares) hacen de esta obra un paso adelante en la cinematografía del director y un provechoso manifiesto de las posibilidades del cine.

Post Tenebras Lux (Carlos Reygadas) 4. Tabu / Miguel Gomes / Portugal

Dicen que lo que importa no es la historia sino la manera en que la cuentas, y parece que el portugués lo entiende muy bien. Partiendo de una premisa bastante simple y socorrida (una épica historia de amores imposibles ambientada en un exótico lugar) Gomes, en un contrastado e impecable blanco y negro, da cuenta de un relato sobre un intrépido explorador y sus andanzas en África plena epoca colonial. Aquí las referencias al cine y a la historia son columna vertebral del relato: el nombre del filme y las dos partes en que se estructura son vínculos directos a F.W. Murnau (Tabu, a Story of the South Seas, 1931). Ademaás la cinta transita libremente por los géneros del Hollywood clásico (del épico de aventuras al melodrama, de ahí al slapstick, etc…). Es pertinente señalar que el ánimo es desenfadado (el director manipula o inventa sucesos históricos a su antojo), el tratamiento de situaciones políticas o morales es meramente estético, y la experimentación está a la orden del día.

Tabu (Miguel Gomes) 5. De Rouille et D’os / Jacques Audiard / Francia

Drama de crecimiento personal e historia de amor son dos frases que difícilmente podrían asociarse al trabajo de Jacques Audiard. Uno de los directores franceses más interesantes de hoy en día, cimentó su carrera con violentas propuestas centradas en individuos marginados y conflictuados, atados (y destinados) a una trágica existencia. Así, entre vertiginosos thrillers, dramas carcelarios e historias de venganza pareciera que el francés cede en este filme, pero no del todo. De Rouille et D’os sí es un drama y sí se centra en una relación afectiva (entre un agresivo cadenero de un antro, no muy alejado al atípico protagonista de sus filmes, y una entrenadora de ballenas en un parque acuático), pero no niega jamás las constantes de su obra; tiene su dosis de violencia y tragedia pero también dá lugar a la esperanza: el melodrama abre paso a la liberación, y el realismo de las actuaciones abre paso al gozo.

Rust and Bone (Jacques Audiard) 6. Amour / Michael Haneke / Austria

Aunque de cuidada manufactura e impecable puesta en escena los filmes de Michael Haneke son comunmente criticados por el enfoque del austriaco: distante, frío, cruel. Cual experimentos psicológicos sus personajes son diseccionados, maltratatados, violentados, existiendo siempre una barrera emotiva entre actor y espectador. Para su última obra cambia el ánimo y la aproximación. En Amour pesan las actuaciones, incluso sobre la imagen. Haneke esperó 14 años por Jean-Louis Trintignant y el lapso resultó provechoso. Un matrimonio de ancianos ve truncada su apacible vida con la enfermedad, el deterioro físico da para el crecimiento emocional, y la proximidad de la perdida a la valoración de lo que se tiene. Aquí lo emotivo va de la mano de la inteligencia, y las innumerables cualidades del filme le hicieron acreedora a los máximos honores en Cannes.

Amour (Michael Haneke) 7. Beasts of the Southern Wild / Benh Zeitlin / USA

Ver entrada 65. (Quvenzhzé Wallis) 8. The Dark Knight Rises / Christopher Nolan / USA

Dosmilonce también se caracterizó por las franquicias exitosas. A diferencia de otros años hubo propuestas meritorias de bastante calidad como The Hobbit: An Unexpected Journey (Peter Jackson), Prometheus (Ridley Scott) o Skyfall (Sam Mendes), pero a mi gusto las palmas se las lleva el cierre de la trilogía The Dark Knight (2005–2012). The Dark Knight Rises puede ser el eslabón mas débil de la cadena pero en ningún momento desmerece: su puesta en escena es impactante (filmada en formato IMAX), sus secuencias de acción impecables, las actuaciones cumplidoras, el desarrollo ágil, y la narrativa compleja e intrincada. Potente, épica, majestuosa y brutal, es la mezcla perfecta del cine comercial con oficio artístico. Una de las mejores trilogías en la historia y por mucho la mejor saga de superhéroes. Nolan tiene talento y lo demuestra con creces.

The Dark Knight Rises (Christopher Nolan)

9. Holy Motors / Leos Carax / Francia

Ver entrada 67.

Holy Motors (Leos Carax) 10. Moonrise Kingdom / Wes Anderson / USA

Ver entrada 102.

Moonrise Kingdom - Wes Anderson

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d e l i r i o s

Martha Marcy May Marlene / Sean Durkin / USA / 2011

Martha, una joven neoyorquina, vive en una comunidad pseudo hippie. Aunque la felicidad es aparente la atmósfera esta saturada con misoginia, vejaciones, tortura psicológica, y dinámicas poco usuales (por decir lo menos) que se desarrollan en el grupo. La tensión y la violencia aumentan y un buen día Martha decide escapar y volver con su familia, pero no es nada fácil la huida, ni física ni psicológicamente.

La ópera prima de Sean Durkin empezó a hacer ruido en el festival de Sundance 2011 convirtiéndose en una de las ganadoras y de ahí en adelante ha ganado cuanto premio se ha atravesado por su camino, las virtudes del filme son cuantiosas y aplaudibles. Con clara influencia de cineastas reconocidos y transgresores, principalmente Roman Polanski (el falso y forzado aire amistoso de los integrantes de la comuna nos remiten a los inquilinos del Rosemary’s Baby de 1968) y Michael Haneke (la violencia presente en la cotidianidad y en las supuestamente tranquilas vidas burguesas en las dos versiones de Funny Games, 1997/2007), Martha Marcy May Marlene nos muestra un complejo thriller psicológico centrado en la paranoia y los delirios de la protagonista. Durkin acertadamente hace a un lado los clichés y el camino fácil del cine de terror psicopático para enfocarse en el más temible de los enemigos, el que tenemos dentro. 

El filme ingeniosamente juega con el tiempo y el espacio. Teniendo como base narrativa dos líneas temporales (su estancia con la secta en tiempo pasado y su estancia con su hermana y el esposo de esta en tiempo presente) Durkin se encarga de entretejerlas sin explicación aparente y careciendo de un estricto orden cronológico; de hecho el orden lo establece por un lado el frágil estado mental de la protagonista y por el otro la información que se nos va proporcionando para armar el rompecabezas de la historia.

Así, el carácter extraño y enigmático de Martha se nos presenta hasta cierta manera lógico, resultando cada vez mas entendible, pero no justificable, su dificultad para relacionarse con las demás personas y la imposibilidad de readaptarse a su cotidiana vida burguesa.

Martha Marcy May Marlene no elude los formalismos del cine contemporáneo y el mal llamado cine de arte. Su narración es elíptica, su final abierto, la iluminación natural, el ritmo contemplativo y la musica prácticamente inexistente. Pero también propone con su compleja narrativa, su acertado enfoque, las muy creíbles actuaciones, un más que efectivo trabajo de cámaras y una sólida dirección.

El filme nos augura una más que prometedora carrera cinematográfica y se muestra como un respiro de aire fresco en el adocenado y aburrido cine independiente norteamericano. Parece que tendremos Durkin para rato…

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a ñ o n u e v e

Los filmes que más disfruté del dosmilnueve en orden aleatorio y sin manifestar ninguna preferencia en particular.

1. Das weiße Band (The White Ribbon) / Michael Haneke / Austria-Alemania

Después de un festival de Cannes que decepcionara a pesar de las grandes expectativas generadas (con nombres como AudiardVon TrierHanekeDumontChan-wookJoon-hoNoé, entre otros, se esperaba una durísima batalla), Haneke emergió como absoluto ganador del Palme d’Or con esta controversial película en la que sigue su continua exploración por la cochambre humana ahora ambientada en la Alemania de principios del siglo XX y con una preciosista y magnífica puesta en escena.

2. Up / Pete Docter y Bob Petersen / USA

Después de dos grandes películas como Ratatouille WALL-E, los estudios PIXAR se convirtieron en los mejores exponentes de la animación tridimensional, creando una dupla de filmes no solamente impresionantes en lo visual sino complejos y entrañables en lo textual. Así justo cuando parecía que caerían en la autoparodia y en la trampa del marketing, crean una joya más, una aventura más cercana al Gran Torino de Eastwood que al bobalicón cine infantil al que la industria del cine tiene acostumbrados a los pequeños.

3. Antichrist / Lars Von Trier / Dinamarca

De está película ya he dicho mucho, amala u odiala, pero el talento del señor Von Trier es innegable.

Ver entrada 20.

4. Inglourious Basterds / Quentin Tarantino / Estados Unidos

Ver entrada 23.

5. Un prophète / Jacques Audiard / Francia

Con tan solo 5 películas en más de quince años y una reputación como uno de los más discretos pero importantes directores franceses, Jaques Audiard nos transporta una vez más al mundo criminal ahora ambientado en el sistema carcelario francés. Tan buenos resultados logró que fué la única película que hizo ruido a Haneke en Cannes, logrando un muy merecido Grand Prix del festival.

6. Hunger / Steve McQueen / Irlanda-Inglaterra

La ópera prima del artista experimental londinense Steve McQueen, basada en una huelga de hambre de prisioneros irlandeses a principios de los ochentas, tomó a todos por sorpresa. Técnicamente experimental e impresionante (como ejemplo una toma de 17 minutos sin cortes con cámara estática) y con un finísimo balance entre la belleza y la brutalidad que le valió extrañas reacciones en la audiencia el día de su estreno (mientras gran parte de la audiencia abandonaba la sala, los demás la ovacionaron de pie) McQueen creó una obra horriblemente hermosa o hermosamente horrible.

Ver entrada 15.

7. Slumdog Millionaire / Danny Boyle / Inglaterra

Uno de los directores más interesantes de su generación, el inglés Danny Boyle se las ha ingeniado para transitar por diversos géneros cinematográficos desde la comedia romántica, el thriller, la parodia, el cine de horror de zombies o la fábula infantil con exitosos resultados. Ahora pone la mira en la industria de bollywood, emulando su cine épico, con una historia de crecimiento personal y triunfo, con todo y baile coreográfico al final. El resultado no se ha hecho esperar y un cúmulo de premios (conquista de los Óscares incluida) no han dejado de cosecharse.

8. Låt Den Rätte Komma In (Let the Right One In) / Tomas Alfredson / Suecia

En un año donde vimos hasta el hartazgo como se popularizaba y se devaluaba la temática de vampiros tanto en cine como en t.v., llega una película nórdica sobre una historia de amor entre dos adolescentes, que no solamente refresca y reinventa el género sino brinda una de las escenas más inolvidables de los últimos tiempos (la secuencia final en la alberca).

9. L’Heure d’été (Summer Hours) / Olivier Assayas / Francia

El crítico de cine vuelto director Olivier Assayas nos tenía acostumbrados a vertiginosos y complejos thrillers en los que la tecnología, la globalización y la violencia eran su estética favorita, cambiando totalmente de rumbo nos presenta un conmovedor drama familiar en el cual sutilmente nos lleva del pesimismo al optimismo en forma casi imperceptible, probablemente el mejor de sus filmes y un nuevo aire a su ya exitosa carrera.

10. Lake Tahoe / Fernando Eimbcke / México

Eimbcke ya había mostrado un notable talento en su primer filme Temporada de Patos, en el cual partiendo de un sencillisimo pretexto narrativo y un sinfin de situaciones absurdas nos daba cuenta de un (emotivo en lo personal y rico en lo visual) momento en la vida de unos jóvenes capitalinos. Aquí, en su segundo filme, un guión sencillo y liviano, con un manejo preciso del absurdo convive con una minimalista puesta en escena y una preciosista (y realista) fotografía, buscará desenmarañar el caos sentimental y los conflictos internos de un adolescente promedio.