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a ñ o n u e v e

Los filmes que más disfruté del dosmilnueve en orden aleatorio y sin manifestar ninguna preferencia en particular.

1. Das weiße Band (The White Ribbon) / Michael Haneke / Austria-Alemania

Después de un festival de Cannes que decepcionara a pesar de las grandes expectativas generadas (con nombres como AudiardVon TrierHanekeDumontChan-wookJoon-hoNoé, entre otros, se esperaba una durísima batalla), Haneke emergió como absoluto ganador del Palme d’Or con esta controversial película en la que sigue su continua exploración por la cochambre humana ahora ambientada en la Alemania de principios del siglo XX y con una preciosista y magnífica puesta en escena.

2. Up / Pete Docter y Bob Petersen / USA

Después de dos grandes películas como Ratatouille WALL-E, los estudios PIXAR se convirtieron en los mejores exponentes de la animación tridimensional, creando una dupla de filmes no solamente impresionantes en lo visual sino complejos y entrañables en lo textual. Así justo cuando parecía que caerían en la autoparodia y en la trampa del marketing, crean una joya más, una aventura más cercana al Gran Torino de Eastwood que al bobalicón cine infantil al que la industria del cine tiene acostumbrados a los pequeños.

3. Antichrist / Lars Von Trier / Dinamarca

De está película ya he dicho mucho, amala u odiala, pero el talento del señor Von Trier es innegable.

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4. Inglourious Basterds / Quentin Tarantino / Estados Unidos

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5. Un prophète / Jacques Audiard / Francia

Con tan solo 5 películas en más de quince años y una reputación como uno de los más discretos pero importantes directores franceses, Jaques Audiard nos transporta una vez más al mundo criminal ahora ambientado en el sistema carcelario francés. Tan buenos resultados logró que fué la única película que hizo ruido a Haneke en Cannes, logrando un muy merecido Grand Prix del festival.

6. Hunger / Steve McQueen / Irlanda-Inglaterra

La ópera prima del artista experimental londinense Steve McQueen, basada en una huelga de hambre de prisioneros irlandeses a principios de los ochentas, tomó a todos por sorpresa. Técnicamente experimental e impresionante (como ejemplo una toma de 17 minutos sin cortes con cámara estática) y con un finísimo balance entre la belleza y la brutalidad que le valió extrañas reacciones en la audiencia el día de su estreno (mientras gran parte de la audiencia abandonaba la sala, los demás la ovacionaron de pie) McQueen creó una obra horriblemente hermosa o hermosamente horrible.

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7. Slumdog Millionaire / Danny Boyle / Inglaterra

Uno de los directores más interesantes de su generación, el inglés Danny Boyle se las ha ingeniado para transitar por diversos géneros cinematográficos desde la comedia romántica, el thriller, la parodia, el cine de horror de zombies o la fábula infantil con exitosos resultados. Ahora pone la mira en la industria de bollywood, emulando su cine épico, con una historia de crecimiento personal y triunfo, con todo y baile coreográfico al final. El resultado no se ha hecho esperar y un cúmulo de premios (conquista de los Óscares incluida) no han dejado de cosecharse.

8. Låt Den Rätte Komma In (Let the Right One In) / Tomas Alfredson / Suecia

En un año donde vimos hasta el hartazgo como se popularizaba y se devaluaba la temática de vampiros tanto en cine como en t.v., llega una película nórdica sobre una historia de amor entre dos adolescentes, que no solamente refresca y reinventa el género sino brinda una de las escenas más inolvidables de los últimos tiempos (la secuencia final en la alberca).

9. L’Heure d’été (Summer Hours) / Olivier Assayas / Francia

El crítico de cine vuelto director Olivier Assayas nos tenía acostumbrados a vertiginosos y complejos thrillers en los que la tecnología, la globalización y la violencia eran su estética favorita, cambiando totalmente de rumbo nos presenta un conmovedor drama familiar en el cual sutilmente nos lleva del pesimismo al optimismo en forma casi imperceptible, probablemente el mejor de sus filmes y un nuevo aire a su ya exitosa carrera.

10. Lake Tahoe / Fernando Eimbcke / México

Eimbcke ya había mostrado un notable talento en su primer filme Temporada de Patos, en el cual partiendo de un sencillisimo pretexto narrativo y un sinfin de situaciones absurdas nos daba cuenta de un (emotivo en lo personal y rico en lo visual) momento en la vida de unos jóvenes capitalinos. Aquí, en su segundo filme, un guión sencillo y liviano, con un manejo preciso del absurdo convive con una minimalista puesta en escena y una preciosista (y realista) fotografía, buscará desenmarañar el caos sentimental y los conflictos internos de un adolescente promedio.

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Violence is Mine #2

Inglourious Basterds / Quentin Tarantino / Estados Unidos / 2009

No solo de la violencia hizo una moda sino del cine independiente una pose. Tal como Nirvana a la música alternativa o Warhol al arte, Quentin Tarantino hizo lo que muchos habían querido y no habían podido, y lo sigue haciendo. Independientemente de la calidad de sus filmes, de su arsenal de referencias cinematográficas y de su estilo cut & paste ya más que probado, el mayor logro de Tarantino es llevar a las masas el cine independiente y convertirlo en un producto consumible, sin sacrificar (como lo vemos en esta entrega) su cualidad de autor. Desde sus efectivos primeros acercamientos al guión (True Romance y Natural Born Killers) ya mostraba un ojo atento al detalle, a la creación de situaciones al parecer inconexas que por sucesos todavía más inverosímiles terminaban con un producto coherente. Así la caótica True Romance se resolvería en un complejísimo y divertidísimo “mexican stand-off”  o la laureada Reservoir Dogs a su vez como una cadena de traiciones y venganzas al estilo del mejor cine de Leone. Tras tres excelentes primeros filmes (Reservoir DogsPulp Fiction y Jackie Brown)  Tarantino se dedicó a aparecer hasta el cansancio en cameos, producciones, colaboraciones, presentaciones, etc… dejando a un lado lo que mejor sabría hacer, el dirigir un filme. Para su esperado regreso (con el díptico Kill Bill), este ya super estrella y celebridad de programas de chismes, optó por citar, tributar, conformar, pero también parodiar e incluso (en el cúlmen de su ego) autocitarse y autoparodiarse creando así una irregular película (divida en dos partes) que le consiguió mayor aceptación de las masas pero no así de la crítica y el público conocedor. Ahora después de varios años de más experimentos y más hype regresa con una película que desde el papel y los trailers vaticinaba el fin de Tarantino, una extravagancia sin pies ni cabeza que solo serviría para ensalzar su ego y acrecentar su fama. Pero, de manera sorpresiva, llegó con una película que más le debería al 8 1/2 de Fellini (en su carácter de amor y tributo al cine) que a sus ridículas colaboraciones con Robert Rodríguez. Así, con una mezcla de personajes reales y ficticios armado como un collage de situaciones inverosímiles (pero bastante divertidas) y aderezadas con un sinfin de referencias fílmicas (desde la música de Morricone hasta el clásico cine de guerra, pasando por los filmes propagandísticos y el mismísimo Fassbinder con su Veronika VossTarantino nos entrega una lúdica y violentísima farsa, impensable y desafiante, con algunas actuaciones entrañables y escenas dignas de convertirse en clásicas. De alguna extraña manera los judíos dejaron de ser víctimas, y el cine de la segunda guerra, género que parecía ya tan sobado y desgastado, adquiere un nuevo aire y nos brinda una de las más divertidas comedias de acción de los últimos tiempos.