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Late Night, Maddin Street

The Heart of the World / Guy Maddin / Canadá / 2000

Uno más de Maddin: utilizando una creativa conjunción de técnicas y elementos del cine mudo (narrativa en cortinillas, fotografía en blanco y negro, actuaciones teatrales con exagerada gesticulación) con otras contemporáneas (edición vertiginosa, estructura videoclipera, temática actual) este breve cortometraje (escasos 6 minutos) nos abre una ventana a su peculiar estilo y al mismo tiempo reinventa al corto festivalero.

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My Maddin Career

Guy Maddin (Canadá 1965) es un director de cine caracterizado por trabajos experimentales, surrealistas y simbólicos, basados (o como él mismo llama “una progresión”) en el cine mudo, especialmente influenciado por los trabajos de los primeros expresionistas alemanes (Lang, Murnau, Wiene) y del francés Georges Méliès.

Su obra es prolífica (más de 25 cortos y 10 largometrajes en poco más de 20 años de carrera) pero con temática similar y recurrente, tocando temas como el asesinato, los traumas infantiles, el amor no correspondido, el homoerotismo, desmembramientos y mutilaciones, el incesto, la familia como una institución caduca y generadora de traumas y el subconsciente humano.

De lo más característico es su trilogía autobiográfica (o supuestamente autobiográfica) que él llama “the me trilogy“, en la que utilizando diversos métodos que trascienden la narrativa y la experiencia cinematográfica tradicional, se dá a la tarea de reflejar sus (supuestas) experiencias infantiles. La primera llamada “Cowards Bend the Knee” es una película muda, a blanco y negro, y que fué planeada como un “peep show” en el cuál el observador debería, por medio de varios agujeros dispuestos a diferentes distancias y alturas, ir experimentando por partes, a manera de voyeurismo, las diversas escenas de las que se componía el film. La segunda (y aún más experimental y ambiciosa), “Brand Upon the Brain!“, también muda y en un blanco y negro contrastado, sería proyectada en teatros, con un narrador, una orquesta en vivo, y varios artistas de “foley” los cuales debidamente uniformados, se encargarían de los efectos especiales sonoros. La pieza final sería “My Winnipeg” un falso documental con dosis de surrealismo (llamado por Maddin “psico-geográfico) también a blanco y negro pero en este caso sonoro, que explora la relación entre el habitante y su lugar de origen, estrenada hace un par de años fué la que tuvo una mejor y más cálida acogida por el público y la crítica.