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h e a d – o n

01Gegen die Wand / Fatih Akin / Alemania-Turquía / 2004

Fatih Akin es un ente peculiar dentro del ámbito de la cinematografía mundial. Lejos de perseguir fines estéticos, globales, espirituales, económicos, o temáticos, la constante de su cine es la búsqueda de la identidad. No la identidad perdida, sino la inmanente, la ubicua,  la arraigada a una cultura, a una raza, y mejor aún al lugar geográfico. El académico turco Hamid Naficy (eminencia internacional en términos de diáspora, exilio, postcolonialismo y la repercusión de estos en los medios) dice que “…lugar es un segmento de espacio al cual el individuo atribuye valores y significados especiales” y a estos lugares es a los que alude la identidad Akiniana, llámese una habitación, una casa, una colonia, una ciudad, un país… y en este caso a una peculiar urbe, lo mismo cosmopolita que de arraigado tradicionalismo, lo mismo europea que asiática…nos referimos a Estambul.

Alemán de nacimiento, formación y corazón, Akin no reniega de sus directas raíces turcas utilizando el conflicto religioso, ideológico y costumbrista como núcleo y musa creativa de la gran parte de su obra. En el caso de Gegen die Wand, su obra más sólida hasta la fecha, este conflicto surge de dos personajes totalmente opuestos en edad, vidas y entornos pero curiosamente unidos por una agonía y desasosiego existencial atados a una búsqueda trascendental que no radica en el espíritu sino en la tradición y el arraigo al lugar ajeno, al lugar perdido, al hecho de pertenecer.

21El filme intercala a lo largo de 120 minutos de duración la narrativa lineal de los dos personajes principales con la imagen  de un grupo de músicos turcos (para un total de cinco apariciones). El cuadro es simple pero potente: un rígido encuadre (cámara estática sobre tripié enmarcando en primer plano al grupo, en segundo la panorámica del Bósforo y como fondo un ícono más que reconocible: la arquitectura típica árabe resumida en la portentosa catedral de Santa Sofía). Esta aparante disgresión no tiene nada de fortuito: el grupo étnico sobre una alfombra persa cantando dolorosas canciones folk aporta no solo el mood sino a la idealizada felicidad perdida. Un fotograma de postal que alude a la nostalgia de la memoria, de los deseos imaginarios; a la paradoja de tener dos nacionalidades, dos identidades pero sentir que no se pertenece a ninguna.

Cahit (un magnífico Birol Ünel) es un punk cuarentón atrapado en la juventud perdida. Viudo (aparentemente frustrado y derrumbado por esta pérdida) y constantemente deprimido se entrega al desenfreno, la irresponsabilidad, el alcoholismo y las drogas. Trabaja en un bar recogiendo botellas (y tomándose lo que les queda de cerveza), vive en un pequeño y antihigiénico departamento, caótico entorno del cual solo resalta un cartel de Siouxsie and the Banshees (otro ejemplo de su reticencia a madurar). Pasa el tiempo ebrio, peleando, saliendo de fiesta, brincoteando al son de The Birthday Party o Sisters of Mercy, o fornicando en una destructiva relación abierta con una peluquera. Un buen día después de haber ido de copas sube a su auto, acelera, y se estrella de frente a un muro de contención, alusión directa al título de la cinta (Contra la Pared).

Sibel (excelente Sibel Kekilli) es una jovencita atrapada entre un padre y un hermano machistas y castrantes que la agobian hasta la asfixia en un micro entorno al parecer ajeno a la gran ciudad en la que habitan (Hamburgo). Ella no es su madre y el aceptar su condición de sumisa mujer musulmana no es una opción, asī que expresa su rebeldía con fallidos intentos suicidas que mas que buscar la muerte, buscan la vida, mediante el escape, aunque sea temporal, de su física prisión.

13El encuentro de los dos dispares personajes se dá en una clínica de tratamiento de personas suicidas. Las diferencias entre ambos terminan uniéndolos en un teatral matrimonio por conveniencia, en el cuál, como es de esperarse, aparece el amor pero no de la forma tradicional, y no el que conocemos de las telenovelas o los chic flics hollywoodenses. Tenemos a dos personajes destructivos, suicidas, egoístas e insatisfechos, y Akin con singular atino, refleja esto con los lugares en los que habitan y desarrollan sus acciones. El departamento de Cahit, primero caótico y claustrofóbico, es renovado para dar lugar a un artificial nido de amor. Esta plasticidad termina siendo destruída a la menor provocación por Cahit dando muestra de la fragilidad de las apariencias. El hogar paterno de Sibel es pequeño y subdividido, sofocantes habitaciones intercomunicadas por puertas cerradas dentro de las cuales pueden cohabitar secretos y desengaños. La cocina con la mujer dentro como testigo mudo de las situaciones, sabedor con callada aceptación de su rol social. El entorno construído: callejones, bares, antros, grafiteados multifamiliares de Hamburgo solo confirman un desolador y  alienante panorama urbano. Estambul se presenta como la ciudad de ensueño pero al mismo tiempo de desengaño: el cómodo departamento de Selma, el hotel en el que trabaja Sibel, los lugares en los que transita. Abiertos si, bonitos si, pero no otorgan felicidad ni tranquilidad, no brindan la pertenencia buscada. Más bien generan hastío y costumbrismo, de lo que ella tanto huía en Alemania.

La historia de Gegen die Wand no versa sobre finales felices, ni sobre situaciones redentoras. Habla de personas reales y búsquedas reales. De como la muerte puede dar vida y el choque de dos entes tan distintos puede ser el motor que genere nuevas oportunidades de cambio. La cinta brilla por sus acertadas músicas, por su cuidada fotografía, por sus excelentes actuaciones, por su cautivante ritmo. Pero su principal acierto es su sinceridad al hablar de la nostalgia, de la identidad, de los seres humanos y de como sus vidas son afectadas por sus relaciones.

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E U

Visions Of Europe / Varios cineastas / Europa / 2004

 La premisa es sencilla, 25 cortometrajes dirigidos por 25 cineastas europeos (cada uno representando a los 25 estados que componen la Unión Europea); tendrían un presupuesto limitado (el mismo para cada uno), una duración máxima de 5 minutos y la consigna de mostrar un instante de la realidad actual o futura de la supuestamente unificada Europa. Así en 2004 se concretó este experimento llamado Visions of Europe, contando con la interesante participación de directores consagrados junto con otros nóveles, y teniendo como bandera la plena libertad de expresión. Nombres como Christoffer BoeFatih AkinSharunas BartasBéla TarrTheo van GoghPeter Greenaway y Aki Kaurismäki redondearon la ecuación. Como era de esperarse el resultado es un tanto desigual, pasando de la bizarra experimentación a la mera descripción; con geniales momentos y un amplio espectro que nos permite ver una interesante fusión de ideas, conceptos y creatividad. Dentro de mis favoritos el elegante tributo que el lituano Bartas ofrece al Stalker de Tarkovski y el bellísimo y poético corto de Tarr sobre el desempleo y la crisis económica en los países de la Europa del este.

Children Lose Nothing / Sharunas Bartas / Lituania / 2004

Prologue / Béla Tarr / Hungría / 2004



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Estambul not Constantinopla

Üç Maymun / Nuri Bilge Ceylan / Turquía / 2008

Turquía no solamente es ese vecino incómodo de Europa que le ha causado severos problemas migratorios o ese país exótico que aparece de vez en vez en filmes de aventuras hollywoodenses. También es cuna de una riquísima cultura ancestral y por que no, de una estirpe de cineastas que combinando temas como su cultura, la migración, la religión o la complejidad de la existencia humana empiezan a ganarse un lugar entre los grandes nombres de la cinematografía actual. Tal vez el más conocido sea Fatih Akin, quién afincado en Alemania, ha creado un par de entrañables joyas cinematográficas. Poco menos difundidos pero no menos talentosos podemos mencionar a Yesim Ustaoglu (cineasta con un fuerte sabor bressoniano), Ozcan AlperReha Erdem y Nuri Bilge Ceylan. Este último de profesión fotógrafo que ha sabido utilizar su formación artística en sus filmes. Actores amateurs (amigos, familiares, incluso su esposa y él), bajísimos presupuestos, cámara digital en mano que escudriña al personaje (muchas veces sin enfocarse directamente a su rostro) y un énfasis en el desarrollo de los personajes desde un punto de vista existencialista, metafísico y porque no, poético son algunas de sus constantes. Su tercer filme Clouds of May (Mayis Sikintisi) ya daba cuenta de una madurez formal y un estilo narrativo que consolidaría con Distant (Uzak) tal vez una de sus obras más logradas. Three Monkeys (Üç Maymun) último filme en su haber lo corroboraría como una de las voces más importantes del cine euroasiático y le valdría un cúmulo de premios importantes así como una nomiación al Óscar en 2008 en el rubro de mejor película extranjera.