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arquitexturas

La arquitectura no solamente es un elemento omnipresente (y prácticamente implícito) en el ejercicio de la cinematografía. Ya sea como la espacialidad donde se suscitan las acciones, como la ausencia de esta (Dogville de Lars Von Trier, por ejemplo, en que la vacuidad espacial se convierte en escenario), como el paisaje pasivo que enmarca la narrativa, o como  un personaje más que toma un rol activo.

Aquí diez ejemplos en que la arquitectura toma importancia, consciencia y protagonismo.

1. Mon Oncle / Jacques Tatí / Francia / 1958

Playtime / Jacques Tatí / Francia / 1967

Tatí no era un comediante habitual. Su sutil sentido del humor se centraba en las contradicciones del hombre sencillo (ejemplificado por su alter ego Monsieur Hulot), conteniendo un agudísimo y crítico sentido social que gozaba con el contraponer a su héroe ante las viscisitudes de la vida moderna. Así en la primera, el enemigo a vencer (y a domar) es la casa moderna (con diseño funcionalista incluído) mientras que en la segunda sus alcances son mayores y el antagonista es el grueso de la ciudad cosmopolita.

2. Metropolis / Fritz Lang / Alemania / 1927

Obra cumbre del expresionismo alemán y uno de los grandes clásicos del cine silente, el épico filme de Lang no tiene desperdicio, presentando una impactante ciudad futurista de gran influencia art deco a manera de analogía de la lucha de clases. La mecanizada metrópolis del título funge como una obra maestra de la estética, una radical postura sobre las doctrinas sociales y un romántico relato sobre la convivencia humana: “Mittler zwischen Hirn und Hand muss das Herz sein” (el mediador entre el cerebro y la mano ha de ser el corazón).

3. The Cook, The Thief, His Wife and Her Lover / Peter Greenway / Inglaterra / 1989

Greenaway es un hombre renacentista, mezcla en su paleta cinematográfica artes diversas y obviamente, la arquitectura no es la excepción. Ya en The Belly of an Architect (Inglaterra, 1987)  había centrado la acción alrededor de la arquitectura y sus artífices, y en The Baby of Mâcon (Inglaterra, 1993) trasladado (y hacinado) la historia dentro de los límites de un escenario teatral. Aquí un suntuoso y opulento restaurante se convierte en el personaje que da cohesión, estructura y cobijo a una cruenta fábula de celos, engaños y traiciones.

4. Der Himmel über Berlin / Wim Wenders / Alemania / 1987

Los ángeles habitan la tierra. Conviven con los seres humanos y los ayudan, aunque estos no los puedan ver. Escuchan la voz del alma y son retratados en un elegante blanco y negro. Los hombres escuchan la voz corpórea y transitan en el mas vívido color. Wenders sitúa la acción en la enigmática ciudad de Berlín, y esta nunca había sido tan protagónica: sus monumentos, sus calles, su famoso muro, sus edificios públicos, su cielo (aludiendo al nombre original de la cinta). La cámara flota y se mueve libremente, habitando (y retratando) esta cosmópolis de ángeles y seres humanos….

5. Antonio Gaudí / Hiroshi Teshigahara / Japón / 1984

My Architect / Nathaniel Khan / USA / 2003

Dos documentales con premisas y desarrollos poco comunes. En la obra de Teshigara sobran las palabras dejando respirar y existir a la arquitectura. Prácticamente no hay otros personajes ni explicaciones. La obra del catalán Antonio Gaudí no es para enterderse, es para apreciarse, las músicas y las imágenes se orquestan así, en un ritual de contemplación. Con Khan la aproximación no podria ser mas diferente: irónicamente él es el hijo de uno de los arquitectos más conocidos (y prestigiados) del siglo XX y al que prácticamente nunca conoció. Así se da a la tarea de recorrer los pasos de su progenitor y conocerlo por lo que más puede hablar de él: su obra arquitectónica.

6. Cube / Vincenzo Natali / Canadá / 1997

La arquitectura también ha sido columna vertebral del cine de horror/terror. Espacios oscuros, claustrofóbicos, laberínticos; casas embrujadas, sórdidos y terribles habitáculos…la lista es larga. Para su filme Cube, Natali aprovecha esta cualidad formal para encerrar a una serie de dispares personajes dentro del poliedro en cuestión, construyendo así una sofocante narrativa de suspenso que se nutre de recursos tan variados como la literatura gótica, el sci fi y las matemáticas complejas.

7. The Naked City / Jules Dassin / USA / 1948

Obra cumbre del cine negro norteamericano, aquí el personaje principal es la ciudad de New York (tal vez la ciudad más fotografiada y filmada del mundo), con sus edificios, recovecos, submundos, y enmarañadas historias. Dassin rinde tributo a la Gran Manzana retratándola con la belleza y precisión de la foto fija, dando un aire neorrealista a la cinta y jugando con una narrativa documental.

8. Allegro / Christoffer Boe / DInamarca / 2005

Un filme de ciencia ficción con un tratamiento muy diferente del género. Dentro de la ciudad de Copenhague existe otra ciudad, circundada por una muralla invisible. En esta ciudad llamada La Zona (a manera de tributo al Stalker de Tarkovsky con quien comparte posturas, inquietudes y maniqueísmos estilísticos) es donde se encuentran encerrados los recuerdos y las añoranzas. Boe aprovecha esta descabellada premisa en beneficio del desarrollo de sus personajes, para la construcción dramática de la historia, y para regodearse en las arquitecturas de su amada ciudad natal.

9. North By Northwest / Alfred Hitchcock / USA / 1959

Uno de los más estilizados, complejos y entrañables trabajos del maestro del suspenso, combina la típica historia de la confusión de identidad con un entramado de intrigas, espías y elucubraciones internacionales. Para otorgar la estética deseada al filme, el meticuloso Hitchcock filmó (con engaños) en las instalaciones de la O.N.U. en New York, en suntuosos edificios californianos, en un set fabricado (a detalle) en el estilo de Frank Lloyd Wright y en el mismísimo Monte Rushmore para la escena culminante de la cinta.

10. The Passenger / Michelangelo Antoinioni / Italia / 1975

La fotografía y la arquitectura juegan dos roles escenciales en el cine del italiano. Su concepción del espacio y el movimiento, aunados a la técnica para retratarlos (y capturarlos) se convirtieron es constantes de su estilo. Para este filme, una de las obras más importantes de su etapa madura, se vuelca al concepto de identidad y alienación, contraponiendo conceptos filosóficos con la historia de un periodista que se desplaza en exóticos y hermosos escenarios como la África post colonial o la Pedrera de Gaudí en Barcelona.

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La mano de Dios

En 1987 el cineasta francés Maurice Pialat (1925-2003) ganó la Palme d’Or del festival de Cannes por su película Under the Sun of Satan (Sous le soleil de Satan), recibiendo un sonoro abucheo de gran parte de la audiencia ahí reunida. La razón era muy simple, la muy superior Wings of Desire (Der Himmel über Berlin) de Wim Wenders era la amplia favorita. Sin buscar menospreciar este filme de Pialat (que en teoría tuvo una conjunto de obras más interesante e incluso consistente que Wenders) la realidad es que no tenía mucho que hacer en la contienda. Pialat subió orgulloso al estrado, y levantando su puño en alto dejo un ambigüo mensaje a los ahí reunidos, ¿sería un gracias a Dios o un fuck the critics?