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Noah-2016-HD-screencapsNoah /  Darren Aronofsky / USA / 2014

Hay dos cosas equivalentes a jugar a la ruleta rusa en el negocio del cine: la primera es arriesgar la credibilidad ganada en la industria independiente, o en los círculos de cine de autor, al coquetear con las grandes productoras de Hollywood (especialmente si la cinta a realizar es un blockbuster) y la segunda, meterte con historias que, por su permanencia en el imaginario colectivo, por su directa connotación religiosa o por tratarse de temas delicados de índole social o política, resultan prácticamente intocables y dogmáticos.

Cuando Darren Aronofsky, prestigiado auteur e ícono de sendos filmes de culto, anunció hace un par de años que su siguiente trabajo sería una adaptación de un mito del Antiguo Testamento se transpiró una sensación de apocalíptica hecatombe. Entre fanáticos religiosos que protestaban sin conocer siquiera algún borrador del guión a utilizarse, y apasionados seguidores del director, convertidos gracias a la noticia en ávidos detractores, solo restaba esperar (entre oleadas de hype, suposiciones y elucubraciones) para juzgar por nosotros mismos. La cinta ha sido estrenada y los veredictos se han pronunciado, pero antes de ejercer un juicio crítico revisemos algunos puntos que nos servirán para aproximarnos, y de alguna manera entender, al Noah de Aronofsky.

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A) La ambición de Aronofsky. No es la primera vez que el director tiende nexos con la industria y busca realizar un blockbuster. Recordemos que entre sus proyectos fallidos estuvo el remake de Robocop (el cuál fue cancelado indefinidamente hasta este año y con otro director), la reactivación de la última franquicia de Batman (de la cuál fue despedido pasando a manos de Christopher Nolan), y The Fountain (2006), que pasó por un dolorosísimo y penoso proceso que le llevó 5 años, fuertes recortes presupuestales (Warner Brothers en más de una ocasión se echó para atrás, cortó sistemáticamente la inversión a menos de la mitad y amenazó varias veces en cancelar el proyecto), cambios de protagonistas (Bratt Pitt y Cate Blanchett terminarían renunciando para dar lugar a Hugh Jackman y Rachel Weisz), y una desastrosa y accidentada producción.

B) La religión de Aronofsky. Aunque declarado no practicante, proviene de una familia de judíos ortodoxos, y por consiguiente la temática religiosa (judaísta) ha estado presente por lo menos en la mitad de sus obras. En Pi (1998) el protagonista, un obsesivo matemático, busca constantemente patrones numéricos que podrían relacionar las series de Fibonacci, con las fluctuaciones bursátiles de Wall Street y el origen de la vida a través de la interpretación codificada del Torah. En The Fountain propone una búsqueda por la trascendencia del ser humano mediante tres historias desarrolladas en el pasado (conquista de la Nueva España siglo XVI), presente (científico investigando la flora amazónica en nuestros días), y futuro (un viajero espacial dentro de una burbuja en el año 2500).

C) Los personajes de Aronofsky. El testarudo, psicótico, obsesivo y neurótico protagonista de su último filme podría considerarse una constante en su cine. Desde el atormentado Max Cohen de Pi, hasta la Nina Sayers de Black Swan los personajes de Aronofsky son extremos y autodestructivos, regidos por estrictos códigos autoimpuestos que los orillarán a situaciones al límite, incluso lidiando con la muerte y cuestionando lo que hay después de ella. Perseguidos por sus manías y sus demonios sus solitarios protagonistas (incomprendidos y aislados al borde de la locura) buscarán hasta sus últimas consecuencias saciar sus necesidades afectivas, artísticas, psicológicas, místicas o espirituales.

D) Las músicas de Aronofsky. Es casi imposible hablar del cine de Aronofsky sin hablar de Clint Mansell. Compañero de andanzas en todos sus filmes (y culpable en gran manera de las opresivas atmósferas y moods de su Mise-en-scène) ha pasado del electrónico cuasi industrial de Pi al épico post rock de The Fountain (acompañado de Mogwai y Kronos Quartet), y jugado lúdicamente con la deconstrucción del clásico de Tchaikovsky (Black Swan), el jukebox ochentero en The Wrestler (de Guns N’ Roses a Quiet Riot pasando por Ratt o Madonna) o el electro clásico avantgarde (Requiem for a Dream). Para Noah extiende en tiempo, ambición y estilo el épico soundtrack de The Fountain orquestando una complejísima obra de 90 minutos de duración (similar a las sinfónicas composiciones del cine mudo), tendiendo así nexos musicales, temáticos y visuales con la obra de 2006.

E) El estilo visual de Aronofsky. Vertiginosa edición con cortes bruscos (no por nada le llaman hip hop montage), cámara al hombro, juego con puntos de vista (toma del punto de vista del actor, después un close up, después un close up extremo, después un close up alterno, después un plano abierto etc…), pantallas divididas, matemática composición, efectos digitales de edición. El arsenal estético de Aronofsky es prácticamente inconfundible y uno de sus sellos principales, tomemos como ejemplo los premonitorios sueños de Noah, los alucinantes viajes psicotrópicos de Requiem for a Dream o las crónicas migrañas de Pi. Es de destacar también que a pesar de la pirotecnia audiovisual su estilo responde a la psique del personaje, sirviendo como un recurso narrativo mas que como un pretencioso manierismo.

F) El guión de AronofskyEscrita por Aronofsky y Ari Handel (con quien ha colaborado previamente en varios de sus filmes, destacando The Fountain) la adaptación que se hace del relato bíblico no es tradicional y es pertinente destacarlo. Aquí el punto de vista es el de la tradición judía y no del canon cristiano. Dentro de esta línea de pensamiento el mito se encuentra con la magia y con la realidad, resultando el relato más una mística leyenda que un dogma de fe. La metodología de la adaptación también es poco común. En vez de crear una narración dramatizada de los sagrados textos y aderezarla con elementos cinematográficos, el creativo dúo se fue por la imagen visual, por la creación de un cómic que en sus viñetas y la caricaturización de sus personajes contara una historia destilada hasta sus mas íntimos significados, alejándose peligrosamente del relato formal pero buscando conservar el carácter funcional y doctrinal. Esta es la razón por la cual Noah parece un Mad Max post apocalíptico, por la cual los ángeles caídos (cual elementos de ficción Harryhausenianos) son como robots pétreos de un surrealista sci fi y Tubal-Cain un super villano.

G) El (anti) dogmatismo y Aronofsky. El cine no es un dogma de fe. Incluso el documental, género mas proclive y cercano al retrato de la realidad, está salpicado de manipuladores factores como el punto de vista del realizador, los intereses del productor o la (en muchos casos tramposa) confirmación de una hipótesis o premisa. Con esto quiero decir que ni los filmes de Mel Gibson o Franco Zeffirelli  son dogmas de fe. Los filmes de Darren Aronofsky distan mucho de ser dogmas de fe. Tampoco las reverenciales cintas de Cecil B. DeMille son dogmas de fe, vamos, ni los filmes con la chocante leyenda basado en hechos reales son dogma de fe. En la realización de un guion cinematográfico (ya sea original o adaptación) se toman una serie de licencias en función de la narrativa, del desarrollo de los personajes, del tiempo de la cinta o del efecto a generar. Se suprimen personajes, se alteran otros, se crean situaciones, se suprimen unas más. El pensar que el ir al cine es un ir al templo, o a una lectura pública de las sagradas escrituras, es torpe e ignorante. El cine es ficción. 24 cuadros por segundo de pura ficción.

H) El CGI y AronofskyNoah no es la primera vez que Aronofsky utiliza CGI o efectos especiales digitales generados por computadora. Solamente en Requiem for a Dream utilizó más de 100, desde disoluciones, transiciones, movimientos de cámara o trucos de montaje hasta electrodomésticos que se mueven, espacios que cambian de tamaño o vibrantes dolores de cabeza. The Fountain tenía a su vez una fuerte carga digital. Toda la historia del viajero espacial esta generada por computadora, desde plantas que florecen, hasta caudales de ríos, esferas que flotan en el espacio sideral con un árbol adentro, o el mismo protagonista que flota ingrávido dentro del mítico jardín del Edén convirtiéndose al final en parte de él. 

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Noah es un nomádico personaje con tres hijos varones y una amante esposa. Habita en un apocalíptico mundo rodeado de maldad encarnada por los mismos seres humanos que, tras el crimen de Abel a manos de Caín, se han separado en clanes (a manera de metáfora de la eterna lucha entre el bien y el mal). Un buen día, el recto, justo y paternal Noah tiene una pesadilla premonitoria sobre la inminente destrucción de los seres humanos (mediante un diluvio interminable), y decide crear un arca para salvar a su familia, más un par de animales de cada especie, para después del fatídico suceso repoblar la tierra empezando de cero. Lamentablemente la maldad es omnipresente y un terrible adversario llamado Tubal-Cain no permitirá que la tarea sea sencilla.

La cinta salpicada de efectos especiales (unos más logrados que otros) marca un punto muy alto en la estética del director. La cámara de Matthew Libatique logra momentos de gran belleza y de impresionante manufactura como la narración que hace Noah de la génesis del mundo, las apoteósicas escenas del diluvio, la construcción del arca, las premoniciones del protagonista (claro guiño estilístico a sus primeros filmes) o las constantes referencias al The Fountain (como si fuera una suerte de secuela temática con mas presupuesto). Desgraciadamente lo mas interesante de la cinta es el aspecto visual ya que en el aspecto narrativo algunas de las decisiones no son las adecuadas, como la estructura, ciertos anacronismos en el desarrollo de algunos personajes, el desperdicio de varios actores, los cliches de grandielocuente blockbuster, una soundtrack a ratos excesivo y los caricaturescos ángeles caídos (más de una película de Michael Bay que de la obra de un cineasta de culto).

El filme pareciera dividido en dos partes: la primera (antes del diluvio, presentando los conflictos entre Noah y los otros seres humanos y la construcción del arca), para satisfacer a las compañías productoras, a los fanáticos del cine de acción, poniendo a un lado las explicaciones inteligentes, el desarrollo de los personajes y los temas aleccionadores, y llenado este vacío con impresionantes visuales y cúmulos de efectos especiales; y una segunda donde cambia el ritmo y el tono, estableciéndose el carácter dramático y psicológico de los personajes y dando paso al real significado de la obra: los conflictos de la fe, los dilemas existenciales, las implicaciones de las decisiones de vida, el amor, la familia, la relación del hombre con la divinidad, la locura, el fanatismo y la redención. 

El mayor problema de Noah, y lo que considero es su principal detractor, es la difícil comercialización de la cinta. Pareciera que no se sabe para quien esta hecha. Demasiado experimental e inteligente para el espectador promedio del cine comercial que quiere otra cinta de superhéroes, demasiado condescendiente a la industria de Hollywood para agradar a los puristas amantes del cine de arte, demasiado irreverente para el público religioso, demasiado comprometida con la visión de un director que pierde por momentos la brújula en un gigantesco esfuerzo por dignificar la previsible industria del entretenimiento. Tal vez un trabajo menor en su filmografía (pero no por esto ninguneable), Noah es un meritorio ejercicio experimental que tiende puentes con sus constantes temáticas, narrativas y visuales expandiendo el lenguaje cinematográfico de su autor. 

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La ecuación es sencilla: 50 directores norteamericanos (de nacimiento y trayectoria) por 50 años en la historia de la industria más prolífica de la orbe, divididos entre 5 categorías de 10 directores cada una. Así, de 1962 a 2012, lo más relevante, interesante, propositivo y experimental del cine norteamericano.

3. Synecdoche, New York (los nuevos)

Aquellos que se alimentan de los clásicos y los reinventan e reinterpretan buscando su propia voz, los que a pesar de su juventud marcan tendencias y vislumbran prometedoras carreras; muchos transitan por la experimentación, otros por las propuestas artísticas y otros más por el cine comercial pero siempre inyectando frescura a la voragine de la industria.

3.1 Miranda July

Trayectoria: 3 filmes entre 1999 y 2011, sigue vigente.

Estilo: Creativa y expresiva, la obra de Miranda July se centra en los sentidos. Muy visual y muy auditiva (producto de su formación como artista conceptual y como músico). Su propuesta es personal, original y pretensiosa pero también humana, emocional y vulnerable; lejos de caer en la superficialidad es crítica e incluso filosófica tanto con sus personajes como con las situaciones que describe. Un extraño caso de belleza visual y sustancia emocional. 

Esenciales: Me and You and Everyone We Know (2005), y The Future (2011).

Me and You and Everyone We Know Miranda July  / USA / 2005

3.2 Spike Jonze

Trayectoria: 3 filmes entre 1999 y 2009, sigue vigente.

Estilo: Versátil y arriesgado, un día transgrede los límites de la narrativa convencional de la mano de Charlie Kaufman, y al día siguiente dirige un filme infantil. Gusta de la iluminación natural, la cámara al hombro, la edición vertiginosa y el cambio brusco de ritmo. Sus historias son poco comunes y bizarras (cortesía de sus colaboraciones con Kaufman) pero curiosamente humanas, identificables y entrañables. Sus personajes muestran una fragilidad que los hace reales mientras las situaciones que vemos presentan el opuesto.

Esenciales: Being John Malcovich (1999), Adaptation (2002), y Where the Wild Things Are (2009).

Being John Malcovich Spike Jonze  / USA / 1999

3.3 Paul Thomas Anderson

Trayectoria: 6 filmes entre 1996 y 2012, sigue vigente.

Estilo: Autodidacta, metódico y preciso. El cine de PT Anderson es un catálogo de influencias: Altman, Scorsese, Kubrick y Ophuls por solo nombrar a algunos. La culpa, el destino, la religión, el fanatismo, la locura, el núcleo familiar (desde un punto de vista negativo y disfuncional) y las alienaciones son sus constantes temáticas, mientras en lo visual sus filmes se presentan estilizados, sorprendentes y complejos. Largos planosecuencias, la cámara en eterno movimiento, capas de contenido audiovisual, manejo lúdico de los tiempos y la tensión, y unas músicas memorables.

Esenciales: Boogie Nights (1997), Magnolia (1999), y There Will be Blood (2007).

There Will Be Blood  Paul Thomas Anderson  / USA / 2007

3.4 Jeff Nichols

Trayectoria: 3 filmes entre 2007 y 2012, sigue vigente.

Estilo: Aunque explore temas como la violencia o el fin de los tiempos, su cine es sereno y equilibrado. Se toma el tiempo para presentar y desdibujar a sus personajes así como para armar sus narrativas; maneja un suspense in crescendo que nos va atrapando y envolviendo. Sus imágenes tienen una belleza extraña y sus historias un dejo enigmático, su cine es elegante y directo, hábilmente controla el tiempo y las emociones.

Esenciales: Shotgun Stories (2007), y Take Shelter (2011).

Take Shelter  / Jeff Nichols  / USA / 2011

3.5 Sofia Coppola

Trayectoria: 4 filmes entre 1999 y 2010, sigue vigente.

Estilo: Intelectual e introspectivo, estilizado visualmente (su gusto por el arte y la fotografia son evidentes en sus filmes). La música juega un papel importante, ya sea creando el mood de la historia (The Virgin Suicides) o contraponiendo y contrastando épocas y periodos históricos (Marie Antoinette). Las crisis de identidad, la madurez, o la vacuidad de la vida moderna se aparejan con imagenes posmodernas de grandes urbes o con estudiados y meticulosos escenarios de época. La Coppola en el nombre lleva el pecado y su talento hace justicia al prestigiado clan.

Esenciales: The Virgin Suicides (1999), Lost in Translation (2003), y Somewhere (2010).

Lost in Translation  / Sofia Coppola  / USA / 2003

3.6 Noah Baumbach

Trayectoria: 6 filmes entre 1995 y 2010, sigue vigente.

Estilo: Mezcla eficazmente el drama y la comedia. Sus filmes son objetos de estudio de peculiares personajes, su principal víctima: los pseudo intelectuales neoyorquinos clasemedieros, con los cuales convivió desde niño. A menudo introduce elementos autobiográficos en su narrativa (The Squid and the Whale) o personajes apáticos y aborrecibles, con vidas patéticas y existencias grises. Su cine tiene nexos con el de otros contemporáneos como Anderson, o los Coppola pero es más incisivo en su tratamiento de  personajes y más realista en su puesta es escena.

Esenciales: Kicking and Screaming (1995), The Squid and the Whale (2005), y Margot at the Wedding (2007).

Kicking and Screaming  / Noah Baumbach  / USA / 1995

3.7 Mike Mills

Trayectoria: 3 filmes entre 2005 y 2010, sigue vigente.

Estilo: Experimental, transita por los terrenos del dramedy (comedia con tintes de drama o vice versa) con soltura y credibilidad, gusta de combinar inquietudes realistas (crisis existenciales, madurez, disfuncionalidad familiar, incapacidad de tener relaciones afectivas exitosas) con situaciones fantásticas (perros que hablan, animaciones que parecen cobrar vida, padecimientos o manías diferentes por decir lo menos). Su propuesta es muy visual, valiéndose de los recursos aprendidos durante su exitosa carrera como director de videoclips y como diseñador gráfico.

Esenciales: Thumbsucker (2005), y Beginners (2010).

Beginners  / Mike Mills  / USA / 2010

3.8 Wes Anderson

Trayectoria: 7 filmes entre 1996 y 2012, sigue vigente.

Estilo: Anderson habita un universo aparte: en él sus personajes visten, hablan, conviven y se comportan de formas extravagantes, y sin embargo parecen reales y reconocibles. Cada personaje tiene incluso un color, un look, un escenario o una tipografía asignada, la música también los acompaña a todos lados. Un irónico y absurdista sentido del humor permea sus filmes, pero esta cualidad nunca disminuye la tragedia o la crudeza de los eventos que se suscitan. Los colores son fuertes y contrastantes (a menudo un tanto caricaturescos), los escenarios bien iluminados (las historias transcurren de día y de preferencia en exteriores) y cada encuadre se podría considerar un ejercicio de composición y diseño gráfico. 

Esenciales: Rushmore (1998), The Royal Tenenbaums (2001), The Darjeeling Limited (2007).

The Royal Tenenbaums  / Wes Anderson  / USA / 2001

3.9 Darren Aronofsky

Trayectoria: 5 filmes entre 1998 y 2010, sigue vigente.

Estilo: Controversial, sus temas son usualmente violentos, complejos o taboo como el uso de drogas, la locura, las alucinaciones, o la trascendencia de la muerte. En lo visual es muy estilizado y efectista, principalmente en sus primeros filmes, donde utilizaba pantalla dividida, close ups extremos contrastando con tomas muy abiertas, cámaras en movimiento, y una vertiginosa (e incluso mecánica) edición que se le bautizó como hip hop montage. La música, columna vertical de su cine, es compuesta en todos los casos por Clint Mansell que alterna vertiginosa musica electrónica, con post rock y la elegancia de las cuerdas.

Esenciales: Requiem for a Dream (2000), The Fountain (2006), y Black Swan (2010).

Requiem for a Dream  / Darren Aronofsky  / USA / 2000

3.10 Ramin Bahrani

Trayectoria: 4 filmes entre 2005 y 2009, sigue vigente.

Estilo: Favorito de los críticos, Barahi es una creatura sui generis. Mientras los directores de su generación se regodean en temáticas existencialistas y en estéticas postmodernas, su cine es personal y auténtico, alejado de modas. Un híbrido quizá entre el cine del iraní Abbas Kiarostami (curiosamente sus padres son iraníes) y el neorrealismo italiano. Sus historias son realistas, sus actores amateurs, su narrativa orgánica, su puesta en escena raya en lo documental y las situaciones prácticamente improvisadas. 

Esenciales: Chop Shop (2007), Goodbye Solo (2008), y Plastic Bag (2009).

Goodbye Solo  / Ramin Bahrani  / USA / 2008

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El dosmildiez no se caracterizó principalmente por su producción cinematográfica, fué una año flojo en el que la tecnología sustituyó a la calidad y el remake se instaló como un recurso barato para captar audiencias. Aún así tuvimos una sorpresa griega, una tailandesa que conquistó Cannes, una animación  inspirada en Tatí, una lúdica reinvención del género documental y lo último de Kiarostami que siempre es bienvenido. Así que a continuación, sin orden de preferencia, las películas que más disfruté de 2010.

1. Kynodontas (Dogtooth) / Yorgos Lanthimos / Grecia

Ver entrada 4.

2. Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives / Apichatpong Weerasethakul / Tailandia

Complicada en su nombre y más complicada en su puesta en escena, la última obra de Weesasethakul tomó al mundo por sorpresa (festival de Cannes incluído) con un filme que va mucho más allá de ser bueno o malo, y regresa al cine de arte su ya devaluado prestigio. Una película plagada de capas y metáforas que parte de un pretexto narrativo (un hombre, el tío del título, que al enterarse de que padece una enfermedad terminal decide realizar un último viaje acompañado por el fantasma de su esposa muerta y la aparición, en forma de un simio de ojos rojos, de su hijo perdido) para brindarnos reflexiones sobre la muerte, la política o la trascendencia enmarcados en viñetas preciosistas y elegantemente fotografiadas.

3. Madeo (Mother) / Bong Joon-ho / Corea

Con Memories of Murder y The Host, Bong Joon-ho se había presentado como un diestro y capaz artesano, confirmando el buen momento por el cual pasa la cinematografía de su asiático país. Madeo su último filme no solamente lo reitera como un talento a tomar en cuenta, sino se convierte en su mejor trabajo. La historia, también escrita por él, es uno de sus aciertos (una madre sobreprotectora que es capaz de llegar a situaciones extremas con tal de proteger a su venerado hijo, quien padece un ligero retraso mental). Con una sobria y elegante puesta en escena, excelentes y muy creíbles actuaciones, situaciones que transitan desde lo dramático y desgarrador hasta lo cómico y surreal, el dolor de una madre nunca había sido tan agridulce y tan disfrutable.

4. Exit Through the Gift Shop / Banksy / UK-USA

Una de las gratas sorpresas del año vino en la forma de un documental, presentado de tal forma que inyecta una vitalidad al género e invita a diversas posibilidades. Thierry Guetta un inmigrante francés que vive en Los Angeles y su manutención depende del hype que crea en una tienda de ropa, decide un buen día (por casualidad) empezar a registrar su existencia y la de los que lo rodean con una cámara de video, las casualidades siguen y se involucra con un artista conceptual francés que se hace llamar Space Invader. Así, de nuevo por casualidad, termina convirtiéndose en parte esencial del street art norteamericano y esto lo lleva a querer realizar un documental sobre Banksy (el célebre artista callejero inglés que ha cobrado fama por el desenfado, acidez e inteligencia de sus obras así como por su carácter elusivo). Lo que inicia como un ágil e inofensivo documento sobre una incipiente corriente artística termina siendo un incisivo y crítico tratado sobre las modas, el hype, las poses, lo superficial de la sociedad y lo vacío de la pseudointelectualidad norteamericana.

5. Fish Tank  / Andrea Arnold / UK

Una sencilla película inglesa de maduración, acerca de una adolescente de familia disfuncional en pleno despertar sexual se convertiría en las manos adecuadas en una de las ofertas cinematográficas mas frescas y audaces de los últimos años. La directora inglesa Andrea Arnold, con experiencia anterior en cortometrajes y series de tv, nos presenta una historia de confusión y crecimiento, sin contemplaciones ni falsa sensiblería, con una excelente actuación de la quinceañera Katie Jarvis y con un Michael Fassbender que parece estar tomando todas las decisiones correctas en su carrera. Honesto, inteligente y sin caer en abusos o falsas polémicas, Fish Tank es un valiente filme que nos recuerda a películas como  Les quatre cents coups (François Truffaut, 1959).

6. Alamar  / Pedro González-Rubio / México

A medio camino entre documental y ficción y endeudada con el cinema verité, la opera prima de González-Rubio se presenta como un drama familiar ambientado en un hermoso ecosistema marino. Este interesante y naturalista híbrido nos lleva a conocer un sensual y vívido escenario (el segundo arrecife de coral más grande del mundo) en el cual presenciamos el último adios entre un pescador y su pequeño hijo, a punto de partir con su madre al viejo continente. La relación de los dos fluye como lo hace el filme: de forma natural guiado por las fuerzas de la naturaleza: cielo, mar y amor.

7. L’illusionniste / Sylvain Chomet / Francia

Jaques Tatí tal vez fué el mejor cómico que halla tenido Francia, con un talento solo equiparable con su singular visión detrás de la lente y con su desmedida creatividad (que le causara serios problemas a su carrera convirtiéndolo en un peligro para productores e inversionistas). Su obra maestra Playtime fue tan ambiciosa que aunque siendo un éxito de crítica, fracasó en taquilla y tuvo mas notoriedad por el fiasco financiero que por sus cualidades cinematográficas. Al morir dejó pendientes varios trabajos, uno de los cuales fuera retomado por el animador Sylvain Chomet famoso por su anterior trabajo Les Triplettes de Belleville. Combinando su peculiar estilo en animación tradicional con paisajes y escenarios computacionales (que en ningún momento demeritan el aire artesanal del filme) Chomet retoma al emblemático Mr. Hulot y lo convierte en un tierno y entrañable personaje, mucho mas afin al universo de sus creaciones que al crítico y político personaje de Tatí.

8. Black Swan  / Darren Aronofsky / USA

Aronofsky se ha convertido en una voz importante en la industria norteamericana. Junto con Christopher Nolan y PT Anderson se las ha ingeniado para crear un cine interesante en lo artístico y redituable en lo económico, que le ha cimentado una reputación de cineasta de culto. Para su última obra, Black Swan, centra su atención en las obsesiones y transtornos psicológicos de una talentosa bailarina de ballet, que poco a poco va enloqueciendo, una especie de mezca de The Red Shoes (Michael Powell and Emeric Pressburger, 1948) y Repulsion (Roman Polanski, 1965) con fotografía posmoderna y edición vertiginosa. Aronofski crea una fabula estilizada y esquizofrénica, tal vez su filme mas accesible pero al mismo tiempo más maduro.

9. Des hommes et des dieux (Of Gods and Men)  / Xavier Beauvois / Francia

Una de las mejores películas del año vino en la forma de un sobrio relato basado en hechos reales sobre unos monjes que son capaces de sacrificar la vida por su fé. Lo interesante del caso es que el sujeto de estudio de Beauvois no son los monjes, o el narrar (o denunciar) un hecho histórico sino precisamente la fé, esa fé ciega que mueve montañas y que por su carácter etéreo e intangible no es comúnmente considerada un tema a tratar en el promedio de la cinematografía. Una puesta en escena minimalista, con escasez de diálogos, que hace eco de la devoción, disciplina y espiritualidad de los monjes, crea una catarsis con el espectador que conmueve hasta al más escéptico.10. Copie Conforme (Certified Copy)  / Abbas Kiarostami / Francia

Cada filme de Kiarostami es una lección de cinematografía. Cada que nos acercamos a su cine nos sabemos más cerca de una experiencia interactiva que de un mero ejercicio contemplativo. Su último trabajo (tal vez más complaciente y menos experimental) no es menos interesante. Copie Conforme es un refinado drama acerca del tiempo, los sentimientos y el estado del arte. A medio camino entre drama y comedia explora la relación (y la transformación de esta) entre dos personajes (una pareja) a lo largo de un día. Muy en su estilo existe más información que la que se otorga en el filme y se exige una activa participación del espectador.