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10 X 10 X 10

Poster_Revolucion

Revolución / Mariana Chenillo, Fernando Eimbcke, Amat Escalante, Gael García Bernal, Rodrigo García, Diego Luna, Gerardo Naranjo, Rodrigo Plá, Carlos Reygadas, Patricia Riggen / México / 2010

Una ecuación más, 10 x 10 x 10 = 100. 10 directores x 10 cortometrajes x 10 minutos de duración cada uno todo esto para conmemorar el centenario de la revolución mexicana. Una productora privada (Canana Films) y una gubernamental (Imcine) convocaron a la crema y nata del cine de vanguardia mexicano para de forma libre y por que no, crítica, dar cuenta de un hecho histórico y su impacto y trascendencia en nuestros días. Así autores talentosos como Carlos Reygadas, Amat Escalante o Gerardo Naranjo juntaron fuerzas para narrar historias, episodios o reflexiones ambientadas en diferentes épocas y con diferentes estilos cinematográficos. Estrenada en la sección no oficial de la Berlinale, este proyecto abre la posibilidad de una apertura tanto artística como ideológica en nuestra cinematografía.

STILL-ESTEESMIREINO-CARLOSREYGADAS

Este Es Mi Reino / Carlos Reygadas

Como es usual los proyectos omnibus, los trabajos presentados varian en propuesta y calidad, desde el autocomplaciente, hasta el que peca de experimental, pasando por el pretensioso y el puramente desechable. Entre los cortos más interesantes podemos destacar el trabajo de Rodrigo García, La 7th y Alvarado, quien nos presenta un cuadro de 10 minutos en cámara lenta, a manera de muralismo cinematográfico, en que contrapone una transitada avenida de Los Angeles con guerrilleros revolucionarios a caballo. Prescindiendo de diálogos el ejercicio es visual y emotivo; el corto de Fernando Eimbcke, La Bienvenida, pulcro, elegante y crítico, en un matizado blanco y negro, es efectivo y propositivo, narrando la espera que sufre un pueblo por un importante personaje en vísperas de la celebración del aniversario de la independencia, aquí el director consolida su estilo y da cuenta de su solvencia narrativa; para finalizar el trabajo de Carlos Reygadas, Este Es Mi Reino, en un estilo cinema verité, crudo y realista, mostrando paralelismos a la obra de Robert Bresson (el burro a la Balthazar), Sharunas Bartas (la historia in crescendo culminando en euforia etílica) y de Marco Ferrari (La Grande Bouffe, 1973). Reygadas filma un experimento social en el que mezcla clases sociales con improvisación y mucho alcohol, en video digital a ocho cámaras, y después edita los sucesos con mano firme. Aqui la revolución es el caos, las contradicciones y absurdidades.

STILL   LA BIENVENIDA

La Bienvenida / Fernando Eimbcke

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a ñ o d o c e

El año que termina podría resumirse en una palabra: polarizado. Desde las salas de cine hasta las votaciones a puerta cerrada de los principales festivales o las críticas en las revistas reinó el caos y la falta de unanimidad, prácticamente no hubo una cinta que ganara el favor de todos. La triunfadora de Cannes recibió rechiflas, lo mismo sucedió en la Mostra (Venecia) y en Sundance. La calidad estuvo presente, sí, tal vez más que en años anteriores, pero también las propuestas arriesgadas, creativas, polémicas o simplemente indescifrables. Aquí la lista de lo que mas disfruté del dosmildoce.

1. The Master / Paul Thomas Anderson / USA

Ambientada meticulosamente en los cincuenta, la ultima obra de P.T. Anderson podría considerarse una continuación temática/épica/histórica/dramática de su anterior (y muy logrado) filme There Will Be Blood. La cinematografía es igual de pulcra y preciosista (filmada en un impactante 70mm) alcanzando momentos magistrales (la escena de la foto en que hace referencia a Antonioni); el soundtrack (también) a cargo de Jonny Greenwood es igual de épico y experimental, y las actuaciones monumentales. Aquí un atormentado veterano de guerra encuentra consuelo en el seno de un culto (¿cienciología?) y su manipulador y paternal lider. El encuentro y posteriores acontecimientos detonarán en el individuo crisis de identidad, credo, principios y valores.

The Master (Paul Thomas Anderson) 2. Pietá / Kim Ki-Duk / Corea del Sur

Ki-Duk ha cimentado su estilo en la mezcla de contrastantes elementos: belleza con violencia, fraternidad con venganza y amor con traición. Su viceral enfoque llega a sus mas crudos limites en Pietá. Una violenta y polémica cinta centrada en dos contrastastes personajes, que hipotéticamente, son madre e hijo, y su edípica relación basada en incómodas dinámicas sexuales e instintivas interacciones. Con un desarrollo bastante oscuro (especialmente en la primera mitad), el filme va desenvolviéndose como un interesante estudio psicológico de los personajes y de la convivencia entre los seres humanos, llegando a ser enternecedor y humano a pesar de su brutalidad. Aquí nos encontramos a un Ki-Duk elegante y refinado pero crudo y arriesgado que no teme hacer cine de género, pero muy a su manera. Igual de controversial fué su León de Oro en el 69 Festival de Venecia que aún sigue causando revuelo.

Pietá (Kim Ki-Duk) 3. Post Tenebras Lux / Carlos Reygadas / México

Alejándose cada vez mas de la narrativa y entendiendo al cine como expresión y experimentación visual, la última obra de Reygadas se inscribe de lleno en el cine de auteur al lado de los trabajos de Andrei Tarkovsky Apichatpong Weerasethakul. Transgrediendo reglas de tiempo y espacio e instalándose en una surreal temporalidad de caracter onírico, la cinta buscar ser experimentada mas no entendida. La espiritualidad y corporeidad heredadas de Robert Bresson siguen presentes pero también un pesimista y fatídico existencialismo en la forma de un animado demonio rojo que pasea por la cinta. Imágenes que parecen interconectadas al azar, un omnipresente filtro que difumina los bordes de los cuadros, una sensación de peligro proveniente de la naturaleza (curiosamente Lars Von Trier en Antichrist y Bruno Dumont en Hors Satan tienen aproximaciones similares) hacen de esta obra un paso adelante en la cinematografía del director y un provechoso manifiesto de las posibilidades del cine.

Post Tenebras Lux (Carlos Reygadas) 4. Tabu / Miguel Gomes / Portugal

Dicen que lo que importa no es la historia sino la manera en que la cuentas, y parece que el portugués lo entiende muy bien. Partiendo de una premisa bastante simple y socorrida (una épica historia de amores imposibles ambientada en un exótico lugar) Gomes, en un contrastado e impecable blanco y negro, da cuenta de un relato sobre un intrépido explorador y sus andanzas en África plena epoca colonial. Aquí las referencias al cine y a la historia son columna vertebral del relato: el nombre del filme y las dos partes en que se estructura son vínculos directos a F.W. Murnau (Tabu, a Story of the South Seas, 1931). Ademaás la cinta transita libremente por los géneros del Hollywood clásico (del épico de aventuras al melodrama, de ahí al slapstick, etc…). Es pertinente señalar que el ánimo es desenfadado (el director manipula o inventa sucesos históricos a su antojo), el tratamiento de situaciones políticas o morales es meramente estético, y la experimentación está a la orden del día.

Tabu (Miguel Gomes) 5. De Rouille et D’os / Jacques Audiard / Francia

Drama de crecimiento personal e historia de amor son dos frases que difícilmente podrían asociarse al trabajo de Jacques Audiard. Uno de los directores franceses más interesantes de hoy en día, cimentó su carrera con violentas propuestas centradas en individuos marginados y conflictuados, atados (y destinados) a una trágica existencia. Así, entre vertiginosos thrillers, dramas carcelarios e historias de venganza pareciera que el francés cede en este filme, pero no del todo. De Rouille et D’os sí es un drama y sí se centra en una relación afectiva (entre un agresivo cadenero de un antro, no muy alejado al atípico protagonista de sus filmes, y una entrenadora de ballenas en un parque acuático), pero no niega jamás las constantes de su obra; tiene su dosis de violencia y tragedia pero también dá lugar a la esperanza: el melodrama abre paso a la liberación, y el realismo de las actuaciones abre paso al gozo.

Rust and Bone (Jacques Audiard) 6. Amour / Michael Haneke / Austria

Aunque de cuidada manufactura e impecable puesta en escena los filmes de Michael Haneke son comunmente criticados por el enfoque del austriaco: distante, frío, cruel. Cual experimentos psicológicos sus personajes son diseccionados, maltratatados, violentados, existiendo siempre una barrera emotiva entre actor y espectador. Para su última obra cambia el ánimo y la aproximación. En Amour pesan las actuaciones, incluso sobre la imagen. Haneke esperó 14 años por Jean-Louis Trintignant y el lapso resultó provechoso. Un matrimonio de ancianos ve truncada su apacible vida con la enfermedad, el deterioro físico da para el crecimiento emocional, y la proximidad de la perdida a la valoración de lo que se tiene. Aquí lo emotivo va de la mano de la inteligencia, y las innumerables cualidades del filme le hicieron acreedora a los máximos honores en Cannes.

Amour (Michael Haneke) 7. Beasts of the Southern Wild / Benh Zeitlin / USA

Ver entrada 65. (Quvenzhzé Wallis) 8. The Dark Knight Rises / Christopher Nolan / USA

Dosmilonce también se caracterizó por las franquicias exitosas. A diferencia de otros años hubo propuestas meritorias de bastante calidad como The Hobbit: An Unexpected Journey (Peter Jackson), Prometheus (Ridley Scott) o Skyfall (Sam Mendes), pero a mi gusto las palmas se las lleva el cierre de la trilogía The Dark Knight (2005–2012). The Dark Knight Rises puede ser el eslabón mas débil de la cadena pero en ningún momento desmerece: su puesta en escena es impactante (filmada en formato IMAX), sus secuencias de acción impecables, las actuaciones cumplidoras, el desarrollo ágil, y la narrativa compleja e intrincada. Potente, épica, majestuosa y brutal, es la mezcla perfecta del cine comercial con oficio artístico. Una de las mejores trilogías en la historia y por mucho la mejor saga de superhéroes. Nolan tiene talento y lo demuestra con creces.

The Dark Knight Rises (Christopher Nolan)

9. Holy Motors / Leos Carax / Francia

Ver entrada 67.

Holy Motors (Leos Carax) 10. Moonrise Kingdom / Wes Anderson / USA

Ver entrada 102.

Moonrise Kingdom - Wes Anderson

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¡Qué viva México!

La cinematografía nacional se podría englobar en dos grandes bloques: la época de oro del cine mexicano (1936 – 1957) y el nuevo cine mexicano (1989 – actualidad), ambos importantes por el volumen y calidad de las producciones así como su repercusión en el extranjero. Estos dos bloques definirían el hacer y quehacer nacional así como las pautas a seguir y por las que sería conocido, difundido y recordado. Aprovechando el mes patrio tomemos el segundo bloque y vamos seleccionando a las mejores 25 películas de los últimos 25 años de la historia del cine mexicano.

1. Rojo Amanecer / Jorge Fons / 1989

2. El Callejón de los Milagros / Jorge Fons / 1995

La primera es una cinta valiente. Frente a un tiránico regimen priista caracterizado por la represión y la censura a los medios de comunicación, Fons se atreve a contar la historia de lo sucedido el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco. Tomando como personajes a los habitantes de los multifamiliares donde se perpetró la tragedia, se vale del recurso de contar la historia desde un mismo escenario (el interior de los departamentos) para generar un sentimiento de empatía en el espectador (una analogía a lo claustrofóbico de la situación), y el aprovechar al máximo los pocos y monitoreados (por el mismo gobierno) recursos de la producción. 

La segunda se presenta como una sólida historia con una excelente adaptación (por Vicente Leñero), un elenco que incluye a muchos de los nombres más importantes dentro del panorama nacional, mano firme en la dirección y una notable manufactura que convirtieron a este filme en un éxito internacional y a sus protagonistas en estrellas. Fons toma elementos del cine de contracultura mexicano (sordidez, desinhibida sexualidad, probreza, machismo, violencia intrafamiliar, denuncia social) y lo mezcla con una estructura narrativa nunca antes vista en nuestro cine que lo emparenta con el indie norteamericano de Altman o Tarantino.

3. Verano de Goliat / Nicolás Pereda / 2010

Transgresor de la barrera entre ficción y realidad, Pereda realiza un cine sumamente económico, austero y naturalista que lo sitúa a la par de cineastas vanguardistas como Pedro Costa, Apichatpong Weerasethakul o Lisandro Alonso. Su narrativa es elíptica y fracturada, sus tomas largas y contemplativas. Con énfasis en la imagen sobre el diálogo aquí los cuerpos dicen más que las palabras. Ganadora en el festival de Venecia, el filme muestra un evocativo y poético retrato de la coidianedidad en una pequeña población, por medio de pasajes de ficción mezclados con técnicas documentales y recreaciones dramáticas.

4. Desierto Adentro / Rodrigo Plá / 2008

Uruguayo de nacimiento y mexicano por adopción, Plá ha fincado una breve pero fructífera carrera en nuestro país. Este su segundo largometraje narra un suceso histórico poco difundido, conocido y retratado: la guerra cristera (1926 – 1929). La ambientación, vestuario, locaciones y diseño de arte están muy bien realizados y estructurados, las actuaciones son sólidas y creíbles, y un logrado mood de marginación, ignorancia y fanatismo religioso permea todo un filme salpicado de realismo pero también de misticismo y magia.

5. Sólo con tu Pareja / Alfonso Cuarón / 1991

6. Y Tú Mamá También / Alfonso Cuarón / 2001

En la primera Cuarón se aleja de los lugares comunes de la industria mexicana y voltea su lente a la clase media alta chilanga, presentando una screwball comedy en todo el sentido de la palabra. Con un timing influenciado por Ernst Lubitsch, unos ingeniosos diálogos a la Billy Wilder y una elegante y sofisticada fotografía en paleta de verdes (cortesía de un joven Emmanuel Lubezki) que se distanciaba del hiperrealismo morboso del omnipresente cine de denuncia social. Aunado a esta propuesta visual que ya lo mostraba como a un auteur en potencia estaba la actualidad de la temática: el sida, la sexualidad y los problemas de comunicación en una urbe cosmopolita de finales del siglo XX.

Depués de varios años trabajando en el extranjero Cuarón vuelve a su país natal para hacer un filme más. Alejado de su etapa verde y buscando explorar nuevos lenguajes cinematográficos articula una realista road-movie (con voz de Daniel Giménez Cacho en off, comentarios elípticos o descriptivos incluídos) sobre dos adolescentes citadinos que se van a la aventura por los caminos rurales de México acompañados de una atractiva mujer varios años mayor que ellos. El filme esta cargado de lenguaje soez, es desparpajado, políticamente incorrecto y plagado de desnudez y cachondería pero también habla de la situación política y social de un país tercermundista, de clases sociales, de madurez, de amistad, e incluso de muerte y trascendencia. 

7. Somos Lo Que Hay / Jorge Michel Grau / 2010

Desde su premisa (una cinta de terror/drama sobre canibalismo), la opera prima de Michel Grau prefiguraba a una creatura extraña en el cine mexicano. Alejado de cliches y convencionalismos se teje un interesante y bien logrado filme con pocas pero escalofriantes escenas gore, un suspenso in crescendo, y un negrísimo sentido del humor.  La historia de una familia de caníbales que al perder a la cabeza del clan tienen que salir a las calles a, literalmente, cazar su comida, es una efectiva cinta que ofrece un nuevo aire a un género poco explorado en los últimos años. 

8. La Invención de Cronos / Guillermo del Toro / 1993

9. El Laberinto del Fauno / Guillermo del Toro / 2006

El cine de horror usualmente es un ente de excesos, a menudo estos excesos (escenografía, maquillaje, efectos visuales o efectos sonoros) demeritan lo visto en pantalla y descalifican lo que pudo haber sido un buen mise en scène. Pareciera que desde su ópera prima Del Toro intuyera este hecho y lejos de intimidarse basó su éxito en la proporción de los elementos: criaturas fantásticas, terroríficos escenarios, efectivo suspenso, reales y entrañables personajes, inteligentes guiones y connotaciones sociales, políticas e históricas. En Cronos opta por la mesura, narrando una postmoderna historia de vampiros desde el punto de vista de un anciano tentado por el espejismo de la eterna juventud. Oscura y decadente, la historia no deja de lado el amor familiar (abuelo/nieta), la tentación y la redención, convirtiendo a este filme en una interesante variante del popular género.

Trece años después dirige otra coproducción México-España, situando de nuevo la acción en la peninsula ibérica, mera época Franquista, narrando una desgarradora historia que transita libremente del más crudo realismo a la más épica fantasía, todo desde el punto de vista de una niña atrapada en el medio de este periodo histórico. Tomando influencias de la literatura fantástica infantil y el realismo mágico latinoamericano crea un filme rico en lo visual e inolvidable en lo afectivo.

10. Profundo Carmesí / Arturo Ripstein / 1996

Ripstein fué de los muy pocos directores, que siendo fieles a su estilo, sobrevivió durante las difíciles décadas de los sesenta y setenta en las cuales pareciera que el cine mexicano estaba acabado. Considerado uno de los pocos auteurs nacionales, ha sabido patentar su estilo basado en la sordidez, desengaño y existencialismo de la clase trabajadora mexicana presentando personajes patéticos y grises pero con dignidad y principios. Para mediados de los noventa retoma la anécdota de una pareja de asesinos seriales (adaptación llevada varias veces a la pantalla grande, tal vez la más notable The Honeymoon Killers de Leonard Kastle, 1990) mexicanizada con gran tino por su pareja y guionista de cabecera Paz Alicia Garciadiego. La anti-romántica historia de una acomplejada y obesa enfermera (impecable Regina Orozco) enamorada de un patético gigolo estafador de mujeres (imprescindible Daniel Giménez Cacho), vueltos asesinos seriales que siembran el terror en el México de los años cuarenta se convertiría en una de las mejores obras del director y uno de las cintas clave de finales del siglo XX.

11. El Violín / Francisco Vargas / 2005

Una sencilla y modesta producción de un director prácticamente desconocido tomaría por sorpresa la escena nacional de principios del siglo XXI. La historia de un anciano campesino que se acompaña de su violín y que, teniendo una doble vida, ayuda a la guerrilla opuesta al ejército en los albores de una revolución, es contada aquí en un elegante y contrastado blanco y negro, con realistas actuaciones amateurs (en especial del protagonista, Ángel Tavira). Temas tan variados como política, música o sufrimiento son convertidos en poesía en esta brutal y heroica ópera prima.

12. Temporada de Patos Fernando Eimbcke / 2004

13. Lake Tahoe Fernando Eimbcke / 2008

A pesar de tener tan solo dos filmes en su haber, Fernando Eimbcke se ha convertido en uno de los directores más propositivos del nuevo cine mexicano. Con su ópera prima (curiosa mezcla de dos de sus principales influencias: Jim Jarmusch y Yasuhiro Ozu), presenta una simpática cinta en el que supuestamente no pasa nada, narrando la historia de dos adolescentes en un aburrido domingo, sin nada que hacer y sin luz en su departamento. Partiendo de esta insulsa premisa articula un ingenioso filme, en un jarmuschiano blanco y negro, que convierte el ocio en aventura, la pubertad en madurez y la tristeza en ilusión. 

Para su segunda obra, Eimbcke escoge a un drama pero decide no aproximarse a él de la forma tradicional. Escapando de formalismos y estereotipos, se aparta de los personajes fotografiando el drama a distancia (un alejamiento de la clasutrofóbica fatalidad) y articula la historia a manera de viñetas con fade outs incluídos. Aquí los encuadres son estáticos, el desarrollo de la trama lenta y contemplativa, pero curiosamente el enfoque es más humano y el resultado encomiable. Se aleja del manierismo de Jarmusch y se acerca al realismo de Kaurismäki, se preocupa por el crecimiento del personaje principal pero nunca lo sofoca, la melancolía es real y no un estilo o pose.

14. Los Bastardos / Amat Escalante / 2008

Filmada en estilo documental, utilizando actores amateurs (que incluso en la vida real desarrollan profesiones similares a las narradas en el filme) y tendiendo no pocos guiños al cine de Michael Haneke, la segunda obra del guanajuatense Escalante, se presenta como una polémica y desgarradora visión del inmigrante mexicano buscando oportunidades en los Estados Unidos. Provocador y violento, el relato de las últimas 24 horas en la vida de dos mojados que buscando salir adelante terminan como desalmados criminales, funge más como un trabajo formal que como una obra de denuncia social. Colaborador frecuente de Reygadas, no niega su influencia en lo visual tomando de éste los largos planos, los estrictos encuadres y la naturalista iluminación pero poniendo distancia en cuanto al desarrollo de las historias y los personajes. Se aleja de la poesía y la reflexión, y se centra en la postura fatalista del hombre como un ser destructivo y tendiente al mal en esta obra perturbadora, asfixiante e inquietante.

15. Japón / Carlos Reygadas / 2002

16. Batalla en el Cielo / Carlos Reygadas / 2005

17. Luz Silenciosa / Carlos Reygadas / 2007

Tal vez el mejor director mexicano de la actualidad (junto con Alfonso Cuarón), Reygadas se ha encargado de poner a México en el panorama del cine de arte internacional con arriesgados filmes que saben a Bresson, Dreyer, Tarkovski o Antonioni pero también tienen vida propia, y muestran la realidad nacional de la urbe, el campo o las etnias. En su primer trabajo da cuenta de la travesía de un agónico ser, que viéndolo todo perdido busca el lugar idóneo para morir, enmarcado por los poéticos paisajes de la sierra mexicana (ver entrada 8).

Para su segunda obra acelera el paso, cede en lo narrativo y traslada la historia a la ciudad de México, contando la historia de un chofer de clase media baja que tiene una vida aburrida y desencantada, es víctima de la discriminación clasista, fantasea sexualmente con la hija del patrón, se masturba viendo a su equipo favorito de futbol, y en un torcida y conveneciera concepción de la religión católica, cree que con ir a una peregrinación a la Basílica se le perdonarán todos sus pecados, así sean tan grandes como el peso de la culpa mismo. Lo trivial del relato cede ante la fuerza de las imágenes: una felación en primer plano, en la cual la cámara gira lentamente para apreciar el acto por todos sus ángulos; un complejo plano de 360º que se desplaza desde la recámara, sale por la ventana, da cuenta de todos y cada uno de los edificios vecinos y regresa a su lugar de inicio (sutil referencia al The Passenger de Antonioni, 1975); la ceremonia de los honores a la bandera; una procesión pasando por una gasolinera; o el voyeurista registro imposible de un encuentro sexual. Aquí lo trivial se convierte en poesía y la plástica tiene sustancia, Reygadas se consolida como auteur y de pasada hace una radiografía de la sociedad mexicana.

Su tercer filme, y tal vez el más notable, viaja a la sierra de Chihuahua y cuenta una historia gestada dentro de una comunidad menonita. Los actores son los habitantes del lugar, el idioma es el nativo (plautdietsch), las situaciones verosímiles. Jugando con el ritmo lento, largas tomas y el naturalismo de la puesta en escena los contrasta con la amplificación de los sonidos naturales, la ausencia de un score y el carácter hiperrealista de la obra. La carnalidad y corporeidad siguen siendo constantes de sus cintas, mostradas aquí en la infidelidad de dos seres, habitantes de una comunidad ultraconservadora, y el peso de la culpa por sucumbir a tan terrenales tentaciones. El cuerpo convive con el espíritu y la redención puede llegar con un milagro, Reygadas toma de Dreyer la fé y convierte la realidad en magia.

18Santa Sangre / Alejandro Jodorowsky / 1989

Complejos y extraños, los filmes de Alejandro Jodorowsky mezclaban magia con mímica, psicoanálisis con metafísica y religión con surrealismo. Después de haber sido un ícono del cine avant garde en los setentas, Jodorowsky prácticamente había desparecido de la industria hasta su regreso triunfal con este filme de 1989. Inscrito en el terror y basado en la historia de un asesino serial de mujeres (manipulado psicológicamente por la sombra de la madre), Santa Sangre es el trabajo más convencional (no por esto menos violento, menos controversial o menos arriesgado) del director. Un joven internado en un manicomio escapa para reunirse con su pasado: la infidelidad del padre, la mutilación de la madre y la incapacidad de ser feliz o normal. Podemos encontrar múltiples referencias religiosas, postulados de la psicomagia (religión inventada y abanderada por el mismo director) y fuerte crítica política y social (iconografías como la bandera norteamericana o el águila de la moneda mexicana).

19La Ley de Herodes / Luis Estrada / 1999

20. El Infierno / Luis Estrada / 2010

Uno de los más acérrimos críticos de la política nacional Luis Estrada ha orquestado una tercia de filmes que han enfrentado la censura y denunciado las irregularidades de los partidos políticos mexicanos. Con la Ley de Herodes fué el primero en burlar la represión mediática del PRI, partido con más de 70 años en el poder y de no transparentes manejos. A manera de fábula satírica nos trasladamos a una pequeña comunidad rural, mediados del siglo pasado. A ella llega un antiguo e idealista militante del partido en cuestión (Damián Alcázar) que de ser un inocente y bonachón individuo se convierte en un tiránico, opresivo y corrupto líder, capaz hasta de matar con tal de seguir en el poder. Mordaz e irónico ponía la sal en las heridas y con ojo clínico retrataba los más arraigados vicios y manejos de la corrupta soberanía. 

Más acida y arriesgada, y con una mayor producción llegó en 2010 El Infierno, última obra del director y en la que pone el ojo no solo en la corrupción de las esferas políticas sino en los manejos del narcotráfico y el crimen organizado. Estelarizada de nuevo por un efectivo Damián Alcázar, el filme retrata de forma satírica y agridulce la historia de un fracasado inmigrante que al volver a su pueblo se encuentra destinado al crimen, al parecer, única oportunidad para una persona como él. Estrada no ofrece concesiones ni toma partido, tanto sataniza al bueno (la policía, el ejército, los altos mandos) como al malo  (sicarios, narcotraficantes, criminales, prostitutas). En su mundo (que no está nada alejado del real) todos sufren: los malos tienen mucho pero viven poco, y el miedo a morir es su única motivación. Los buenos viven con miedo y con un sentimiento omnipresente de fatalidad. El guión juega lúdicamente con los géneros pasando sutilmente de la comedia al drama, a la violencia del cine de acción, e incluso a la tortura y al gore

21. Cabeza de Vaca  / Nicolás Echevarría  / 1990

Filme poco convencional que narra las andanzas del conquistador español Álvar Núñez Cabeza de Vaca, quién creyendo llegar a la Florida, es capturado por indígenas en tierras texanas para terminar convirtiéndose en un shaman. La cinta es una poética adaptación del libro escrito por el mismo conquistador (Naufragios) retratando de forma plástica y  artística el choque cultural de europeos y americanos. La narrativa se aleja del rigor histórico y del pasado documentalista de Echavarría para ahondar en el misticismo encontrado por el protagonista (quien hace las veces de narrador del relato). Aquí la lógica abre paso al disfrute visual y sensitivo: imágenes, movimientos de cámara, actuaciones, sonidos y músicas.

22. Alamar  / Pedro González-Rubio / 2009

A medio camino entre documental y ficción y endeudada con el cinema verité, la opera prima de González-Rubio se presenta como un drama familiar ambientado en un hermoso ecosistema marino. Este interesante y naturalista híbrido nos lleva a conocer un sensual y vívido escenario (el segundo arrecife de coral más grande del mundo) en el cual presenciamos el último adios entre un pescador y su pequeño hijo, a punto de partir con su madre al viejo continente. La relación de los dos fluye como lo hace el filme: de forma natural guiado por las fuerzas de la naturaleza: cielo, mar y amor.

23. Como Agua Para Chocolate / Alfonso Arau / 1992

De esas raras ocasiones en que un filme con manufactura y presupuesto comercial se topa con un buen guión y se convierte en un producto con valores estéticos y redituables. Arau venía llegando de Hollywood después de trabajar varios años por aquellos lares y aprender el oficio, Como Agua Para Chocolate era un bestseller que englobaba el realismo mágico tan característico de la literatura contemporánea latinoamericana y el romance telenovelero; ambos (técnica visual y contenido narrativo) tenían los ingredientes para triunfar y lo hicieron con solvencia. El filme se convirtió en la punta de lanza del resurgimiento del cine mexicano y en un parteaguas de la industria nacional. La historia que se cuenta ya todos la conocemos.

24. Miss Bala / Gerardo Naranjo / 2011

Para su último filme Gerardo Naranjo se aleja del godardiano tributo a la Nouvelle Vague que brindó en sus anteriores trabajos para aterrizar en un maduro realismo, se aleja del crecimiento puberto para enfocarse en la criminalidad y el narcotráfico. Su puesta en escena es directa, con un innegable manejo de la técnica (largas y complejas secuencias, solvencia en las escenas de acción, sorpresas a cada movimiento de la cámara) y presenta un lenguaje propio. La historia es sencilla pero no por esto simple: una bella joven desea con todas sus ganas ser la nueva Miss Baja California, en un desafortunado cúmulo de situaciones termina estando en el lugar incorrecto en el momento incorrecto y se involucra directamente con el crimen organizado, desgraciadamente ya no hay vuelta atrás. 

25. Amores Perros / Alejandro González Iñárritu / 2000

Tal vez la película mexicana mas exitosa e influencial de los últimos años, Amores Perros con su narrativa fragmentada (a la Tarantino o Kieslowski), su postmoderno mise en scène y su excelente banda sonora (mezcla de canciones populares que van del rock a la cumbia), es un referente mundial del cine nacional. Ganadora de decenas de premios se encargó de catapultar a la fama a su actor principal (Gael García Bernal), a su director y a su guionista (Guillermo Arriaga). Una visión cruda y realista de la vida en una ciudad cosmopolita (la Ciudad de México) desde la perspectiva de tres dispares personajes provenientes de distintas clases sociales. La culpa, la traición, el desengaño y la mentira nuca lucieron mejor, y mas aún en esta la ópera prima más importante del siglo XXI.

8

R O N I N

Carlos Reygadas / Japón / México / 2002

El cine mexicano contemporáneo ha tenido un repunte desde hace apróximadamente dos décadas, después de haber estado sumido en una penosa y lastimera racha. Así, se etiquetó primero como el “nuevo cine mexicano” del cuál  surgieron películas en su mayoría de carácter nacionalista, de estética realista en lo formal (de realidad nacional eso sí, mucho mejor si mostraban con sórdidez los detalles de ésta) que buscaban retomar este cine de autor, que para ser sinceros ya tenía décadas de haber muerto en México. Cineastas como Jorge FonsArturo Ripstein o Jaime Humberto Hermosillo realizaron películas que poco a poco empezaron a meter a nuestro país en la jugada festivalera internacional. Ya para finales del siglo pasado y reposando en sus supuestas glorias, nuestro cine necesitaba una reinvención que llegaría de la mano de Alejandro González Iñárritu y sus Amores Perros, película que se podría considerar el inicio del cine posmoderno mexicano (si es válido utilizar este término) que contaba con una puesta en escena espectacular, una banda sonora populachera y una estética que le debía más a los filmes pulp de Tarantino que a las propuestas de bajo presupuesto (y en algunos casos de baja calidad técnica) de sus paisanos. De esta forma Iñárritu logró poner a México en el panorama mundial y junto con otro par de eficaces directores, Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro, se convirtieron en celebridades y hasta fueron apodados (de forma también muy turística, por que no) los “tres amigos”. Dentro de este resurgimiento del cine mexicano apareció por allá del 2002 una película que pasó sin pena ni gloria por la cartelera local, dirigida por un jóven desconocido, que contaba con una modesta producción pero en cambio no modestas intenciones. Japón del debutante Carlos Reygadas (México 1972) fué un filme diferente, no solamente a la producción nacional de ese año sino a lo que se había producido hasta ese entonces en nuestro país. Contemplativa, con largos planos fijos, colores deslavados e iluminación natural, y una ecléctica pero elegante banda sonora (desde Johann Sebastian Bach hasta Arvo Pärt) el trabajo de Reygadas era todo menos convencional. De repente nos recordaba a Andrei Tarkovski, con este lirismo visual que tocaba lo espiritual, de repente a Robert Bresson en su puesta en escena, sus encuadres, su meditativa pasividad, sus secretos, por allá también a Bruno Dumont, gran heredero de la tradicion bressoniana que aunque siendo contemporáneo de Reygadas, comparte no pocas similitudes tanto estilísticas como temáticas.

Todo inicia con la dolorosa (incluso en su paso) travesía de un hombre hasta su muerte. Nunca sabemos el porque de esta búsqueda por el idóneo lugar para matarse, ni siquiera se nos ofrecen pistas o rememberaciones de su pasado. Aludiendo a la tradición nipona (cuando el samurai, consagrado en cuerpo y alma al servicio del amo, sufre la pérdida de este, queda sin razón alguna para existir y se convierte en un ronin, un ente errante que tránsita de un lado a otro hasta que encuentra su fin) y con un grupo de actores amateursReygadas se da a la tarea de documentar este viaje, que más que a la muerte se dirige a la vida y más que a la perdición a la salvación. El filme se convierte en un pretexto para la reflexión, la meditación; que apoyándose en una geométrica horizontalidad (impactantes tomas abiertas de 360° que parecen no dejar nada oculto) despliega una aventura existencial que culmina de forma imposible y por que no demencial, en un complejísmo plano secuencia que da cuenta del poético final de la historia.