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a ñ o o n c e

A diferencia del dosmildiez, este año fué rico en propuestas y calidad. Tuvimos esperados regresos (Kaurismäki, Malick, los Dardenne, Anderson, Almodóvar, Tarr), confirmación del talento de noveles directores (Mills, Alfredson, McQueen, Reichardt, Lanthimos) y excelentes propuestas en 3D (a cargo de sui generis auteurs como Wenders, Herzog y Scorsese). A continuación mis favoritas del 2011 (en orden aleatorio).

1. The Turin Horse / Béla Tarr / Hungría

El húngaro Béla Tarr anuncia su retiro de la producción cinematográfica. Tras una modesta trayectoria (en número de filmes no en contenidos, que abarca poco menos de una decena de largometrajes), presenta su trabajo final: una críptica y simbólica película, a manera de epitafio, llamada The Turin Horse. Conformada por solo 30 largas tomas e inspirado en un relato sobre un colapso nervioso sucedido al filosofo alemán Friedrich Nietzsche, Tarr nos presenta una reflexión sobre la lenta, monótona y dolorosa existencia humana mediante la relación de un hombre y su caballo. Dejando más dudas que respuestas e invitando a la instrospección, tenemos uno de los trabajos más complejos y enigmáticos del húngaro realizador. Hasta siempre Béla Tarr.

2. Melancholia / Lars von Trier / Dinamarca

3. Shame / Steve McQueen / Inglaterra

4. Drive / Nicolas Winding Refn / USA

Ver entrada 35.

5. Jane Eyre / Cary Fukunaga / UK

Ver entrada 36. 

6. Le Havre /  Aki Kaurismäki / Finlandia

Especialista en historias agridulces, el finlandés Kaurismäki transporta su narrativa al puerto francés del mismo nombre y junto con la geografía transporta el ánimo: aquí encontramos las constantes de su cine, personajes afables, de buen corazón, dispuestos a ayudar y en el camino ser ayudados, la extravagancia, porque no, también se encuentra presente. La fábula de un joven inmigrante africano buscando suerte en el viejo continente se convierte así en un catálogo de personajes entrañables, y de situaciones esperanzadoras. La cereza en el pastel: siguiendo la tradición de este año de tributar al cine francés clásico, tenemos dos maravillosos cameos,  Jean-Pierre Léaud (el inolvidable héroe juvenil de Truffaut) y el siempre bienvenido Pierre Étaix.

7. The Tree of Life /  Terrence Malick / USA

Tal vez uno de los mejores directores de las últimas décadas, Terrence Malick ha creado todo un mito alrededor de su persona. Su último filme, ha sido alabado y criticado hasta el cansancio y nos regaló algunas de las imágenes más inolvidables no solo de este año, sino de las últimas décadas. Trascendiendo juicios tradicionales (si es una buena o mala película) The Tree of Life es una experiencia visual y por que no, sensitiva. Un filme que se experimenta y busca crear un nexo interactivo con el espectador. Malick, como siempre, habita su propio universo, con un peculiar lenguaje tanto sonoro como visual, invita al diálogo y al cuestionamiento.

8. Beginners /  Mike Mills / USA

Ver entrada 39.

9. The Artist /  Michel Hazanavicius / Francia

Curiosamente este fué un año de tributo al cine francés clásico. Cameos inolvidables (Le Havre, Aki Kaurismäki), historias de añoranza (Hugo, Martin Scorsese) e incluso un divertido y colorido (a pesar de ser a blanco y negro) experimento llamado The Artist. Un elegante filme mudo acerca de la entrada del sonido al mundo del cine a finales de los años veinte. Influenciada por los grandes directores de antaño: Wilder, Lubitsch, Ford o HitchcockThe Artist es un agridulce relato sobre la difícil adaptación de una estrella de cine a los drásticos cambios de la industria y la tecnología. El filme ha sido aplaudido por doquier y su cosecha de galardones ha sido apreciable.

10. Pina /  Wim Wenders / Alemania

La idea de realizar un filme en 3D tal vez nos resultaría poco común para un director serio, mas aún alguien como Wim Wenders. Poseedor de un estilo poético y reflexivo, con un ojo clínico para diseccionar situaciones y plasmar ciudades. Sus trabajos documentales sobre Yasujiro Ozu (Tokyo-Ga, 1985) o sobre la música folclórica cubana (Buena Vista Social Club, 1999) son sobresalientes por decir lo menos. Ahora vuelca su lente sobre Pina Bausch, coreógrafa y bailarina alemana, pilar de la danza contemporánea y con quien Wenders planeó durante años co-dirigir un filme. El inclemente paso del tiempo se llevó a la Bausch en 1999 pero no a su legado, y esta historia se convierte en el pretexto perfecto para crear no solamente un magnífico tributo al arte de la danza sino una obra maestra de textura, espacio, ritmo y movimiento.

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E U

Visions Of Europe / Varios cineastas / Europa / 2004

 La premisa es sencilla, 25 cortometrajes dirigidos por 25 cineastas europeos (cada uno representando a los 25 estados que componen la Unión Europea); tendrían un presupuesto limitado (el mismo para cada uno), una duración máxima de 5 minutos y la consigna de mostrar un instante de la realidad actual o futura de la supuestamente unificada Europa. Así en 2004 se concretó este experimento llamado Visions of Europe, contando con la interesante participación de directores consagrados junto con otros nóveles, y teniendo como bandera la plena libertad de expresión. Nombres como Christoffer BoeFatih AkinSharunas BartasBéla TarrTheo van GoghPeter Greenaway y Aki Kaurismäki redondearon la ecuación. Como era de esperarse el resultado es un tanto desigual, pasando de la bizarra experimentación a la mera descripción; con geniales momentos y un amplio espectro que nos permite ver una interesante fusión de ideas, conceptos y creatividad. Dentro de mis favoritos el elegante tributo que el lituano Bartas ofrece al Stalker de Tarkovski y el bellísimo y poético corto de Tarr sobre el desempleo y la crisis económica en los países de la Europa del este.

Children Lose Nothing / Sharunas Bartas / Lituania / 2004

Prologue / Béla Tarr / Hungría / 2004



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Cinema de Paciencia #1Bella Tarr / Werckmeister Harmonies / Hungría / 2000

Hasta hace pocos años el director húngaro Bela Tarr era un completo desconocido con un modesto pero mítico estatus en la escena internacional. Relativamente poca gente había visto su drama de más de siete horas de duración “Satantango” (1994), y su nombre se estaba dando a conocer gracias a un par de críticos que lo alababan y lo categorizaban como el heraldo de una nueva cultura fílmica.

Aún ahora que sus filmes han tenido una proyección internacional y han gozado de mayor distribución, la reputación de Tarr permanece cuasi-legendaria. Esto en parte debido a su creencia en un estilo cinematográfico basado en la paciencia y la severidad, en economía de diálogos y larguísimas secuencias, que en muchos casos recordarían a su paisano Miklos Jancso. En parte también por el efecto que sus filmes causan en el espectador: Gus Van Sant, por citar un ejemplo, pareció tener una conversión Damascena al descubrir a Tarr, lo que marcó gran parte de su última obra, en especial su minimalista e hipnótica “Gerry”.

Los filmes de Tarr desde 1987, en colaboración con el escritor/novelista Laszlo Krasznahorkai (ahora su guionista de cabecera), pueden resultar demandantes y retadores gracias a sus duraciones extremas, ya que carecen de una narrativa tradicional o de un romanticismo solemne. Werckmeister Harmonies basada en la novela “The Melancholy of Resistance” de Krasznahorkai es el primer film verdaderamente gótico de Tarr, introduciendo el elemento de lo fantástico, incluso lo sobrenatural. Aún así no hay un ilusionismo sorprendente al mostrar a la fabulosa ballena del circo visitante (un guiño al rinoceronte de “And The Ship Sails On” de Fellini), o al representar al aparentemente satánico “Príncipe” con una simple sombra en la pared.

Presentanda como una historia de horror metafísica, Werckemeister Harmonies, nos recuerda en sus atmósferas al trabajo de David Lynch y podría ser la obra definitiva que transporte el trabajo de Tarr a las audiencias de cine de culto. El hermético mundo que se nos presenta, es misterioso, a pesar de estar ubicado (y fotografiado) en un mundano naturalismo (las primeras películas de Tarr que representaban dramas de la vida real, harían parecen barroco el cine de los Hermanos Dardenne).

En la escena inicial de la película, Valuska, el personaje principal, trata de explicar el cosmos a sus ebrios compañeros del bar: “all i ask is that you step with me into the bottomlessness”, y eso es escencialmente lo que el director pide la espectador. Bela Tarr presenta las enigmáticas preocupaciones harmónicas que aluden al título como un filme rico en movimiento, escazo en diálogos. Valora la condición del silencio y crea una inescrutable y sorprendente pesadilla.

Libre traducción de un ensayo de Johathan Rommey, para la revista Sigth & Sound, abril de 2003