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a ñ o q u i n c e

Si bien no definido por una tendencia o un filme en particular el dosmilquince se podría englobar como el año de los sentidos (o del bombardeo a estos). Desde el (literalmente) “in your face” Love (Gaspar Noé, Francia) hasta ese asalto sensible llamado The Duke of Burgundy, pasándo por el silente The Tribe, la exhuberante The Assassin, la experiencia espacial llamada The Revenant (Alejandro González Iñárritu, USA), la inmersión distópica de Mad Max: Fury Road, el hiperrealismo de Tangerine (Sean S. Baker, USA) o la suciedad e impregnante olor a muerte de Hard to be a God, el ataque a los sentidos fué más allá del burdo manierismo del 4D explotando los límites del quehacer narrativo y expresivo. También fué el año del drama realista, del acercamiento humanista. Tanto el británico Andrew Haigh (45 Years), el italiano Paolo Sorrentino (Youth), el noruego Joachim Trier (Louder than Bombs) o el norteamericano Todd Haynes (Carol) exploraron diversas aristas del sentir humano como la pérdida, la vejez, la soledad o el amor, maquilando obras mayores dignas de aplaudirse. A continuación lo que más disfruté (de un año muy disfrutable) del dosmilquince.

1. The Assassin / Hou Hsiao-Hsien / Taiwan-China

No sé bien definir que me causaba más expectativa: el regreso de Hsiao-Hsien a la pantalla grande desde ese maravilloso Flight of the Red Balloon (2007) o la curiosidad de ver su interpretación del género wuxia, visitado de forma exitosa en el pasado por compatriotas como Zhang Yimou (Hero, 2002) o Ang Lee (Crouching Tiger, Hidden Dragon, 2000). Cualquiera de las dos sería bien recompensada. Hsiao-Hsien elige poner en un segundo plano a la tradicional narrativa de héroes con espadas apegados a estrictos códigos de ética, lealtad y justicia (y las consiguientes peleas fantásticas coreografiadas con precisión) para enfocarse en la imagen: el encuadre, el aspect ratio, la edición y los movimientos de cámara se convierten en los personajes principales supeditando la narrativa al dominio técnico y privilegiando el goce estético. El taiwanés articula un épico poema visual (que le llevó 25 años realizar) en el que cada cuadro, cada imagen, cada color, se convierte en una postal digna de grabarse en el imaginario cinéfilo.

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2. Hard to be a God / Aleksei German / Rusia

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3. Ex_Machina / Alex Garland / Inglaterra

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4. It Follows / David Robert Mitchell / USA

La premisa resultaba absurda y anticuada: una maldición adquirida por el hecho de tener relaciones sexuales fuera del matrimonio y propagada principalmente entre adolescentes que pagarían con su vida por el terrible pecado, sonaba a chapucera fábula paternalista de principios de los ochenta (ante la ignorancia y miedo a enfermedades venéreas especialmente el VIH). El primer trailer exhibido con fotografía reminiscente de los filmes de horror ochenteros, y un estresante soundtrack emanado de sintetizadores análogos, no ayudaban mucho. Pero Mitchell nos deparaba una muy agradable sorpresa. It Follows utiliza la premisa de forma aterradora, privilegiando el espectáculo paranoico del miedo a ser constantemente vigilado y perseguido, explotando al máximo el espacio (con un astuto uso del encuadre logra crear opresión incluso en boscosos escenarios abiertos) y estirándo al máximo la tensión y el timing (siempre cuidadoso de no caer en el cliché ni los convencionalismos del género). Mitchell desmenuza cuidadosamente cintas como Friday the 13th (Sean S. Cunningham, 1980) o Halloween (John Carpenter, 1978) y las actualiza, creando un interesante y terrorífico híbrido que no pierde tiempo en explicaciones dando protagonismo a la atmósfera y al horror psicológico.

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5. Inside Out / Pete Docter  / USA

Después de los altos vuelos alcanzados por los estudios Pixar (ese genial triunvirato Ratatouille/WALL-E/Up) en que maridaban exitosamente virtuosismo tecnológico con inteligentes narrativas, la productora parecía supeditada a la temible sombra del gigante Disney, destinada inexorablemente a la maquila de redituables secuelas y creación de personajes comercializables. Es por esto que Inside Out se presenta como una grata y refrescante sorpresa. Docter inspirado por las anécdotas recabadas al ver crecer a su propia hija, articula un relato situado en el cerebro del individuo justo donde se almacenan las emociones, las cuales se convertirán en personajes de la cinta y servirán como catalizador de las dinámicas de una familia promedio con hija puberta en crisis de crecimiento. Docter se las ingenia para crear emotividad sin ser meloso, en ser divertido cuanto tiene que serlo y en elaborar un filme complejo y conceptual disfrazado de inocua aventura infantil. Goce para chicos y food for thought para adultos la cinta endereza el camino de la productora regresándolos al pedestal que bien tienen merecido.

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6. Jauja / Lisandro Alonso  / Argentina-Dinamarca

El argentino Lisandro Alonso ha forjado una carrera marcada por un estilo naturalista, contemplativo, de paciencia pues. Severos y rigurosos encuadres, planos fijos, ánimo documental, actores amateurs, silencios. Cintas como Los Muertos (2004) o Liverpool (2008) presentaban búsquedas internas de personajes reflexivos que vagaban silenciosamente en paisajes abiertos. En Jauja, Alonso altera (tan solo un poco) la jugada: cambia al actor amateur por el experimentado, la realidad actual por la historia de época y el esbozo narrativo por una historia más elaborada. Pero no nos engañemos, el bonaerense no abandona el ritmo lento, la poesía visual, el encuadre severo y el surrealismo onírico. Jauja sabe a ratos a Jodorowsky, en otros a Tarkovsky y en unos más a la escuela del cinema verité. Situándo el relato en las agreste sudamérica del siglo XIX estructura una suerte de western metafísico en que la búsqueda del personaje principal (interpretado por Viggo Mortensen) termina siendo interna y en el cual la delgada línea entre realidad y mito parece desvanecer a cada paso del protagonista.

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7. The Duke of Burgundy / Peter Strickland / Inglaterra

Gaspar Noé antes de presentar a la crítica Love (y tras publicar unos carteles publicitarios altamente explícitos) declaró que su cinta haría llorar a las mujeres y a los hombres tener erecciones. Curiosamente Love se quedó  en el camino de las expectativas (no una experiencia fallida pero si un trabajo menor comparado con su filmografía) pero su statement toma pertinencia y un nuevo significado en The Duke of Burgundy, un altamente erotizado, fetichista y sensual filme realizado por el inglés Peter Strickland que con Berberian Sound Studio (Inglaterra, 2012) ya había explorado las posibilidades, en ese caso sónicas, de la explotación sensorial en el cine. La cinta narra la relación de sumisión, humillación y codependencia de una mucama con su patrona, una bióloga experta y obsesionada con la lepidopterología. La relación de tintes masoquistas empieza a degenerar el dolor en placer y la humillación en amor, transformándo la relación de las dos mujeres en una simbiótica codependencia a medio camino entre la ternura y la violencia. Strickland privilegia las texturas (los muebles, la ropa, los muros, la piel, los insectos), la iluminación, la paleta cromática y la atmósfera sensible para crear un sentido filme sobre la feminidad, las mecánicas del amor y la convivencia.

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8. The Look of Silence / Joshua Oppenheimer / Dinamarca-Indonesia

Suerte de continuación temática de su anterior filme (The Act of Killing, 2013), Oppenheimer revisita el escenario que le ha resultado cotidiano en los últimos años: la Indonesia contemporáea a 50 años de perpetrados los terribles genocidios de guerra. En esta ocasión la narrativa va de la mano de Adi, un modesto optometrista cuya calidad humana es inversamente proporcional a la sencillez de su persona. Al inicio de la cinta el protagonista es expuesto a un video en el cuál dos hombres narran con saña los cientos de crueles asesinatos orquestados en contra de presuntos comunistas. La justificación (si pudiera existir alguna) era hacer lo mejor para su país. Lo más triste y perturbador del asunto es que entre estas víctimas se encuentra su hermano. El hombre al terminar de ver la inquietante grabación, y con un parco gesto, comenta que cree que vió un atisbo de remordimiento en los asesinos, y si es así, él los perdona. De esta manera Oppenheimer brinda al optometrista la oportunidad de encontrarse con estos criminales de guerra y confrontarlos de forma pacífica, buscando hacerles entender que mas allá de esa masacre propagandística (la mayoría de estos hombres tienen la creencia que lo que hicieron es correcto, patriótico y por el bien de su gente) existe dolor, víctimas y deshumanización. Cada encuentro de Adi es complicado, yendo de lo incómodo a lo aterrador y permeando un sentimiento de frustración ante la ceguera de los individuos. The Look of Silence al final no busca redimir al tirano, ni construir una rigorista investigación, su afán tiene tintes humanos, es más un acto de denuncia, una necesidad moral.

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9. The Tribe / Myroslav Slaboshpytskiy / Ucrania

Al inicio de The Tribe, la ópera prima de Myroslav Slaboshpytskiy, se advierte al espectador que el filme carece de diálogos (por lo menos audibles) y que las conversaciones se realizarán en lengüaje de sordos. Quién no lo conozca tendrá que guiarse por las imagenes. Desde este prematuro aviso (que establece el estricto rigor del filme) estamos ante una novedad, vamos no es esa lúdica farsa llamada The Artist (Michel Hazanavicius, Francia, 2012) en que el aire de comedia feelgood y la añoranza al cine silente compensaban las limitantes narrativas, sino una propuesta más experimental y arriesgada. Con un omnipresente steadycam que sigue eternamente a los actores y una rígida simetría en los largos plano secuencia da cuenta de las viscitudes de un joven que llega a una institución para sordomudos y su integración (y adecuación) en un violento y sórdido microcosmos, carente de ética y completamente deshumanizado. Un mundo sin leyes, donde sobrevive el más fuerte y que de forma perturbadora se presenta como espejo de los peores vicios del nuestro. The Tribe carece de diálogos, de soundtrack, basádose en la corporeidad, la gesticulación y las señas. Por algo se alzaría con el premio a mejor película de la Semana de la Crítica de Cannes.

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10. Mad Max: Fury Road / George Miller / Australia-USA

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a ñ o c a t o r c e

Tal parece que el modelo se desgastó. El abrumador aquelarre de CGI, superhéroes, secuelas, remakes y reboots que pareciera dominar los gustos y tendencias del público en general ha exprimido y extenuado a la industria, despertado irónicamente un creciente interés por lo diferente. No es de sorprender que los trabajos mas relevantes y premiados del año se hayan realizado en el marco del cine independiente y, como si de una nueva época de oro se tratara, en la televisión. Los ratings, la taquilla y los Óscares dan prueba de ello. Así, los filmes sobresalientes no vinieron de los grandes estudios o millonarias producciones sino de modestos trabajos (en lo económico que no en lo creativo) de gente como González Iñarritu, Linklater, Cronemberg o Anderson. Confieso que no he visto Ida, ni Boyhood, ni Leviathan, ni Mommy, ni Goodbye to Language, y que la lista que comparto a continuación está conformada únicamente por cintas que  vi y aprecié en el transcurso del año. Las diez del dosmilcatorce:

1. Force Majeure / Ruben Östlund / Suecia

La complejidad del matrimonio, sus viscicitudes, intrincados laberintos e insondeables mecanismos han dado pie a innumerables obras cinematográficas con un rango tan amplio que va desde el onírico filme romántico hasta la más devastadora tragedia griega, pasando por géneros tan disímbolos como la comedia, el terror o el drama psicológico. El sueco Ruben Östlund (anteriormente hábil director de documentales de skiing) toma como vehículo narrativo a la comedia negra, con un ojo clínico tan incisivo como mordaz que termina alejándose de las obras de comedia tradicionales y se acerca peligrosamente a los pesimistas terrenos de Ingmar Bergman (Scenes from a Marriage, 1973) o Stanley Kubrick (Eyes Wide Shut, 1999). Tomando como punto de partida al estereotipo de familia burguesa aparentemente perfecta, juega con los arquetipos y preconcepciones al enfrentarlos a una climática situación (que irónicamente resulta anticlimática) que aunque pasajera e inocua, termina por cimbrar la estructura familiar, los roles internos y los sentimientos reales de sus integrantes, trastocando la supuesta felicidad. Un filme que no es de grandes sucesos sino de actitudes, no es de acciones sino de reacciones. Östlund no juzga, observa y nos invita a participar del ineludible absurdo de las relaciones humanas.

Force Majeure

2. Winter Sleep (Kış Uykusu) / Nuri Bilge Ceylan / Turquía 

Ambientada en la provincia de Anatolia (justo como su anterior filme Once Upon a Time in Anatolia, Turquía, 2011) y basada libremente en un cuento de Anton Chekhov (de hecho toma elementos de tres cuentos del dramaturgo ruso), el épico filme de Bilge Ceylan (cronometra 196 minutos efectivos de duración) funge como el culmen visual y narrativo de una importante, ambiciosa y ascendente trayectoria. Deudor del lirismo visual de Antonini, los cuestionamientos metafísicos de Kiarostami y la incisiva mirada de Bergman hacia las relaciones interpersonales (un mise en scène que nos recuerda al Scenes from a Marriage, Suecia,1973) nos entrega un relato de fuertes matices emocionales en los cuales la belleza del paisaje y el confinamiento de los personajes (tanto geográfico como psicológico) desmenuzan un drama doméstico sobre las percepciones (tanto de los demás como de uno mismo), las diferencias socio-económicas (y las tensiones generadas por ellas), y la inhabilidad de comprender y empatizar con los demás seres humanos.

Winter Sleep3. Closed Curtain (Pardé) / Jafar Panahi / Irán

En diciembre de 2010 Panahi fué encontrado culpable de crimenes contra el regimen islámico y sentenciado a 6 años de cárcel más un veto de 20 años para producir, escribir, colaborar, o rodar cualquier tipo de filme, así como dar entrevistas o abandonar el país. Este terrible atentado contra la libertad y la creatividad tal vez silenció de momento la boca del realizador pero potenció su mente. En 2011 ya se las había ingeniado para filmar This Is Not a Film, con una cámara digital y un presupuesto irrisorio (además la sacó del país en una memoria USB dentro de un pastel). Para 2014 estrena su segunda película de forma ilegal, ahora llamada Closed Curtain que extiende su reflexión sobre el cautiverio, la libertad de expresión y la necesidad de la creación artítica ahora con un matiz más oscuro, críptico y simbólico. Un hombre huye con su perro (al parecer en esta distópica realidad es ilegal tener un can, clara alusión a las cerradas reglas islámicas) para esconderse en una idílica casa frente al mar Caspio. Tapa las ventanas y bloquea las entradas creando un aislamiento con el exterior. Un buen día una pareja de extraños (que también huyen) irrumpen en el recinto rompiendo la frágil estabilidad del lugar. Más tarde un nuevo ente aparecerá en la casa: ahora es el mismo Panahi, que creando una metarrealidad y desvaneciendo esa línea entre ficción y documental establece una sentida reflexión sobre el sentir del artista y el clima político de su país.

Closed-Curtain4. Relatos Salvajes / Damián Szifron / Argentina

El tercer filme del argentino Damián Szifron se presenta como un interesante tandem. Un compendio de seis cortometrajes con el común denominador de una cuidada y meticulosa puesta en escena, un inigualable cuadro actoral, un incisivo y malicioso guión (que fluctúa entre el drama y la comedia más negra), y la venganza como raison d’être y elemento que brinda cohesión entre las partes. De forma astuta se las ingenia para construir un corrosivo panorama del cochambre de la sociedad argentina poniendo en evidencia sus más ocultos pecados: un avión en el que todos los pasajeros misteriosamente tienen algo en común, un corrupto e inescrupuloso político, un violento episodio de road rage, un ingeniero envuelto en una cadena de desgracias, un accidente cobardemente encubierto o una boda venida a mal. Szifron otorga la personalidad de un animal salvaje a cada uno de los protagonistas de las historias, y realiza de paso, uno de las más agresivos asaltos a la sociedad y sistema político de su país natal.relatos-salvajes5. The Grand Budapest Hotel / Wes Anderson / USA Ver entrada 103. GrandBudapestHotel6. Under the Skin /  Jonathan Glazer / UK Ver entrada 114. under_the_skin_stills.2750077. The Wind Rises (Kaze Tachinu) / Hayao Miyazaki / Japón

Hablar de Hayao Miyazaki y de estudios Ghibli es hablar de calidad y tradición. Veneradas por propios y extraños sus producciones combinan magistralmente creatividad, talento y fantasía. Referente obligado del cine de animación Miyazaki, como los grandes, prefirió retirarse en la cumbre anunciando hace apenas un par de años (aunque no por primera vez) su inminente jubilación. Curiosamente su último filme no vendría revestido de surrealistas matices, no tendría personajes fantásticos, ni complejos subtextos, de hecho sería prácticamente lo opuesto: un entrañable biopic. La historia de un inventor (situada en la Segunda Guerra Mundial y obviamente no exenta de controversia por el papel de su país natal en este conflicto) y diseñador de aviones llamado Jiro Horikoshi funge como la cereza del pastel de la obra del auteur. Aficionado a la aviación (con una fuerte atracción a ingrávidas situaciones presentes en la mayoría de sus cintas) logra recrear un relato que se respira autobiográfico y se manifiesta alegórico. A la par de los mejores trabajos de Ghibli The Wind Rises es un gozo a los sentidos y a los sentimientos.

Jiro and paper airplane_out8. Snowpiercer / Bong Joon-ho / Corea del Sur

El cine de Corea del Sur ha crecido exponencialmente en calidad y contenido en las últimas dos décadas. Decenas de nuevos talentos con innovadoras (y perfectamente manufacturadas) propuestas han trascendido las barreras geográficas y del idioma para ganar terreno en el ámbito internacional. Bong Joon-ho es la vívida prueba de ello. Tras tres excelentes obras que transitan desde el thriller hasta el horror fantástico, el coreano sucumbe ante la inevitable tentación de la internacionalización. Snowpiercer es su primer trabajo hablado en inglés y con un elenco de luminarias como Chris Evans, Tilda Swinton o John Hurt, sin olvidar a Song Kang-ho, su actor de cabecera. Basado en el comic francés Le Transperceneige, el filme es un electrizante, audaz y ambicioso viaje a una exstencia ficticia que se antoja real, a una metáfora de la destrucción causada por el hombre, y a las implicaciones del voraz sistema capitalista. Una obra tan creativa y extraña que encantó a unos y alienó a otros, en particular al mismísimo (y tiránico) Harvey Weinstein, quien pasó de distribuidor a detractor, y que curiosamente repitió lo sucedido con otro auteur oriental: Wong Kar-wai (The Grandmaster, 2013), con la diferencia que Joon-ho si se salió con la suya y evitó los recortes a su cinta.

b113f47a41a27b198e8231cdb42d42469. Los Insólitos Peces Gato / Claudia Sainte-Luce / México Photo-Los-Insolitos-OK110. Horse Money (Cavalo Dinheiro) / Pedro Costa / Portugal HorseMoney

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uno de mujeres sin cabeza

La Ciénaga / Lucrecia Martel / Argentina / 2001

Había leído ya sobre Lucrecia Martel, la directora argentina que causó bastante revuelo allá por el 2001 con su ópera prima “La Ciénaga”. Que si era la gran cineasta que el cine argentino necesitaba para resucitar, que si era otro auteur pretencioso y efímero que amarían los críticos y citaran los pseudointelectuales, que si era la versión argentina de Pedro Álmodovar (quién casualmente funge como productor de cabecera desde su segunda película). Y puesto que para poder opinar, y hacerlo de forma objetiva, hay que conocer, decidí conocer. Me dí a la tarea de conseguir la susodicha ópera prima, lo cuál para empezar fué bastante complicado, (conseguirla en dvd es difícil, problemas de distribución..donde habré oído eso….), esperé el día correcto (recordemos que la correcta apreciación de una obra, llámese filme en este caso, depende en gran parte del estado físico, anímico y psicológico del observador) y me dispuse a ver la película.

Lo primero que me llamó la atención es el estilo, Martel sabe crear atmósferas, de una forma tan efectiva que me remitió a David Lynch (cabe resaltar que no en estilo sino en pericia). Utilizando un preciso y eficaz uso de la iluminación y el sonido, somos transportados a una hacienda en las afueras de la ciudad de “La Ciénega”, habitada por un grupo de decadentes burgueses sumidos en la más rutinaria y apesumbrada existencia, rara vez vista en celuloide. El calor es insoportable, húmedo, la tormenta siempre acechando, y la única forma de sobrellevarlo es durmiendo o bebiendo.

El filme abre con una genial escena de un grupo de adultos embriagados asoleándose al lado de una sucia alberca, actúan como aletargados, efecto acentuado por las botellas vacías y las copas en sus manos. Uno de ellos cae sufriendo una herida considerable, mientras los demás sin inmutarse, siguen buscando el sol y alejarse de la sombra. Aquí pasa mucho más de lo que se ve, no solamente presenciamos flojera y hastío, vemos años de decadencia, de falta de ganas de vivir, de tedio, de egoísmo. Tienen que ser los jóvenes los que corren al auxilio, jóvenes que aunque cuentan con la edad y la energía, malgastan el día durmiendo o descansando, siguiendo inconscientemente, y sin oposición, el mismo lástimoso camino de los padres. El sonido es parte escencial de la película, prácticamente carente de score o soundtrack, nos limitamos a escuchar sonidos amplificados: las aspas de un ventilador, el golpeteo de los hielos en el vaso de licor, los truenos en el cielo presagiando la tormenta. Carente también de planos abiertos, vemos una sucesión de close-ups y tomas fuera de cuadro (la mayoría con cámara al hombro) que nos hacen participes de la situación y nos convierten en una especie de voyeuristas de la existencia de estos individuos.

Para el final no hay vueltas de tuerca, ni situaciones redentoras, tampoco asesinatos fortuitos o conclusiones simplonas; lo que vemos es una suerte de metáfora de la decadencia social, una serie de grises caracteres, la mayoría de ellos marcados por cicatrices (durante la película varios personajes sufren accidentes), que no buscan nuestro agrado ni nuestra comprensión, simplemente se dejan espiar por nosotros y nos hacen cómplices de su existencia.