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a ñ o t r e c e

Ecléctico y personal, el año que termina se caracterizó por obras de espléndidas visuales (los filmes de Sorrentino, Cuarón, Korine y Winding Refn), meritorios regresos (Scorsese, los Coen, Allen, Payne, Jarmusch, Denis), inventivos documentales (Oppenheimer, Bendjelloul, Cowperthwaite, Polley) y consagraciones (McQueen, Cianfrance, Nichols, Kechiche, Escalante, Larraín, Jonze). Aquí la lista de lo que mas disfruté del dosmiltrece.

1. La Grande Bellezza / Paolo Sorrentino / Italia

Poseedor de una nada despreciable filmografía, Paolo Sorrentino ha creado su obra maestra: una Feliiniesca epopeya (maravillosamente protagonizada por Tony Servillo), en la cual un maduro socialité deambula por una preciosista Roma cuestionando de paso vida, filosofía, religión y trascendencia a manera de un poético, surreal y onírico viaje a través de la memoria, la arquitectura y la extravagante vida social cosmopolita. Imprescindible cinta que tan solo con su título lo dice todo.

The Great Beauty

2. 12 Years a Slave / Steve McQueen / UK 

Respetado y venerado como artista conceptual, McQueen ha tenido una meteórica y ascendente carrera dentro del ámbito cinematográfico. Después de dos polémicas e importantes cintas que lo mismo analizaban los límites del cuerpo humano (ya sea en condiciones físicas extremas o en la alienación social por medio de las perversiones sexuales), traslada la narrativa al norteamericano estado de Louisiana, en pleno siglo diecinueve, para contar la historia de un hombre esclavizado por el color de su piel, y su constante enfrentamiento a las vejaciones, injusticias y torturas que le son infligidas. Se presenta aquí una nueva corporeidad: la del dolor, las cicatrices, las heridas. Devastadora y humana la película se convierte en uno de los mas veraces y vívidos retratos de una momento histórico que no debe ser olvidado.

12 Years a Slave

3. The Act of Killing / Joshua Oppenheimer / Dinamarca – UK

Arriesgado, provocador, crudo y sumamente creativo, Act of Killing es un parte-aguas en la historia de los documentales. Oppenheimer decide trasladarse al lugar de los hechos (filma en Indonesia) para entrevistar a Anwar Congo y sus colegas (antes asesinos y criminales, hoy respetadas figuras de su país), quienes apoyados por el gobierno orquestarían y ejecutarían la muerte de mas de un millón de personas, algunas décadas atrás. De forma astuta el director se las ingenia para que los susodichos sujetos interpreten recreaciones de estos crímenes masivos, unas veces a manera de film noir, otras como bailables, unas más como surreales producciones. El efecto de esta peculiar estrategia dará lugar no solo a la reflexión del espectador sino a la humanización del malvado, enfrentándolo a las repercusiones de su obra.

The Act of Killing

4. La Vie d’Adèle / Abdellatif Kechiche / Francia

Ganador indiscutible de la Palme d’Or en el pasado festival de Cannes, el filme narra de forma sincera, realista y sin prejuicios la maduración física, psicológica y consecuentemente sexual de la adolescente del título. La presunta sencillez del guión se convierte en densura gracias al realismo y gráfico detalle que imprime Kechiche, especialmente en las largas escenas de sexo (que causaron mucha polémica) dando veracidad a un relato moderno, elegante, desprejuiciado, emocional y absorbente. Tres horas intensas de una compleja relación amorosa entre dos mujeres que buscan su lugar en el mundo. Maravillosa.

Blue is the Warmest Color

5. Spring Breakers / Harmony Korine / USA

Ver entrada 96.

Spring Breakers

6. Frances Ha / Noah Baumbach / USA

De estilo mumblecore, dirigido por un excelente y propositivo guionista (colaborador de cabecera de Wes Anderson), e interpretado (y coescrito) por la talentosa Greta Gerwig, Frances Ha es un interesante e incisivo retrato de la juventud clasemediera norteamericana que, aprovechando su status y su pseduo intelectualidad universitaria, se niega a crecer, a madurar y a encontrar (y definir) el rumbo de su vida. Gerwig como la Frances del titulo, es una bailarina amateur neoyorkina buscando oportunidades en la urbe de hierro, y que, al enfrentarse a la adultez (tiene la terrible edad de 27 años) se topa de frente con el desencanto, el temor y la realidad. Lo mismo irritante que entrañable, la tragicomedia que teje Baumbach nos atrapa lentamente en sus redes invitándonos a la reflexión sin emitir juicio alguno. Mención aparte merece la fotografía, con fuerte influencia de la nouvelle vague, en un cuidado y preciosista blanco y negro.

Frances Ha

7. Only God Forgives /  Nicolas Winding Refn / Dinamarca

Ver entrada 87.

Only God Forgives

8. Gravity  / Alfonso Cuarón / USA

Ver entrada 84.

Gravity

9. Soshite Chichi ni Naru (Like Father, Like Son)  / Hirokazu Koreeda / Japón

Contemplativo y reflexivo, el cine de Koreeda se ha convertido en un referente del cine japonés contemporáneo, y el cineasta en uno de los mejores y más reconocidos auteurs del país nipón. Con una sólida carrera (en la que ha filmado cintas tanto de ficción como documentales) nos presenta aquí una emocional, fresca, y enternecedora visión sobre las implicaciones de la paternidad y la repercusión de las decisiones de los padres en los hijos. Con su característico ritmo relajado y buen ojo para la descripción y el detalle, presenciamos una ficción naturalista (no exenta de humor) sobre los giros de la vida, la crueldad del destino, la estructura familiar, y los mecanismos de ser padre, no solo biológico sino de crianza. 

Like Father, Like Son

10. Heli  / Amat Escalante / México

La mejor película de Escalante, el mejor filme mexicano del año y el premio a mejor director en el festival de Cannes del 2013 (a manos de Steven Spielberg), tengo que decir algo más?…

Heli

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Gravity 03

Gravity  / Alfonso Cuarón / USA / 2013

Indudablemente Alfonso Cuarón es el mejor cineasta de México en este momento. O por lo menos lo es en el aspecto técnico. Su oficio cuasi artesanal caracterizado por una cuidada manufactura y meticulosa precisión ha servido para dar vida tanto a comedias románticas sexosas (Sólo con tu Pareja, 1991), mágicas fábulas infantiles (A Little Princess, 1995), secuelas de multimillonarias franquicias (Harry Potter and the Prisoner of Azkaban, 2004) o distópicos thrillers apocalípticos (Children of Men, 2006), en todos los casos con encomiables resultados. Poseedor de una de las trayectorias más sólidas y ascentes (y con menos baches) entre los cineastas de su generación, se dió el lujo de tomarse literalmente su tiempo (un lapso de casi 7 años) para la realización de su último filme. No exento de rumores, filtraciones y polémicas, Gravity se convirtió en uno de los estrenos más esperados y más con mas hype, no solamente del 2013 sino de los últimos años. Cambios actorales, estrenos retrasados, presupuesto millonario, y un título enigmático aunados a una astuta campaña publicitaria podrían convertirla en la gran obra maestra del cine contemporáneo o en uno de los mayores fracasos en la historia del celuloide. Curiosamente no resultó ser ninguna de las dos.

Gravity 01

Gravity inicia con una de las escenas más imponentes y portentosas de la que tengamos memoria: un plano secuencia de más de 13 minutos que de forma demencial nos introduce en una fantasía tridimensional y virtual que solo podría materializarse en el cine, (y de la mano de alguien con el talento del mexicano). La cámara flota, gira, danza de forma armónica en una suerte de complejísima pieza de ballet alrededor de un grupo de astronautas en lo que parece una misión rutinaria. Cada elemento está colocado de forma precisa y exacta cual engrane de relojería. Lo mas interesante aún, es que nosotros flotamos con ellos. En lo que podría considerarse la mas efectiva utilización del 3D en celuloide, pasamos de la hipnótica y etérea experiencia de flotar de forma ingrávida en la vastedad del espacio a una claustrofóbica y vertiginosa pesadilla, gracias a un repentino e inesperado suceso que dá pie a la tragedia fungiendo como propulsor de una sencilla y catártica historia de lucha por la supervivencia, crecimiento personal y la subsecuente trascendencia.

Cuarón toma decisiones interesantes que en gran parte propician el éxito de la cinta. Primero, repite la experiencia de trabajar con Emmanuel Lubezki como cinefotógrafo, sin duda uno de los mejores hoy en día, dando el mayor peso de la cinta a la cuestión visual: cada reflejo, cada movimiento, cada paisaje, cada encuadre son de una perfección y una calidad sorprendente, convirtiendo a la imagen por si misma en un gozo estético pocas veces visto. Segundo, aunque le dá un peso muy grande a la tecnología digital y al 3D es cauteloso al no caer en el exceso y en la gratuidad; tercero, cuenta una sencilla historia (que ha sido el elemento más criticado de la cinta) en un corto lapso de tiempo (alrededor de 90 minutos), cuestión que agradezco en vez de criticar. No se necesita ser un genio para darnos cuenta que el guión es un mero pretexto para el despliegue de las visuales, y la consiguiente simplicidad (por lo menos aparente) obtenida por la directa narrativa privilegia la acción, el dinamismo, y una serie de situaciones que no dan tregua teniéndonos durante hora y media de su duración al borde del asiento. Cuarto, nos centramos solamente en dos personajes, los cuales son interpretados por conocidos actores que de entrada ya establecen lazos afectivos con el espectador. Poco conoceremos de la vida del personaje de George Clooney (interpretando al experto maduro y bonachón), un poco más del de Sandra Bullock (interpretando a la novata emproblemada de gran corazón) pero resultando roles que de antemano los identifican no requieren de una gran introducción o cúmulos de información para resultar entrañables. El centrar la narrativa alrededor de una actriz tan limitada como Bullock aquí no resulta tan ilógico como se pensara, ya que, aunque su rango actoral es corto, no lo es así su profesionalismo generando un convincente desempeño y una catarsis psicoafectiva con el espectador.

También son de aplaudirse otros ingredientes de la ecuación como el cuidado y efectivo diseño de sonido, los efectos especiales, el score, el ritmo de la edición, los impresionantes paisajes, e incluso una dosis de metáforas visuales como la posición fetal (nacimiento), el flotar en el espacio por medio de un cable (a manera de cordón umbilical), o la épica escena final no muy alejada de la cinta 2001: A Space Odyssey (Stanley Kubrick, 1968).

Asfixiante, sobrecogedora, impresionante, preciosista, estética, sin duda alguna Gravity se convertirá en un parteaguas no solamente del cine sci fi sino de la experiencia fílmica. Una importante cinta que solo el tiempo dirá si se coloca a la par de las obras maestras del género (Georges Méliès, Stanley Kubrick, Andréi Tarkovski, Ridley Scott).

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¡Qué viva México!

La cinematografía nacional se podría englobar en dos grandes bloques: la época de oro del cine mexicano (1936 – 1957) y el nuevo cine mexicano (1989 – actualidad), ambos importantes por el volumen y calidad de las producciones así como su repercusión en el extranjero. Estos dos bloques definirían el hacer y quehacer nacional así como las pautas a seguir y por las que sería conocido, difundido y recordado. Aprovechando el mes patrio tomemos el segundo bloque y vamos seleccionando a las mejores 25 películas de los últimos 25 años de la historia del cine mexicano.

1. Rojo Amanecer / Jorge Fons / 1989

2. El Callejón de los Milagros / Jorge Fons / 1995

La primera es una cinta valiente. Frente a un tiránico regimen priista caracterizado por la represión y la censura a los medios de comunicación, Fons se atreve a contar la historia de lo sucedido el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco. Tomando como personajes a los habitantes de los multifamiliares donde se perpetró la tragedia, se vale del recurso de contar la historia desde un mismo escenario (el interior de los departamentos) para generar un sentimiento de empatía en el espectador (una analogía a lo claustrofóbico de la situación), y el aprovechar al máximo los pocos y monitoreados (por el mismo gobierno) recursos de la producción. 

La segunda se presenta como una sólida historia con una excelente adaptación (por Vicente Leñero), un elenco que incluye a muchos de los nombres más importantes dentro del panorama nacional, mano firme en la dirección y una notable manufactura que convirtieron a este filme en un éxito internacional y a sus protagonistas en estrellas. Fons toma elementos del cine de contracultura mexicano (sordidez, desinhibida sexualidad, probreza, machismo, violencia intrafamiliar, denuncia social) y lo mezcla con una estructura narrativa nunca antes vista en nuestro cine que lo emparenta con el indie norteamericano de Altman o Tarantino.

3. Verano de Goliat / Nicolás Pereda / 2010

Transgresor de la barrera entre ficción y realidad, Pereda realiza un cine sumamente económico, austero y naturalista que lo sitúa a la par de cineastas vanguardistas como Pedro Costa, Apichatpong Weerasethakul o Lisandro Alonso. Su narrativa es elíptica y fracturada, sus tomas largas y contemplativas. Con énfasis en la imagen sobre el diálogo aquí los cuerpos dicen más que las palabras. Ganadora en el festival de Venecia, el filme muestra un evocativo y poético retrato de la coidianedidad en una pequeña población, por medio de pasajes de ficción mezclados con técnicas documentales y recreaciones dramáticas.

4. Desierto Adentro / Rodrigo Plá / 2008

Uruguayo de nacimiento y mexicano por adopción, Plá ha fincado una breve pero fructífera carrera en nuestro país. Este su segundo largometraje narra un suceso histórico poco difundido, conocido y retratado: la guerra cristera (1926 – 1929). La ambientación, vestuario, locaciones y diseño de arte están muy bien realizados y estructurados, las actuaciones son sólidas y creíbles, y un logrado mood de marginación, ignorancia y fanatismo religioso permea todo un filme salpicado de realismo pero también de misticismo y magia.

5. Sólo con tu Pareja / Alfonso Cuarón / 1991

6. Y Tú Mamá También / Alfonso Cuarón / 2001

En la primera Cuarón se aleja de los lugares comunes de la industria mexicana y voltea su lente a la clase media alta chilanga, presentando una screwball comedy en todo el sentido de la palabra. Con un timing influenciado por Ernst Lubitsch, unos ingeniosos diálogos a la Billy Wilder y una elegante y sofisticada fotografía en paleta de verdes (cortesía de un joven Emmanuel Lubezki) que se distanciaba del hiperrealismo morboso del omnipresente cine de denuncia social. Aunado a esta propuesta visual que ya lo mostraba como a un auteur en potencia estaba la actualidad de la temática: el sida, la sexualidad y los problemas de comunicación en una urbe cosmopolita de finales del siglo XX.

Depués de varios años trabajando en el extranjero Cuarón vuelve a su país natal para hacer un filme más. Alejado de su etapa verde y buscando explorar nuevos lenguajes cinematográficos articula una realista road-movie (con voz de Daniel Giménez Cacho en off, comentarios elípticos o descriptivos incluídos) sobre dos adolescentes citadinos que se van a la aventura por los caminos rurales de México acompañados de una atractiva mujer varios años mayor que ellos. El filme esta cargado de lenguaje soez, es desparpajado, políticamente incorrecto y plagado de desnudez y cachondería pero también habla de la situación política y social de un país tercermundista, de clases sociales, de madurez, de amistad, e incluso de muerte y trascendencia. 

7. Somos Lo Que Hay / Jorge Michel Grau / 2010

Desde su premisa (una cinta de terror/drama sobre canibalismo), la opera prima de Michel Grau prefiguraba a una creatura extraña en el cine mexicano. Alejado de cliches y convencionalismos se teje un interesante y bien logrado filme con pocas pero escalofriantes escenas gore, un suspenso in crescendo, y un negrísimo sentido del humor.  La historia de una familia de caníbales que al perder a la cabeza del clan tienen que salir a las calles a, literalmente, cazar su comida, es una efectiva cinta que ofrece un nuevo aire a un género poco explorado en los últimos años. 

8. La Invención de Cronos / Guillermo del Toro / 1993

9. El Laberinto del Fauno / Guillermo del Toro / 2006

El cine de horror usualmente es un ente de excesos, a menudo estos excesos (escenografía, maquillaje, efectos visuales o efectos sonoros) demeritan lo visto en pantalla y descalifican lo que pudo haber sido un buen mise en scène. Pareciera que desde su ópera prima Del Toro intuyera este hecho y lejos de intimidarse basó su éxito en la proporción de los elementos: criaturas fantásticas, terroríficos escenarios, efectivo suspenso, reales y entrañables personajes, inteligentes guiones y connotaciones sociales, políticas e históricas. En Cronos opta por la mesura, narrando una postmoderna historia de vampiros desde el punto de vista de un anciano tentado por el espejismo de la eterna juventud. Oscura y decadente, la historia no deja de lado el amor familiar (abuelo/nieta), la tentación y la redención, convirtiendo a este filme en una interesante variante del popular género.

Trece años después dirige otra coproducción México-España, situando de nuevo la acción en la peninsula ibérica, mera época Franquista, narrando una desgarradora historia que transita libremente del más crudo realismo a la más épica fantasía, todo desde el punto de vista de una niña atrapada en el medio de este periodo histórico. Tomando influencias de la literatura fantástica infantil y el realismo mágico latinoamericano crea un filme rico en lo visual e inolvidable en lo afectivo.

10. Profundo Carmesí / Arturo Ripstein / 1996

Ripstein fué de los muy pocos directores, que siendo fieles a su estilo, sobrevivió durante las difíciles décadas de los sesenta y setenta en las cuales pareciera que el cine mexicano estaba acabado. Considerado uno de los pocos auteurs nacionales, ha sabido patentar su estilo basado en la sordidez, desengaño y existencialismo de la clase trabajadora mexicana presentando personajes patéticos y grises pero con dignidad y principios. Para mediados de los noventa retoma la anécdota de una pareja de asesinos seriales (adaptación llevada varias veces a la pantalla grande, tal vez la más notable The Honeymoon Killers de Leonard Kastle, 1990) mexicanizada con gran tino por su pareja y guionista de cabecera Paz Alicia Garciadiego. La anti-romántica historia de una acomplejada y obesa enfermera (impecable Regina Orozco) enamorada de un patético gigolo estafador de mujeres (imprescindible Daniel Giménez Cacho), vueltos asesinos seriales que siembran el terror en el México de los años cuarenta se convertiría en una de las mejores obras del director y uno de las cintas clave de finales del siglo XX.

11. El Violín / Francisco Vargas / 2005

Una sencilla y modesta producción de un director prácticamente desconocido tomaría por sorpresa la escena nacional de principios del siglo XXI. La historia de un anciano campesino que se acompaña de su violín y que, teniendo una doble vida, ayuda a la guerrilla opuesta al ejército en los albores de una revolución, es contada aquí en un elegante y contrastado blanco y negro, con realistas actuaciones amateurs (en especial del protagonista, Ángel Tavira). Temas tan variados como política, música o sufrimiento son convertidos en poesía en esta brutal y heroica ópera prima.

12. Temporada de Patos Fernando Eimbcke / 2004

13. Lake Tahoe Fernando Eimbcke / 2008

A pesar de tener tan solo dos filmes en su haber, Fernando Eimbcke se ha convertido en uno de los directores más propositivos del nuevo cine mexicano. Con su ópera prima (curiosa mezcla de dos de sus principales influencias: Jim Jarmusch y Yasuhiro Ozu), presenta una simpática cinta en el que supuestamente no pasa nada, narrando la historia de dos adolescentes en un aburrido domingo, sin nada que hacer y sin luz en su departamento. Partiendo de esta insulsa premisa articula un ingenioso filme, en un jarmuschiano blanco y negro, que convierte el ocio en aventura, la pubertad en madurez y la tristeza en ilusión. 

Para su segunda obra, Eimbcke escoge a un drama pero decide no aproximarse a él de la forma tradicional. Escapando de formalismos y estereotipos, se aparta de los personajes fotografiando el drama a distancia (un alejamiento de la clasutrofóbica fatalidad) y articula la historia a manera de viñetas con fade outs incluídos. Aquí los encuadres son estáticos, el desarrollo de la trama lenta y contemplativa, pero curiosamente el enfoque es más humano y el resultado encomiable. Se aleja del manierismo de Jarmusch y se acerca al realismo de Kaurismäki, se preocupa por el crecimiento del personaje principal pero nunca lo sofoca, la melancolía es real y no un estilo o pose.

14. Los Bastardos / Amat Escalante / 2008

Filmada en estilo documental, utilizando actores amateurs (que incluso en la vida real desarrollan profesiones similares a las narradas en el filme) y tendiendo no pocos guiños al cine de Michael Haneke, la segunda obra del guanajuatense Escalante, se presenta como una polémica y desgarradora visión del inmigrante mexicano buscando oportunidades en los Estados Unidos. Provocador y violento, el relato de las últimas 24 horas en la vida de dos mojados que buscando salir adelante terminan como desalmados criminales, funge más como un trabajo formal que como una obra de denuncia social. Colaborador frecuente de Reygadas, no niega su influencia en lo visual tomando de éste los largos planos, los estrictos encuadres y la naturalista iluminación pero poniendo distancia en cuanto al desarrollo de las historias y los personajes. Se aleja de la poesía y la reflexión, y se centra en la postura fatalista del hombre como un ser destructivo y tendiente al mal en esta obra perturbadora, asfixiante e inquietante.

15. Japón / Carlos Reygadas / 2002

16. Batalla en el Cielo / Carlos Reygadas / 2005

17. Luz Silenciosa / Carlos Reygadas / 2007

Tal vez el mejor director mexicano de la actualidad (junto con Alfonso Cuarón), Reygadas se ha encargado de poner a México en el panorama del cine de arte internacional con arriesgados filmes que saben a Bresson, Dreyer, Tarkovski o Antonioni pero también tienen vida propia, y muestran la realidad nacional de la urbe, el campo o las etnias. En su primer trabajo da cuenta de la travesía de un agónico ser, que viéndolo todo perdido busca el lugar idóneo para morir, enmarcado por los poéticos paisajes de la sierra mexicana (ver entrada 8).

Para su segunda obra acelera el paso, cede en lo narrativo y traslada la historia a la ciudad de México, contando la historia de un chofer de clase media baja que tiene una vida aburrida y desencantada, es víctima de la discriminación clasista, fantasea sexualmente con la hija del patrón, se masturba viendo a su equipo favorito de futbol, y en un torcida y conveneciera concepción de la religión católica, cree que con ir a una peregrinación a la Basílica se le perdonarán todos sus pecados, así sean tan grandes como el peso de la culpa mismo. Lo trivial del relato cede ante la fuerza de las imágenes: una felación en primer plano, en la cual la cámara gira lentamente para apreciar el acto por todos sus ángulos; un complejo plano de 360º que se desplaza desde la recámara, sale por la ventana, da cuenta de todos y cada uno de los edificios vecinos y regresa a su lugar de inicio (sutil referencia al The Passenger de Antonioni, 1975); la ceremonia de los honores a la bandera; una procesión pasando por una gasolinera; o el voyeurista registro imposible de un encuentro sexual. Aquí lo trivial se convierte en poesía y la plástica tiene sustancia, Reygadas se consolida como auteur y de pasada hace una radiografía de la sociedad mexicana.

Su tercer filme, y tal vez el más notable, viaja a la sierra de Chihuahua y cuenta una historia gestada dentro de una comunidad menonita. Los actores son los habitantes del lugar, el idioma es el nativo (plautdietsch), las situaciones verosímiles. Jugando con el ritmo lento, largas tomas y el naturalismo de la puesta en escena los contrasta con la amplificación de los sonidos naturales, la ausencia de un score y el carácter hiperrealista de la obra. La carnalidad y corporeidad siguen siendo constantes de sus cintas, mostradas aquí en la infidelidad de dos seres, habitantes de una comunidad ultraconservadora, y el peso de la culpa por sucumbir a tan terrenales tentaciones. El cuerpo convive con el espíritu y la redención puede llegar con un milagro, Reygadas toma de Dreyer la fé y convierte la realidad en magia.

18Santa Sangre / Alejandro Jodorowsky / 1989

Complejos y extraños, los filmes de Alejandro Jodorowsky mezclaban magia con mímica, psicoanálisis con metafísica y religión con surrealismo. Después de haber sido un ícono del cine avant garde en los setentas, Jodorowsky prácticamente había desparecido de la industria hasta su regreso triunfal con este filme de 1989. Inscrito en el terror y basado en la historia de un asesino serial de mujeres (manipulado psicológicamente por la sombra de la madre), Santa Sangre es el trabajo más convencional (no por esto menos violento, menos controversial o menos arriesgado) del director. Un joven internado en un manicomio escapa para reunirse con su pasado: la infidelidad del padre, la mutilación de la madre y la incapacidad de ser feliz o normal. Podemos encontrar múltiples referencias religiosas, postulados de la psicomagia (religión inventada y abanderada por el mismo director) y fuerte crítica política y social (iconografías como la bandera norteamericana o el águila de la moneda mexicana).

19La Ley de Herodes / Luis Estrada / 1999

20. El Infierno / Luis Estrada / 2010

Uno de los más acérrimos críticos de la política nacional Luis Estrada ha orquestado una tercia de filmes que han enfrentado la censura y denunciado las irregularidades de los partidos políticos mexicanos. Con la Ley de Herodes fué el primero en burlar la represión mediática del PRI, partido con más de 70 años en el poder y de no transparentes manejos. A manera de fábula satírica nos trasladamos a una pequeña comunidad rural, mediados del siglo pasado. A ella llega un antiguo e idealista militante del partido en cuestión (Damián Alcázar) que de ser un inocente y bonachón individuo se convierte en un tiránico, opresivo y corrupto líder, capaz hasta de matar con tal de seguir en el poder. Mordaz e irónico ponía la sal en las heridas y con ojo clínico retrataba los más arraigados vicios y manejos de la corrupta soberanía. 

Más acida y arriesgada, y con una mayor producción llegó en 2010 El Infierno, última obra del director y en la que pone el ojo no solo en la corrupción de las esferas políticas sino en los manejos del narcotráfico y el crimen organizado. Estelarizada de nuevo por un efectivo Damián Alcázar, el filme retrata de forma satírica y agridulce la historia de un fracasado inmigrante que al volver a su pueblo se encuentra destinado al crimen, al parecer, única oportunidad para una persona como él. Estrada no ofrece concesiones ni toma partido, tanto sataniza al bueno (la policía, el ejército, los altos mandos) como al malo  (sicarios, narcotraficantes, criminales, prostitutas). En su mundo (que no está nada alejado del real) todos sufren: los malos tienen mucho pero viven poco, y el miedo a morir es su única motivación. Los buenos viven con miedo y con un sentimiento omnipresente de fatalidad. El guión juega lúdicamente con los géneros pasando sutilmente de la comedia al drama, a la violencia del cine de acción, e incluso a la tortura y al gore

21. Cabeza de Vaca  / Nicolás Echevarría  / 1990

Filme poco convencional que narra las andanzas del conquistador español Álvar Núñez Cabeza de Vaca, quién creyendo llegar a la Florida, es capturado por indígenas en tierras texanas para terminar convirtiéndose en un shaman. La cinta es una poética adaptación del libro escrito por el mismo conquistador (Naufragios) retratando de forma plástica y  artística el choque cultural de europeos y americanos. La narrativa se aleja del rigor histórico y del pasado documentalista de Echavarría para ahondar en el misticismo encontrado por el protagonista (quien hace las veces de narrador del relato). Aquí la lógica abre paso al disfrute visual y sensitivo: imágenes, movimientos de cámara, actuaciones, sonidos y músicas.

22. Alamar  / Pedro González-Rubio / 2009

A medio camino entre documental y ficción y endeudada con el cinema verité, la opera prima de González-Rubio se presenta como un drama familiar ambientado en un hermoso ecosistema marino. Este interesante y naturalista híbrido nos lleva a conocer un sensual y vívido escenario (el segundo arrecife de coral más grande del mundo) en el cual presenciamos el último adios entre un pescador y su pequeño hijo, a punto de partir con su madre al viejo continente. La relación de los dos fluye como lo hace el filme: de forma natural guiado por las fuerzas de la naturaleza: cielo, mar y amor.

23. Como Agua Para Chocolate / Alfonso Arau / 1992

De esas raras ocasiones en que un filme con manufactura y presupuesto comercial se topa con un buen guión y se convierte en un producto con valores estéticos y redituables. Arau venía llegando de Hollywood después de trabajar varios años por aquellos lares y aprender el oficio, Como Agua Para Chocolate era un bestseller que englobaba el realismo mágico tan característico de la literatura contemporánea latinoamericana y el romance telenovelero; ambos (técnica visual y contenido narrativo) tenían los ingredientes para triunfar y lo hicieron con solvencia. El filme se convirtió en la punta de lanza del resurgimiento del cine mexicano y en un parteaguas de la industria nacional. La historia que se cuenta ya todos la conocemos.

24. Miss Bala / Gerardo Naranjo / 2011

Para su último filme Gerardo Naranjo se aleja del godardiano tributo a la Nouvelle Vague que brindó en sus anteriores trabajos para aterrizar en un maduro realismo, se aleja del crecimiento puberto para enfocarse en la criminalidad y el narcotráfico. Su puesta en escena es directa, con un innegable manejo de la técnica (largas y complejas secuencias, solvencia en las escenas de acción, sorpresas a cada movimiento de la cámara) y presenta un lenguaje propio. La historia es sencilla pero no por esto simple: una bella joven desea con todas sus ganas ser la nueva Miss Baja California, en un desafortunado cúmulo de situaciones termina estando en el lugar incorrecto en el momento incorrecto y se involucra directamente con el crimen organizado, desgraciadamente ya no hay vuelta atrás. 

25. Amores Perros / Alejandro González Iñárritu / 2000

Tal vez la película mexicana mas exitosa e influencial de los últimos años, Amores Perros con su narrativa fragmentada (a la Tarantino o Kieslowski), su postmoderno mise en scène y su excelente banda sonora (mezcla de canciones populares que van del rock a la cumbia), es un referente mundial del cine nacional. Ganadora de decenas de premios se encargó de catapultar a la fama a su actor principal (Gael García Bernal), a su director y a su guionista (Guillermo Arriaga). Una visión cruda y realista de la vida en una ciudad cosmopolita (la Ciudad de México) desde la perspectiva de tres dispares personajes provenientes de distintas clases sociales. La culpa, la traición, el desengaño y la mentira nuca lucieron mejor, y mas aún en esta la ópera prima más importante del siglo XXI.