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a ñ o d i e c i o c h o

/ El dosmildieciocho fue un año de contrastes. De corrección política y extravagancia mediática. Se acrecentó la guerra de los modelos de producción cinematográficos (streaming contra esquemas de distribución tradicional) y en muchos casos se recurrió a sobadas estrategias como el remake, las secuelas o el blockbuster que curiosamente coexistieron con el cine autoral. Directores como Alfonso Cuarón o Pawel Pawlikoski realizaron obras personales aplaudidas y reconocidas. Se presentaron propuestas arriesgadas y polémicas de la mano de Spike Lee, Paul Schader o Lars von Trier, y se concretaron los esperados regresos de Carlos Reygadas o Jean-Luc Godard. A continuación, sin orden cronológico, afectivo o de preferencia, las cintas que más disfrute  del año pasado.

1. Suspiria / Luca Guadagnino / USA – Italia

No hay criatura mas temida y odiada en la industria actual que el remake. Recurso tramposo en la mayoría de los casos que pone de manifiesto una carencia creativa o un afán mercantilista. Al anunciarse (cual terrible herejía) que se gestaba una nueva versión de la obra maestra en clave de giallo de Dario Argento las expectativas fueron negativas o reservadas en el mejor de los casos. Si bien el nombre de Luca Guadagnino, fresco de la aclamada Call Me by Your Name (2017), daba un atisbo esperanzador las dudas seguían presentes. Afortunadamente el filme resultó ser es un ente completamente distinto a la abigarrada orgía technicolor de Argento. Tomando solamente el nombre y el pretexto narrativo se decanta por atmósferas perturbadoras carentes de color, privilegia el espacio y la arquitectura, da importancia al lugar geográfico (la capital alemana con un fuerte trasfondo socio político) centrando la narrativa alrededor del poder femenino y el peligro que este representa a las estructuras heteropatriarcales. Obra compleja y bien lograda que toma distancia de la original convirtiéndose mas en una reinterpretación que en un remake como tal. Cabe destacar la fotografía, las actuaciones, las excelentes secuencias de baile (cual arrancadas de la mas oscura pesadilla de Pina Bausch) y la maravillosa banda sonora a cargo del talentoso Thom Yorke.

suspiria

2. Burning / Lee Chang-dong / Corea del Sur

La carrera cinematográfica de Lee Joon-dong se ha caracterizado por la genialidad y la intermitencia. Guionista, director de cine, novelista y político (fue ministro de cultura y turismo de su país) se ha diferenciado de sus compatriotas surcoreanos (encargados no solamente de revitalizar el thriller de venganza sino de prácticamente reconstruirlo) por su pausado estilo y su ojo clínico para diseccionar (y plasmar) la psique de sus complejos y atormentados protagonistas. Su estilo prioriza el desarrollo de los personajes sobre la acción, y aunque sin hacer de lado la narrativa o el desarrollo climático, privilegia el enfoque afectivo y emocional poniendo a un lado los convencionalismos del género. Para esta su sexta cinta en 20 años de carrera retoma un cuento corto del sobrevalorado autor japonés Haruki Murakami transformándolo en una criatura bicéfala: por un lado un enigmático estudio psicológico de tres personajes marcados por su sexo y rol en la sociedad y las estructuras socioeconómicas, y por el otro un complejo y vertiginoso thriller comparable a los filmes de Bong Joon-ho, Park Chan-wook oKim Jee-woon. Una propuesta que demanda el reto de la paciencia para llegar al disfrute, utilizando como de forma eficaz su hipnótico ritmo, y a veces confusa narrativa, como catártico eje narrativo.

burning

3. Isle of Dogs / Wes Anderson / USA

En 2009, después de una serie de filmes que lo posicionaron como cineasta de culto, Wes Anderson decidió coquetear con la animación. Adaptando un libro clásico infantil de Roald Dahl y con un envidiable elenco filmó The Fantastic Mr. Fox utilizando de forma por demás prodigiosa la técnica del stop motion y trasladando con solvencia y éxito (tanto en lo visual como lo narrativo) su peculiar y característico estilo a los terrenos de la animación. Si bien los números de la recaudación en taquilla no fueron proporcionales al entusiasmo de la crítica, la cinta es una meritoria obra en la filmografía del realizador y  un objeto de culto. Para 2018 Anderson regresa tanto a la animación como a la técnica utilizada con Isle of Dogs, ahora con un guion original y trasladando la narrativa a un Japón distópico en un futuro cercano. Anderson se da vuelo en lo visual desdeñando el realismo y naturalidad, tendiendo nexos con la estética de manifestaciones culturales japonesas como el grabado o el teatro de marionetas. Juega con la velocidad tanto en la animación (utiliza 12 cuadros por segundo) como en la edición (largos travellings e interminables escenas) estableciendo un ritmo narrativo que nos remite directamente a la cultura en la que sitúa su relato. Si bien es un artista de la composición y el diseño de arte no hace a un lado la construcción afectiva de los personajes ni los lazos psicoafectivos que tienden con el espectador. El excelente diseño y latente emotividad de los canes los humaniza, los personajes aunque exagerados están bien matizados y desarrollados (en ocasiones hablando directamente a la cámara cual queriendo romper la cuarta pared), permea incluso una comprensión y fuerte influencia del cine de Yasujiro Ozu, otrora amo y señor de la introspección nipona.

isle of dogs

4. Cold War / Paweł Pawlikowski / Polonia

La historia de la cinematografía de Polonia es  un caso bastante peculiar en el panorama europeo. Con una producción inversamente proporcional a la calidad de sus cintas, los realizadores polacos han construido a partir del termino de la segunda guerra mundial una solida filmografía cimentada en el concepto de autor. Nombres como Roman PolanskiAndrzej WajdaAgnieszka Holland, Krzysztof Kieślowski Andrzej Żuławski son referentes internacionales con propuestas arriesgadas e innovadoras. Para 2013 un nombre mas se uniría a este selecto grupo: un documentalista afincado en Inglaterra que después de probar el cine de ficción en un par de ocasiones decide regresar a su país natal y encontrar su voz autoral. Paweł Pawlikowski tomó al mundo por sorpresa con Ida (2013), una estilizada y bellísima disertación sobre política, religión e historia vestida con un hábito de monja. Después de una pausa de 5 años regresa a la pantalla grande con Cold War, centrando la narrativa en una historia de amor pero sin negar sus inquietudes existencialistas y políticas. Un relato imposible que haría las delicias de William Shakespeare con una narrativa episódica, un manejo soberbio del lenguaje cinematográfico, un énfasis en la técnica, el encuadre y la iluminación y un par de actuaciones inolvidables (en especial de Joanna Kulig). A medio camino entre Dreyer y Bresson, Pawlikowski aprovecha cada momento del tiempo narrativo (la cinta tiene una duración inferior a los 90 minutos) para envolvernos con sus imágenes y cautivarnos con una historia que si bien un tanto básica sirve solamente de pretexto para el goce visual.

cold war

5. Ahlat Ağacı (The Wild Pear Tree) / Nuri Bilge Ceylan / Turquía

El cine de Nuri Bilge Ceylan demanda paciencia y observación. Con una duración promedio de 3 horas y un ritmo que podría parecer cansado al neófito, sus filmes parecieran todo un reto en papel, pero ya en la pantalla grande, como los buenos gustos adquiridos, ofrecen una recompensa. En su último trabajo tenemos la duración, la aparente temática, la geografía y los elementos que podríamos considerar repetitivos en su obra, pero Ceylan se las ingenia para refrescar su estilo y renovar su propuesta. Trasladando el drama introspectivo a las dinámicas de la relación padre e hijo elabora un drama familiar en constante evolución, con un desarrollo in crescendo y una construcción de los personajes realista y profunda. Presentando un protagonista mas joven de lo habitual (recordemos a sus eternos personajes en la crisis de la mediana edad) nos brinda un relato sobre la rebeldía, las ilusiones y los miedos, ejemplificando en el padre (por lo menos desde el punto de vista del hijo) el fracaso y todo lo que él no quiere llegar a ser. Con una puesta en escena sumamente estética, formalista pero poética, The Wild Pear Tree se presenta como una historia en que podemos reflejarnos y empatizar, con una calidad humana y un entendimiento de los personajes poco común en el cine contemporáneo.

the wild pear tree

6. Hereditary / Ari Aster / USA

Ver entrada 137.

hereditary

7. Shoplifters / Hirokazu Kore-eda / Japón

shoplifters

8. The House that Jack Built / Lars von Trier / Dinamarca 

Si actualmente existe un provocador y un enfant terrible en el panorama cinematográfico este se llama Lars von Trier. El danés se ha caracterizado desde sus inicios por sus polémicas temáticas, su aparente misoginia (sus protagonistas mayormente femeninos, son martirizados física y psicológicamente hasta extremos insospechados basta ver ejemplos como Breaking the Waves, Dancer in the Dark, Idioterne, Dogville o Nymphomaniac) o su aire existencialista. Si bien mas publicitado en los ultimas anos por sus excentricidades y desfachatados comentarios (basta recordar su carácter de persona non grata otorgado a pulso en el festival de Cannes) sus últimas obras, aunque meritorias, adolecían de esa genialidad que lo caracterizaba. The House that Jack Built es la cinta que pone nuevamente de manifiesto su gran talento, fungiendo como compleja disertación sobre el acto creativo, el rol del autor o la fragilidad y futilidad del ser humano, como obra cumbre de su quehacer cinematográfico, como alegoría de su pensamiento artístico y como prueba de su dominio de la estética y la narrativa cinematográfica pero también del humor negro y las atmósferas y situaciones incomodas. Aquí la cámara no se esconde, registra. La sutileza desaparece ante la explicitez y el absurdo se convierte en degenerada comedia. Desde Man bites Dog (ver entrada 22) tal vez no recuerdo una cinta que nos hiciera sentir culpables por reír o por disfrutarla tanto.

the house that jack built

9. An Elephant Sitting Still / Hu Bo / China

Saliendo prácticamente de la nada, la ópera prima de un joven realizador chino de 29 años (con trayectoria en la literatura) de 240 minutos de duración y un título (y premisa) que invitaba a la curiosidad se convirtió en una de las sorpresas mas gratas del año que termina. La historia de cuatro personajes depresivos y desencantados, de diferentes edades y procedencia, pero unidos por el deseo (y anhelo) de encontrar un sentido a sus vidas manifestado en la leyenda de un mítico paquidermo que, sentado con toda su inmensidad, se rehusa a caminar, comer o incluso moverse. Hu Bo presenta una existencia dolorosa, compleja, carente de ilusiones. Un discurso completamente personal cargado de existencialista y pesimismo. Utiliza el plano secuencia como recurso narrativo para generar espacio y para acompañar o seguir a sus protagonistas, evitando en todo momento interrumpir el flujo de la historia o de las emociones. De fuerte carga autobiográfica la suma de los personajes fungen cual alter ego del sentir y pensar del autor. Con valentía asume su fragilidad y no tiene empacho en reflejarla frente a la cámara. Bo, lamentablemente, se suicidó al poco tiempo de terminar la cinta poniendo un muy temprano fin a una prometedora carrera, dando relevancia al dolor y discurso del filme y terminando de manera desesperanzadora el viaje en el que acompañaba a sus protagonistas.

an elephant sitting still

10. Roma / Alfonso Cuarón / México

roma

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