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f u r i o s a

Mad Max Fury Road 03

Mad Max: Fury Road / George Miller / Australia-USA / 2015

Obra maestra o hype exacerbado, replanteamiento del cine de acción o reciclado de fórmulas, futuro de Hollywood o una cinta más de verano, Mad Max: Fury Road o The Revenant? Tras dos décadas de pre-producción sin duda la última cinta del talentoso (y polifacético) cineasta australiano, basada en la exitosa franquicia del mismo nombre, se presentaba como una de las ofertas más esperadas del año pasado. Su estreno en Cannes solo ayudó a cimentar la leyenda: entre filmes de prestigiados directores de la talla de Audiard, Garrone, Haynes, Hsiao-hsien, Koreeda o Villeneuve, la cinta de Miller fué la más ovacionada, y de haber sido presentada en la competencia oficial (fué proyectada fuera de competencia en una mera exhibición, eso si en sala abarrotada) sin duda se hubiera adjudicado la Palme d’Or.

Mad Max: Fury Road sigue las andanzas de nuestro héroe Max Rockatansky (ahora interpretado por Tom Hardy) que al ser tomado prisionero por los war boys (y ser convertido en un suministro viviente de líquido vital) decide escapar junto con una rebelde de nombre Furiosa (Charlize Theron) que como su nombre lo dice tiene poco de delicada y mucho de verdera heroína. Esta huye de los malvados junto con un cargamento de lo más peculiar: una serie de mujeres (en plena edad y salud reproductiva) y una pipa de agua. Así presenciamos dos horas de un frenético road movie post apocalíptico que se desenvuelve entre distópicos parajes y demenciales persecuciones en  demenciales vehículos.

Mad Max Fury Road 01

Entonces, ¿cuál o cuáles son las peculiaridades de esta cinta que la han colocado en tan alto pedestal? Trataré de enumeralas brevemente: a) Miller no se conforma con crear un escenario limitado por las aristas de una pantalla verde, los bordes de un encuadre o los confines de un set cinematográfico. El universo presentado se asemeja a una realidad circundante, de aplaudirse la decisión de grabar en escenarios naturales (en este caso el desierto de Namibia), racionalizando la parafernalia digital y privilegiando el espacio real; b) una sólida historia que lejos de dar vueltas alrededor de la temática de las anteriores entregas la potencializa, agregando inquietudes contemporáneas como el rol de la mujer, la revindicación de la maternidad y la lactancia, el agua como líquido vital por excelencia, la salud, los conflictos territoriales o el fanatismo religioso (genial la inclusión de los enfermizos y decadentes war boys con todo y rush drogadicto-estimulante en aerosol y autoinmolación incluída); 3) en vez de realizar una continuación de la saga o un refrito temático nos presenta una historia con personajes y escenarios conocidos en un contexto y actualización constante, donde no es necesario conocer las cintas anteriores para la comprensión y el disfrute (atrayendo a las nuevas generaciones) pero resultando estimulante para el fanático consagrado; 4) optimizando los recursos, los vehículos son reales construídos a partir de chatarra y partes de otros automotores, el vestuario creativo y creíble, efectos digitales moderados dando prioridad a los efectos especiales reales (en plena contradicción al blockbuster contemporáneo que abusa del digital FX); 5) cuidado máximo del detalle, solo una producción con total libertad creativa y con el talento de un director como Miller puede crear el apabullante espectáculo que estamos viendo, las impresionantes persecuciones con vertiginosa edición, los geniales planos panorámicos, la ambientación, el diseño de arte, el diseño de audio, vamos desde Godard no vemos un uso tan demencial de la diégesis (el war boy que toca la guitarra colgado de un vehículo y convirtiendo el sonido producido en parte escencial del soundtrack), 6) desmitifica las cintas de acción, poniendo en un segundo plano el bravado y el machismo al revindicar el personaje femenino, aquí no hay vouptuosas caras bonitas que solo saben desnudarse y pedir auxilio, son mujeres fuertes y valientes capaces de enfrentarse a los más terribles predicamentos, no es de extrañarse que los diálogos corren a cargo de las mujeres y los hombres solo adquieren importancia al aceptar valorarlas como iguales; 7) de forma casi imperceptible la cinta es rica en subtemas como la importancia ecológica, la agenda geo-política o las nuevas teorías económicas (según los expertos el mundo, desde el punto de vista de las economías globales, solo tiene tres futuros visibles: la destrucción, la realidad post-apocalíptica a la Mad Max o la revindicación y revaloración de las microeconomías); y 8) crea un filme-experiencia en que aumenta la inmersión sensorial: la cinta huele a gasolina, nos quema el sol en el rostro, respiramos el polvo, tenemos la boca seca y el corazón a mil.

En sus primeras entregas la saga Mad Max se convirtió en el referente obligado para el imaginario apocalíptico/distópico/cyberpunk, con Fury Road Miller reforma, actualiza y evoluciona el referente convirtiéndolo en la cinta de acción por excelencia del siglo XXI (o lo que va de él).

Mad Max Fury Road 04

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