81

caridad

Viridiana 01

Viridiana  / Luis Buñuel / España-México / 1961

La caridad para la religión cristiana es una de las tres virtudes teologales, que junto a la esperanza y la fe, conjugan de forma tripartita esta bendición divina que nos acerca a la culminación de todas las obras que es el amor. Para la Real Academia de la Lengua Española también es sinónimo de limosna o auxilio a los necesitados e incluso de actitud solidaria al sufrimiento ajeno. Curiosamente, aunque de carácter cuasi teológico en la teoría,  en la práctica es la virtud más egoísta,  chapucera y sobre todo malentendida. Así,  el hecho de practicar la caridad, regalando monedas o trapos viejos al pobre (porque asumimos que necesitado o sufrido es sinónimo de carencia económica) o demás acciones similares que realizamos, termina asemejándose más al pago por gratificación sexual, que a una obra de grandeza espiritual. Nos desprendemos de algo que no necesitamos o que nos sobra para sentir un gozo interno, para purgar de cierta manera nuestras culpas y para sentirnos mejores personas.

Enemigo acérrimo del régimen Franquista y un ácido critico de la Iglesia Católica, Luis Buñuel era todo menos una persona grata para la complicada situación política y social de España en la primera mitad del siglo XX. Bajo su castrante y asfixiante dominio, la dictadura de Francisco Franco abanderó la ultraderecha, el conservadurismo y el estricto apego al catolicismo considerando como enemigo al modernismo (aunque con pequeñas concesiones a la tecnología y el progreso como los medios de transporte o las telecomunicaciones). Para principios de la década de los sesenta, Buñuel que en una suerte de autoexilio había pasado los últimos veinte años trabajando en México, es invitado con bombo y platillo, por el mismísimo Ministerio de Cultura del dictador, a regresar a su país natal (ya como un prestigiado director de cine) para realizar su próximo filme. El director, así, filma (en una coproducción con México, acto que tiende puentes con sus colaboradores habituales como lo son el productor Gustavo Alatriste o la actriz Silvia Pinal) una de sus más incisivas, directas, ácidas y porque no, divertidas películas en las que vierte todo su veneno sobre las instituciones que ahora le daban la mano.

Francisco Rabal and Silvia Pinal in Luis Buñuel's VIRIDIANA.  Cr

En Viridiana cambia la atmósfera surrealista que permea la mayoría de sus obras por un ánimo realista ya visto en Los Olvidados (México, 1950). Sitúa la acción alrededor de una joven y hermosa novicia encaminada a tomar sus votos definitivos, segura de su vocación y de sus fuertes convicciones morales. Un buen día recibe una invitación de su tío, un millonario hacendado que en sus últimos días, le pide acompañarlo en su rancho para cerrar cuentas con su pasado. La caritativa y siempre dadivosa mujer acepta pasar unos días con él solo para toparse con el engaño de un viejo libidinoso obsesionado con su esposa muerta la cuál guarda un gran y misterioso parecido con la novicia. El engaño lleva a la lujuria, y esta a la tragedia (de griegas proporciones) propiciando un severo cambio en la vida de la joven Viridiana, convirtiéndola de un día para otro en una rica terrateniente, que avergonzada y culpable de su repentina riqueza económica, decide compartirla, en un acto caritativo supremo, con la gente pobre, miserable y enferma de la región.

Aquí la ignorancia y falta de entendimiento de la protagonista (cual metáfora del promedio de los católicos) solo lleva al fracaso, propiciando la degradación y declive de un cúmulo de malvivientes, flojos e inútiles individuos que se aprovechan de la inmensa bondad de la mujer. De forma astuta, Buñuel contrapone este personaje con el del hijo bastardo del tío, un arquitecto citadino ateo, liberal y moderno (cual metáfora del progreso) quién a base de trabajo y dedicación, convierte su parte del rancho en un boyante negocio, generando el desprecio primero, pero una velada atracción después, de su contraparte femenino.

Viridiana 03

Geniales y maravillosas resultan en particular dos escenas de la cinta: en la primera vemos un festín realizado por los mendigos, quienes al verse solos por una noche debido a un intempestivo viaje por parte de Viridiana, hacen un bacanal caracterizado por los excesos. Alcohol, comida, violencia y destrozos por doquier, la caótica situación es culminada en un peculiar suceso: una de las mujeres se ofrece a tomarles una fotografía, todos se sitúan a lo largo de la mesa, y en un plano abierto simulando el encuadre de la cámara fotográfica, se nos muestra una parodia de L’ultima Cena de Leonardo da Vinci, con la peculiaridad que aquí reina el caos y la figura central, en vez de Jesucristo, es un ciego, el cual ebrio de vino y euforia levanta su copa. La segunda escena es un efectivo e ingenioso montaje que con un ritmo hábil e in crescendo, intercala imágenes de Viridiana poniendo a rezar a los mendigos con el arquitecto y sus obreros trabajando la tierra, todo con el Padre Nuestro de fondo. 

Obviamente la película fue un escándalo en toda España, generando el repudio franquista hacia Buñuel y una censura nunca antes vista por parte del Vaticano. El director no volvió a filmar en su tierra y después de cerrar su etapa en México se exiliaría a Francia donde realizaría sus últimos trabajos (volviendo a su gusto por el surrealismo y el fetichismo).

VIridiana 04

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s