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a b u s o

Despues De Lucia 01

Después de Lucía / Michel Franco / México / 2012

Al principio estaba bastante escéptico ante el más reciente filme de Michel Franco. Su estilo, lento, adusto y rigorista, nos remitía en demasía al ya revisitado (y copiado hasta el cansancio) cine de arte contemplativo que parece ser el motif por excelencia en mucha de la cinematografía actual mexicana. Con la excepción de los magníficos trabajos de Carlos Reygadas y las notables obras de Amat Escalante (Los Bastardos, 2008), Gerardo Naranjo (Miss Bala, 2011) y Nicolas Pereda (Perpetuum Mobile, 2009 y Verano de Goliat, 2010) las demás cintas resultaban infumables bodrios pretensiosos e interminables. Dentro de esta última categoría incluiría al primer trabajo de Franco (Daniel y Ana, 2009) cinta que contenía todos los cliches inimaginables y que sustentaba en el shock y el escándalo una trama por demás deficiente, floja y plagada de cabos sueltos.

Después de Lucía presumía ser un ente diferente. Su primer gran logro fue haber ganado el Un Certain Regard del festival de Cannes 2012, prestigiado galardón que arrebató a talentosos cineastas como Xavier Dolan, Pablo Trapero, Behn Zeitlin y la dupla francesa Benoît Delépine y Gustave de Kervern. Su segunda credencial fue haber sido llamada una obra maestra por Tim Roth, excelente actor inglés que, además de haber trabajado con cineastas de la talla de Tarantino, Greenaway o Allen, cuenta en su haber con la dirección de la cinta The War Zone (Inglaterra, 1999), una desgarradora historia de violencia y desintegración familiar. Cabe destacar que el premio francés fue solo el primero de una serie de reconocimientos que ha cosechado la cinta.

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La aproximación fue cautelosa pero pertinente: Después de Lucía nos muestra a un Franco mas maduro, mas centrado y aterrizado. Su estilo resulta eficaz y contundente en la mayoría de las escenas: la fotografía y el ritmo de la edición (o a veces pareciera que la carencia de tal) sirven como metáfora del mood de los personajes, dando mas información sobre ellos que la obtenida por los parcos diálogos. Como en Dogtooth (Lanthimos, 2009) donde la severidad de los planos nos situaba en la realidad severa del cautiverio, Franco nos muestra la proximidad física pero desconexión psicológica de los personajes por medio de estáticos y rotundos encuadres que a veces siguen al personaje de espaldas, otras veces dejan la acción en off screen, y unas más son inmóviles y silenciosos. Así, poniendo énfasis en el aislamiento emocional (propiciado por la tragedia familiar) y valiéndose de esta fragilidad para presentar un latente problema social, es como vamos conociendo la historia de Alejandra (una impresionante Tessa Ia que se roba cada escena en que aparece) y su padre Roberto (un cumplidor Hernán Mendoza).

La cinta inicia, con el pie derecho, con un impresionante plano secuencia que sigue (de forma voyeurista) a Roberto, desde que recoge su coche en un taller, hasta que lo abandona con todo y llaves pegadas en una transitada avenida. La escena que no solo es rica en técnica, sirve como perfecta introducción al personaje en cuestión y como una ingeniosa manera de obtener información (aunque sea a cuentagotas) sobre el estado anímico y la personalidad del mismo. A partir de aquí, mediante una serie de largas, y a veces cansadas, secuencias damos cuenta del peregrinar de la pareja padre/hija a un nuevo lugar (la Ciudad de México) para iniciar una nueva vida. Esto es, como la mayoría hemos llegado a adivinar, la vida después de Lucía. La Lucía en cuestión es la esposa/madre que pereciendo en un accidente automovilístico deja de ser el catalizador y vínculo entre los otros dos (que muestran una cercanía física pero una distancia emocional). Así, Cada uno tiene que lidiar a su manera con el duelo, el primero por medio del aislamiento y la depresión, la segunda buscando empatía y terminando, por su fragilidad psicológica, como objeto de abuso (el tan de moda bullying) de un grupo de adolescentes burgueses.

Curiosamente, desde la campaña publicitaria, la cinta se muestra como un documento testimonial, educativo y denunciativo del fenómeno bullying, poniéndose de cierta manera al nivel de otros filmes como Låt Den Rätte Komma In (Tomas Alfredson, 2008), Carrie (Brian de Palma, 1976) o Bully (Larry Clarke, 2001), pero donde las otras tres triunfan la de Franco adolece, y tal vez lo mas flojo de la cinta es el tratamiento explotativo y tremendista del tema, buscando de forma chantajista el involucrarnos directamente con la historia. Aun así, el filme sale airoso siendo más las virtudes que los defectos, mutando discreta pero eficientemente del lento drama descriptivo al thriller emocional, presentando no pocas secuencias plausibles y rematando con un final haneckiano que, no dejando de ser precipitado, sacude la modorra de los personajes principales. No la considero la obra maestra de la que hablaba Roth pero si un meritorio trabajo y un gran paso hacia adelante en la filmografia del novel director. 

Despues De Lucia 03

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One thought on “74

  1. Una película difícil, y cansada. A mi no me convenció en lo absoluto. Esperemos, por el bien del cine en México, que Franco cambie radicalmente su propuesta de ahora en adelante, aunque eso parezca tan probable como que Woody Allen dirija Misión Imposible 5.

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