66

a ñ o d o c e

El año que termina podría resumirse en una palabra: polarizado. Desde las salas de cine hasta las votaciones a puerta cerrada de los principales festivales o las críticas en las revistas reinó el caos y la falta de unanimidad, prácticamente no hubo una cinta que ganara el favor de todos. La triunfadora de Cannes recibió rechiflas, lo mismo sucedió en la Mostra (Venecia) y en Sundance. La calidad estuvo presente, sí, tal vez más que en años anteriores, pero también las propuestas arriesgadas, creativas, polémicas o simplemente indescifrables. Aquí la lista de lo que mas disfruté del dosmildoce.

1. The Master / Paul Thomas Anderson / USA

Ambientada meticulosamente en los cincuenta, la ultima obra de P.T. Anderson podría considerarse una continuación temática/épica/histórica/dramática de su anterior (y muy logrado) filme There Will Be Blood. La cinematografía es igual de pulcra y preciosista (filmada en un impactante 70mm) alcanzando momentos magistrales (la escena de la foto en que hace referencia a Antonioni); el soundtrack (también) a cargo de Jonny Greenwood es igual de épico y experimental, y las actuaciones monumentales. Aquí un atormentado veterano de guerra encuentra consuelo en el seno de un culto (¿cienciología?) y su manipulador y paternal lider. El encuentro y posteriores acontecimientos detonarán en el individuo crisis de identidad, credo, principios y valores.

The Master (Paul Thomas Anderson) 2. Pietá / Kim Ki-Duk / Corea del Sur

Ki-Duk ha cimentado su estilo en la mezcla de contrastantes elementos: belleza con violencia, fraternidad con venganza y amor con traición. Su viceral enfoque llega a sus mas crudos limites en Pietá. Una violenta y polémica cinta centrada en dos contrastastes personajes, que hipotéticamente, son madre e hijo, y su edípica relación basada en incómodas dinámicas sexuales e instintivas interacciones. Con un desarrollo bastante oscuro (especialmente en la primera mitad), el filme va desenvolviéndose como un interesante estudio psicológico de los personajes y de la convivencia entre los seres humanos, llegando a ser enternecedor y humano a pesar de su brutalidad. Aquí nos encontramos a un Ki-Duk elegante y refinado pero crudo y arriesgado que no teme hacer cine de género, pero muy a su manera. Igual de controversial fué su León de Oro en el 69 Festival de Venecia que aún sigue causando revuelo.

Pietá (Kim Ki-Duk) 3. Post Tenebras Lux / Carlos Reygadas / México

Alejándose cada vez mas de la narrativa y entendiendo al cine como expresión y experimentación visual, la última obra de Reygadas se inscribe de lleno en el cine de auteur al lado de los trabajos de Andrei Tarkovsky Apichatpong Weerasethakul. Transgrediendo reglas de tiempo y espacio e instalándose en una surreal temporalidad de caracter onírico, la cinta buscar ser experimentada mas no entendida. La espiritualidad y corporeidad heredadas de Robert Bresson siguen presentes pero también un pesimista y fatídico existencialismo en la forma de un animado demonio rojo que pasea por la cinta. Imágenes que parecen interconectadas al azar, un omnipresente filtro que difumina los bordes de los cuadros, una sensación de peligro proveniente de la naturaleza (curiosamente Lars Von Trier en Antichrist y Bruno Dumont en Hors Satan tienen aproximaciones similares) hacen de esta obra un paso adelante en la cinematografía del director y un provechoso manifiesto de las posibilidades del cine.

Post Tenebras Lux (Carlos Reygadas) 4. Tabu / Miguel Gomes / Portugal

Dicen que lo que importa no es la historia sino la manera en que la cuentas, y parece que el portugués lo entiende muy bien. Partiendo de una premisa bastante simple y socorrida (una épica historia de amores imposibles ambientada en un exótico lugar) Gomes, en un contrastado e impecable blanco y negro, da cuenta de un relato sobre un intrépido explorador y sus andanzas en África plena epoca colonial. Aquí las referencias al cine y a la historia son columna vertebral del relato: el nombre del filme y las dos partes en que se estructura son vínculos directos a F.W. Murnau (Tabu, a Story of the South Seas, 1931). Ademaás la cinta transita libremente por los géneros del Hollywood clásico (del épico de aventuras al melodrama, de ahí al slapstick, etc…). Es pertinente señalar que el ánimo es desenfadado (el director manipula o inventa sucesos históricos a su antojo), el tratamiento de situaciones políticas o morales es meramente estético, y la experimentación está a la orden del día.

Tabu (Miguel Gomes) 5. De Rouille et D’os / Jacques Audiard / Francia

Drama de crecimiento personal e historia de amor son dos frases que difícilmente podrían asociarse al trabajo de Jacques Audiard. Uno de los directores franceses más interesantes de hoy en día, cimentó su carrera con violentas propuestas centradas en individuos marginados y conflictuados, atados (y destinados) a una trágica existencia. Así, entre vertiginosos thrillers, dramas carcelarios e historias de venganza pareciera que el francés cede en este filme, pero no del todo. De Rouille et D’os sí es un drama y sí se centra en una relación afectiva (entre un agresivo cadenero de un antro, no muy alejado al atípico protagonista de sus filmes, y una entrenadora de ballenas en un parque acuático), pero no niega jamás las constantes de su obra; tiene su dosis de violencia y tragedia pero también dá lugar a la esperanza: el melodrama abre paso a la liberación, y el realismo de las actuaciones abre paso al gozo.

Rust and Bone (Jacques Audiard) 6. Amour / Michael Haneke / Austria

Aunque de cuidada manufactura e impecable puesta en escena los filmes de Michael Haneke son comunmente criticados por el enfoque del austriaco: distante, frío, cruel. Cual experimentos psicológicos sus personajes son diseccionados, maltratatados, violentados, existiendo siempre una barrera emotiva entre actor y espectador. Para su última obra cambia el ánimo y la aproximación. En Amour pesan las actuaciones, incluso sobre la imagen. Haneke esperó 14 años por Jean-Louis Trintignant y el lapso resultó provechoso. Un matrimonio de ancianos ve truncada su apacible vida con la enfermedad, el deterioro físico da para el crecimiento emocional, y la proximidad de la perdida a la valoración de lo que se tiene. Aquí lo emotivo va de la mano de la inteligencia, y las innumerables cualidades del filme le hicieron acreedora a los máximos honores en Cannes.

Amour (Michael Haneke) 7. Beasts of the Southern Wild / Benh Zeitlin / USA

Ver entrada 65. (Quvenzhzé Wallis) 8. The Dark Knight Rises / Christopher Nolan / USA

Dosmilonce también se caracterizó por las franquicias exitosas. A diferencia de otros años hubo propuestas meritorias de bastante calidad como The Hobbit: An Unexpected Journey (Peter Jackson), Prometheus (Ridley Scott) o Skyfall (Sam Mendes), pero a mi gusto las palmas se las lleva el cierre de la trilogía The Dark Knight (2005–2012). The Dark Knight Rises puede ser el eslabón mas débil de la cadena pero en ningún momento desmerece: su puesta en escena es impactante (filmada en formato IMAX), sus secuencias de acción impecables, las actuaciones cumplidoras, el desarrollo ágil, y la narrativa compleja e intrincada. Potente, épica, majestuosa y brutal, es la mezcla perfecta del cine comercial con oficio artístico. Una de las mejores trilogías en la historia y por mucho la mejor saga de superhéroes. Nolan tiene talento y lo demuestra con creces.

The Dark Knight Rises (Christopher Nolan)

9. Holy Motors / Leos Carax / Francia

Ver entrada 67.

Holy Motors (Leos Carax) 10. Moonrise Kingdom / Wes Anderson / USA

Ver entrada 102.

Moonrise Kingdom - Wes Anderson

65

b a y o u

1354998194_2

Beasts of the Southern Wild / Benh Zeitlin / USA / 2012

Además de un modesto filme prácticamente salido de la nada (fué producido, dirigido y actuado por desconocidos con una puesta en escena diferente y propositiva), Beasts of the Southern Wild es una celebración de la tradición americana (cual post moderno relato de Mark Twain), de la creatividad y del amor por la cinematografía; y una de las grandes sorpresas en el circuito fílmico mundial, acreedora a los principales galardones en festivales como Sundance o Cannes.

Ambientada (hipotéticamente) en los bayous (riachuelos de lenta corriente, casi siempre pantanosos, que se encuentran principalmente en el sureño estado de Lousiana a lo largo del río Mississippi), la cinta narra una realista historia con tintes fantasiosos que convierte en personaje a estos lugares proclives a los asentamientos humanos irregulares (incluso riesgosos), a la tradición cajun, la música blues y las inclemencias del clima.

1354998194_3

En un lugar apodado “the Bathtub” habitado por pintorescos personajes aficionados a la bebida, a la fiesta, y la vida casi salvaje (rudimentaria en demasía), viven Hushpuppy, una simpática, extrovertida, decidida y terca niña de seis años (quien además hace las veces de narradora del relato con una omnipresente voz en off que da cuenta tanto de la acción como de reflexiones y fantasías propias de un infante de su edad) y Wink, su eternamente malhumorado y agresivo padre, que divide su vida entre un obvio alcoholismo y diversas tareas básicas de supervivencia. Así, entre leyendas acerca de la concepción de la niña, el porque no esta la madre con ellos, el porque no deben de abandonar nunca su terruño a pesar de estar a merced del clima o el porque de la crónica y degenerativa enfermedad del padre; observamos las dinámicas del día a día entre los dos peculiares y opuestos personajes: la forma de cocinar, las interacciones imaginarias de la hija con la madre, el alimentar a los animales domésticos o el guarecerse de una devastadora tormenta.

Zeitlin tiene un acercamiento provechoso a la historia: filma en un dinámico 16mm con una nerviosa cámara al hombro que no descansa en los noventa minutos del filme, juega con la iluminación natural y con la granulosidad del formato, explota al máximo los impactantes escenarios naturales de una geografía proclive a las inundaciones, y visita de paso problemas latentes del vecino país del norte como los asentamientos irregulares, el apego a las tradiciones, o el choque modernidad / pasado de las comunidades marginales.

Pero el mayor acierto del filme radica en su casting (todos actores amateurs, en su mayoría habitantes de la región), especialmente de la pequeña Hushpuppy, una maravillosa Quvenzhané Wallis, que con solo seis años de edad, se roba cada cuadro en que aparece y que imprime un carácter de hiperrealidad al filme, haciéndonos dudar que presenciamos una ficción, e involucrandonos directamente en la historia de esta pequeña guerrera que no titubea en tomar valientes decisiones ante los fuertes obstáculos que la vida le presenta. Las escenas en que Hushpuppy corre entre la profusa vegetación o entre fuegos artificiales con unas innolvidables músicas de fondo (tambien cortesía del talentoso Zeitlin) la convierten no solo en una de las mejores cintas del año, sino de las ultimas décadas.

beasts

64

b u c l e

looper-picture04Looper / Rian Johnson / USA / 2012 

Looper es el tercer, y muy esperado, filme del hábil y propositivo Rian Johnson, joven director que daría mucho de que hablar con su ópera prima (Brick, 2005) y que ha afinado el colmillo con sendos cortometrajes y capítulos en seriales televisivos. La historia, firmada por el propio Johnson, presume ser mas complicada de lo que en realidad es y requiere atención para su mayor comprensión.

Estados Unidos, 2074. El mundo se ha convertido en un apocalíptica distopia en la cual es prácticamente imposible que un criminal se salga con la suya, además la posibilidad de viajar en el tiempo es una realidad, pero ilegal. La mafia, ingeniosa como siempre, contrata asesinos llamados loopers que habitan el mismo lugar pero treinta años antes, teniendo una labor simple pero no sencilla: liquidar a las personas indeseables del futuro borrando las evidencias. La tarea parece simple y metódica: reciben unas coordenadas, esperan en el lugar señalado con una escopeta recortada a que aparezca la víctima (encapuchada, esposada, con un lingote de plata a manera de pago por los servicios del sicario), y terminan el trabajo. Rápido, preciso y sin complicaciones. Pero ante tanta belleza existe un contra, si en el futuro los jefes deciden terminar el contrato del looper (“cerrar el loop“) este sin aviso previo, tiene que acabar con su yo futuro, recibiendo por pago un lingote de oro (hecho que le proporciona la clave para saber que su contrato esta terminado). A partir de este punto tendrán que aprovechar los treinta años que les restan de vida.

Un buen día a Joe (un ubicuo y siempre bienvenido Joseph Gordon-Levitt) le toca el turno de cerrar su ciclo, con la mala suerte de que su yo futuro es más fuerte, más taimado, y no está amarrado, ni encapuchado. Así Joe tendrá que enfrentar a su yo adulto para asesinarlo, la mafia buscará a Joe para castigarlo, y el Joe futuro (muy cumplidor Bruce Willis) buscará a su vez a un niño (que años después se convertirá en un mostruoso personaje) para asesinarlo y cambiar el futuro.

looper-still02

El guión no podría ser más complejo ni más revoltoso (cubre varios lugares comunes tanto del cine de acción como de apocalípticos sci-fi), pero curiosamente el filme no resulta de esta manera. Con una estética que debe mucho a Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994), Johnson entreteje con habilidad un inteligente filme de acción de aires futuristas ubicado en una realidad no muy distinta a la mostrada en Children of Men (Alfonso Cuarón, 2006). Su narrativa es ágil (evitando la banalidad e insulso rebuscamiento de muchas superproducciones), su puesta en escena efectiva, los efectos especiales discretos pero bien realizados (entre ellos el polémico maquillaje de Gordon-Levitt) y las actuaciones atendibles.

Además de lo anterior varias elecciones del director resultan gozosas y dignas de mención, elaboro: Johnson elude las explicaciones científicas / técnicas que son recurrentes en el sci-fi, especialmente en lo relativo a los viajes espaciales. Estos existen y se acabó. También saca la vuelta a los enredos clásicos generados por las personalidades repetidas (el Joe presente y el Joe futuro) para contraponerlos como dos seres diferentes, uno maduro y experimentado motivado por la fatalidad del amor y la imposibilidad de su existencia y el otro joven, impetuoso e irreverente que cree tener al mundo en sus manos solo importandole el aquí y el ahora. Desarrolla así la dualidad del crecimiento personal del individuo y las posibilidades generadas por el destino y las decisiones tomadas. La subtrama del rainmaker (el niño que el Joe adulto quiere asesinar para evitar se convierta en tirano) es también atendible y bien realizada, presentando el origen de la maldad y la posibilidad de redención, así como un nada moralista paseo por el amor fraternal y la importancia de los lazos familiares, escapando del dramatismo forzado al agregar con solvencia el toque fantástico de los poderes telequinéticos a la Scanners (David Cronemberg, 1981). 

El filme así, resulta ser una fresca propuesta y una vuelta de tuerca al género, propone en lo visual y lo narrativo, consolidando a su vez el talento de una de las nuevas voces del cine norteamericano.

Bruce Willis