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de cerca

Close-up / Abbas Kiarostami / Irán / 1990

Otoño 1989, un inusual crimen apareció publicado en una de las revistas más prestigiadas de Irán: un hombre se hizo pasar por el director de cine Mohsen Makhmalbaf ante una familia de clase media alta en el norte de Tehran. Lo interesante del caso es que el impostor no buscaba obtener un fin económico de su estafa, sino simplemente compartir su amor por el cine. Hossein Sabzian convivió de cerca con la familia Ahankhah, se ganó su confianza, entabló largas charlas sobre el cine y el arte en general, y no solo eso, sino que los invitó a participar como actores en su próxima película. Tan inusitada historia llegó a los oídos de Abbas Kiarostami, quien intrigado y encantado por la peculiar anécdota decidió parar la filmación en la que estaba trabajando y acercarse al impostor en cuestión para crear un registro visual de la situación.

De un día para otro Kiarostami y su staff estaban metidos grabando el juicio, teniendo contacto directo con Sabzian, con los Ahankhah y tomando una parte activa (transgrediendo de cierta manera la cuarta dimensión) en la corte y en el proceso del acusado. Al final la historia tuvo buena resolución: al no ser afectada la familia retiraron los cargos, el mismo Makhmalbaf fué en persona a recibir a su imitador (lo que generó un efusivo y emotivo encuentro) y Sabzian se reunió con la familia Ahankhah para brindarles una sentida y honesta disculpa. Todo lo anterior fue registrado por Kiarostami que, habiendo empezado a filmar la historia a partir de la mitad, decidió aproximarse a los involucrados y pedirles recrearan la primera parte de los acontecimientos para así realizar un filme completo.

Kiarostami gusta de experimentar con la interacción entre filme y audiencia, entre actor y espectador. Con frecuencia crea cuestionamientos, siembra dudas, nos deja la información a medias y cuando pensamos que nos va a dar certezas nos arroja una distracción más. Juega con el documental periodístico y lo convierte en poema visual; fenómenos como la diágesis o la catarsis son a menudo socorridos y visitados.  En Close Up vemos escenas reales que se suscitan en el momento (sin guión o preparación de por medio) mezcladas con recreaciones que los mismos personajes actúan para completar el historia. En la escena que abre el filme, por ejemplo, un taxista dialoga con unos policías sobre el caso (en una ya clásica toma, presente en muchas de sus obras, en la que monta la cámara sobre el tablero observando en primer plano las conversaciones suscitadas dentro del vehículo en cuestión), sirviendo de introducción a una historia que se realizará paralelamente en el universo ficticio y en la vida real.

El filme siembra dudas y cuestionamientos: hasta que punto es real lo que observamos; porque un hombre culto y articulado, amante del cine, es capaz de convertirse en un charlatán mitómano; cuáles son los límites entre realidad y ficción, y hasta que punto pueden ser violentados; el cine es un medio de expresión artística, de denuncia social, de experimentación plástica, de terapia psicológica, o todas las anteriores…..

Close Up no es un documental ni tampoco un drama, es una provocativa y experimental mezcla de los dos pero también un fuerte cuestionamiento al hecho de hacer cine, a las limitaciones y propósitos del mismo, a la postura del iraní contemporáneo frente a la sociedad, la política y la equidad social, y, muy en su estilo, un ensayo visual sobre la personalidad y la individualidad.

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