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tierra 2

Another Earth / Mike Cahill / USA / 2011

Como si de una tendencia se tratase, el género de ciencia ficción (primero destinado al cine serie b y después lugar común de superfluas  superproducciones) se está mudando lentamente a los terrenos de las cintas independientes de modestos presupuestos. Podemos citar a Moon (Duncan Jones / Inglaterra / 2009), Take Shelter (Jeff Nichols / USA / 2011) y a Beasts of the Southern Wild (Behn Zeitlin / USA / 2012) que con inversiones menores a los 5 millones de dólares han demostrado ser altamente redituables en taquilla, objetos de culto por hordas de fanáticos y suculentos platillos para los críticos.

La clave de este éxito puede resultar incluso obvia. Después de la vorágine tecnológica de formatos como el 3D, Imax o 4D que han planteado los complejos cinematográficos, y la (sobre)saturación de CGI y efectos digitales, el público empieza a pedir trabajos más creativos, más pensados y curiosa e irónicamente, más humanos.

Another Earth se presentó por primera vez en el Sundance Film Festival de 2011 y literalmente, tomó a todos por sorpresa (aún en un certamen acostumbrado a las sorpresas). Un filme sencillo, de corta duración, con una premisa interesante (mezcla de dos géneros en teoría poco compatibles: el drama y la ciencia ficción), de modestísimo presupuesto (menos de $200,000 dólares) y muy pocos personajes.

Un buen día Rhoda Williams, adolescente norteamericana de clase media, brillante estudiante y con un prometedor futuro, decide irse de copas. Baila, bebe, coquetea, se divierte. Al salir de la fiesta conduce alcoholizada mientras escucha por la radio acerca de la aparición de un nuevo planeta en el horizonte, situado entre la Tierra y la Luna, y que cada vez se acerca más al nuestro. Por otro lado John Burroughs, catedrático y exitoso compositor, se dirige en su lujoso auto a casa junto con su esposa embarazada y su pequeño hijo, mientras cantan, juegan y platican. Como es de esperarse aquí es donde hace aparición la tragedia, y el destino se encargará de unir la vida de estos dos individuos bajo la luz del descubrimiento del earth 2.

Las virtudes como cineasta de Cahill son evidentes. Un hábil y fluido manejo del formato   digital, que navega estéticamente entre el cinema verité y el dogme 95 (con cortes bruscos, cámara al hombro, toscos close ups y movimiento continuo), y el preciosismo de la iluminación natural, dando un toque realista pero elegante y poético al filme. Otro de los grandes aciertos es la inclusión de Brit Marling, su compañera y amiga de la Universidad, que se encarga no solamente de firmar un sólido, inteligente, interesante y bien matizado guión, sino de llevar la carga del rol principal, interpretando a una Rhoda creíble, entrañable y sincera, que pareciera un papel al que solamente la Marling pudiera haber dado vida.

Cahill también aprovecha al máximo los pocos recursos económicos y técnicos con que cuenta, limitando la historia al desarrollo de los dos personajes principales, reduciendo al mínimo la participación de los actores secundarios o terciarios, y utilizando efectos especiales solamente cuando es necesario y de una forma bastante ingeniosa, haciéndonos sentir la omnipresencia de un planeta paralelo que existe y se desarrolla a la par de las historias contadas y que abre un universo de posibilidades para la resolución y el desarrollo de las mismas.

Tendiendo algunos nexos con cintas que con anterioridad habían jugado con las posibilidades de la física o la astronomía, así como con el destino y el what if…, Another Earth nos recuerda un poco al Donnie Darko (Richard Kelly, 2001) en su juego de las posibilidades, al Solaris (Andrei Tarkovsky, 1972) en el manejo del tiempo y el espacio (terrenal y cósmico) como un pretexto para explorar el alma humana, y curiosamente a filmes como 21 Gramos (Alejandro González Iñarritu) o Things We Lost in the Fire (Sussane Bier, 2007) en el contenido drámatico, familiar y realista.

Cuando parece que todo esta perdido y que el mundo en que vivimos nos tiene sujetos a la tragedia y a la imposibilidad de volver a empezar y cambiar nuestro destino, surge una oportunidad, una esperanza. La posibilidad de un mundo paralelo, espejo del nuestro, que teniendo las mismas características, los mismos lugares y las mismas personas pudiera no tener el mismo destino es la premisa de este filme, que sin caer en banalidades científicas o metafísicas presenta un interesante bosquejo del ser humano y la capacidad de redención del mismo.

“…So he closes his eyes… and he goes into his imagination, and then he opens them. He doesn’t hear ticking anymore. He hears music. And he spends the sailing through space in total bliss… and peace.”

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