52

american english #2

La ecuación es sencilla: 50 directores norteamericanos (de nacimiento y trayectoria) por 50 años en la historia de la industria más prolífica de la orbe, divididos entre 5 categorías de 10 directores cada una. Así, de 1962 a 2012, lo más relevante, interesante, propositivo y experimental del cine norteamericano.

2. Lost in Translation (los independientes)

Aquellos que en la medida de lo posible se alejan del establishment, los grandes estudios y los grandes presupuestos; con frecuencia reinventan o experimentan con el lenguaje narrativo y la puesta en escena, prefieren los festivales a los complejos cinematográficos, en pocas palabras los que transitan del otro lado del camino.

2.1 John Cassavetes

Trayectoria: 12 filmes entre 1959 y 1986, falleció en 1989.

Estilo: Experimental e innovador, se interesaba más en el lenguaje corporal de los actores que en la actuación misma (gestos, cuerpo, voz, facciones, reacciones); siempre revolucionario, su cine buscaba expandir la expresión cinematográfica (“hacer físicos, individuales y particulares los elementos tradicionales fílmicos”), sus herramientas favoritas: la improvisación, el realismo sobre el impresionismo y la aproximación al documental (cinéma vérité).

Esenciales: Shadows (1959), Faces (1968), A Woman Under the Influence (1974), y The Killing of a Chinese Bookie (1976).

A Woman Under the Influence / John Cassavetes  / USA / 1974

2.2 Todd Solondz

Trayectoria: 6 filmes entre 1995 y 2012, sigue vigente.

Estilo: Polémico y arriesgado. Gusta de excavar y evidenciar lo más bajo de la clase media norteamericana: sexualidad, prejuicios, racismo, discriminación, misoginia, pederastia y violencia son algunas de sus constantes temáticas, manejando un humor negro y una crueldad insólita para con sus personajes. En contraste su puesta en escena es colorida, sus soundtracks populares y sus personajes palpables y entrañables. En el mundo de Solondz hay cabida para todo: personajes que transitan de un filme a otro (incluso representados por diferentes actores), narraciones fragmentadas y elípticas, y hasta películas divididas en historias que aparentemente no tienen conexión alguna.

Esenciales: Welcome to the Dollhouse (1995), Happiness (1998), y Life During Wartime (2009).

Happiness / Todd Solondz  / USA / 1998

2.3 John Sayles

Trayectoria: 20 filmes entre 1979 y 2010, sigue vigente.

Estilo: Uno de los incorrompibles del cine independiente (escribe, produce, dirige, edita e incluso financía sus propios filmes), Sayles es quizás el cineasta que mejor refleja el folk, y el american way of life. Temáticamente sería como un moderno Mark Twain que mezcla historia con presente, cultura y tradiciones étnicas con ética y valores, en un meticuloso estilo que debe mucho al realismo (podríamos hablar de un realismo crítico). Ha transitado exitosamente por un sinnúmero de generosos con provechosos resultados.

Esenciales: Matewan (1987), City of Hope (1991), Lone Star (1996) y Limbo (1999).

Lone Star / John Sayles  / USA / 1996

2.4 Jim Jarmusch

Trayectoria: 11 filmes entre 19802012, sigue vigente.

Estilo: Tal vez el más emblemático de los cineastas de culto norteamericanos, y estereotipo del outsider por excelencia, Jarmusch ha desarrollado una sólida trayectoria en la que el minimalismo (tanto en técnica como en diálogos, historia y musicalización), el tono agridulce (siempre permea un humor negro aunque la historia en sí se aleje de la comedia) y el sentimiento de no pertenecer (volvemos al outsider) son algunas de sus características primordiales. Un cine contemplativo de escenas largas, que privilegia el mood y el desarrollo de personajes sobre la historia misma, un cine de perdedores solitarios.

Esenciales: Stranger than Paradise (1984), Down by Law (1986), Mystery Train (1989) y Ghost Dog: The Way of the Samurai (1999).

Stranger than Paradise / Jim Jarmusch  / USA / 1984

2.5 Richard Linklater

Trayectoria: 16 filmes entre 1988 y 2011, sigue vigente.

Estilo: Vocero de la generación X tan en boga en los noventas, el cine de Linklater muestra las inquietudes filosóficas e intelectualoides  de los jóvenes de esa época. Su cine es de diálogos y reflexiones más que de imagenes o acciones, de narrativas poco ortodoxas y experimentales y de personajes conflictuados, tiende nexos con el cine francés por encima del blockbuster hollywoodense, usualmente coloca a sus personajes en períodos cortos de tiempo. Ha experimentado con el documental, la animación por rotoscopía y técnicas de filmación poco tradicionales como el super 8.

Esenciales: Slacker (1991), Dazed and Confused (1993), Before Sunrise (1995),  Waking Life (2001) y Before Sunset (2004).

Slacker / Richard Linklater  / USA / 1991

2.6 Terry Zwigoff

Trayectoria: 5 filmes entre 1985 y 2006, sigue vigente.

Estilo: Eficaz y mordaz documentalista, Zwigoff dió el salto a la ficción a principios del siglo XXI sin por ello alejarse de sus inquietudes más arraigadas: personajes disfuncionales, complejos y alienados presentados como antihéroes y no como ejemplos generacionales. Sus filmes retratan con crudeza y realismo los defectos de sus emproblemados sujetos de estudio, transitando entre el racismo, la sexualidad, y el arte, sin dar concesiones ni chantajistas discursos morales. En su bizarro mundo la realidad y la ficcion conviven en una delgada línea que puede volverse imperceptible. Alguien por ahí diría “life is stranger than fiction”

Esenciales: Louie Bluie (1985), Crumb (1994), y Ghost World (2001).

Crumb / Terry Zwigoff  / USA / 1994

2.7 Kelly Reichardt

Trayectoria: 4 filmes entre 1994 y 2010, sigue vigente.

Estilo: Con una corta pero ascendente trayectoria, Reichardt se ha convertido en una de las jóvenes promesas del cine independiente y una de las voces femeninas más fuertes del cine americano. Sus filmes son pausados, minimalistas, con historias simples que sirven como pretexto narrativo para el desarrollo de los personajes. Las actuaciones, simplificadas y naturalistas, no dan cabida a exageración ni grandielocuencia. Aquí la cotidianidad se convierte en un personaje y sus cuidadas imagenes (siempre filma con tripié buscando composiciones interesantes y resaltar la belleza de la naturaleza) en una aproximación a la realidad.

Esenciales: Old Joy (2006), Wendy and Lucy (2008), y Meek’s Cutoff (2010).

Wendy and Lucy / Kelly Reichardt  / USA / 2008

2.8 Hal Hartley

Trayectoria: 12 filmes entre 1989 y 2011, sigue vigente.

Estilo: Entre cómicos, trágicos y pretensiosos, los filmes de Hartley (especialmente durante la década de los noventa) son uno de los mejores ejemplos del verdadero cine independiente americano, en presupuesto, ideales y resultados. En sus filmes encontramos un énfasis en largos y complejos diálogos mezcla de inquietudes existenciales y disertaciones filosóficas, personajes inadaptados (tendiendo nexos con Jarmusch), y una de las más interesantes propuestas estilísticas y experimentales de esa década (a veces sus filmes parecían bocetos de ideas y no filmes terminados, otros no llegaban a la hora de duración, unos más experimentaban con la narrativa presentando la misma historia varias veces cambiando los personajes y el lugar en que se desarrollaban).

Esenciales: Trust (1990), Simple Men (1992), Amateur (1994) y Henry Fool (1997).

Trust / Hal Hartley  / USA / 1990

2.9 Samuel Fuller

Trayectoria: 22 filmes entre 1949 y 1989, falleció en 1997.

Estilo: Fueller fué independiente antes de que se inventara el término y filmaba controversiales temas antes de que el cine B se considerara de culto. La clave de su éxito: filmar con agallas, energía y honestidad. Siempre provocador y controversial, expandió los limites de los géneros clásicos, prefiriendo ser vulgar o exagerado a ser realista o expresionista. Los críticos llamaban a su estilo narrativa de tabloide por su gusto por la nota amarillista y la historia pulp. Violento y trágico gustaba del close up, el encuadre desfasado y los finales editados vertiginosamente.

Esenciales: Pickup on South Street (1953), Shock Corridor (1963), The Naked Kiss (1964), y White Dog (1982).

Shock Corridor / Samuel Fuller  / USA / 1963

2.10 Todd Haynes

Trayectoria: 5 filmes entre 1991 y 2007, sigue vigente.

Estilo: Transgresores, complejos y sexualizados (permean un complejo erotismo) sus filmes rompen las narrativas convencionales y se muestran como provocaciones. La homosexualidad es un tema recurrente presentado desde el punto de vista de vista de outsiders que utilizan su orientación como una rebeldía contra las estructuras sociales y culturales. Alejado del realismo parece empeñado en mostrar al espectador los artífices del celuloide. Formal y expresivo ha transitado por el  documental, el mockumental, el cine de género y la más extravagante experimentación.

Esenciales: Safe (1995), Velvet Goldmine (1998), y I’m Not There (2007).

Velvet Goldmine / Todd Haynes  / USA / 1998

51

american english #1

La ecuación es sencilla: 50 directores norteamericanos (de nacimiento y trayectoria) por 50 años en la historia de la industria más prolífica de la orbe, divididos entre 5 categorías de 10 directores cada una. Así, de 1962 a 2012, lo más relevante, interesante, propositivo y experimental del cine norteamericano.

1. No Country for Old Men (los consagrados)

Aquellos que no necesitan presentación, talentosos, aclamados, taquilleros y reconocidos por doquier, los que cosechan los premios con solo prender la cámara y los aplausos con solo subir el telón.

1.1 Terry Gilliam 

Trayectoria: 11 filmes entre 1975 y 2009, sigue vigente.

Estilo: Surrealista, bizarro y abigarrado, goza con la locura y las alucinaciones, sus movimientos de cámara son vertiginosos con ángulos extremos, inusuales y casi imposibles; pasa de la comedia a la crítica social, de ahí a la filosofía y volver a empezar.

Esenciales: Brazil (1985), 12 Monkeys (1995) y Fear and Loathing in Las Vegas (1998).

Brazil / Terry Gilliam / USA / 1985

1.2 Terrence Malick    

Trayectoria: 5 filmes entre 1973 y 2011, sigue vigente.

Estilo: Sorprendentes imágenes, narrativa en off (muchas veces ajena a lo que observamos), contemplativo, la naturaleza juega un rol primordial así como la filosofía y la metafísica. Economía de diálogos en contraste con impactantes bandas sonoras, la imagen y el sonido por encima de la narrativa.

Esenciales: Badlands (1973), Days of Heaven (1978) y The Tree of Life (2011), aunque sus cinco filmes se podrían considerer escenciales.

Badlands / Terrence Malick / USA / 1973

1.3 Martin Scorsese      

Trayectoria: 22 filmes entre 1968 y 2011, sigue vigente.

Estilo: Uno de los más importantes, influenciales y consistentes directores de su generación. Combina la complejidad técnica con sucias y brutales historias sobre el crimen y la violencia, especialmente en las grandes urbes, así como la culpa, la redención, el peso de la cultura, la educación y la religión. 

Esenciales: Taxi Driver (1976), Raging Bull (1980), The Last Temptation of Christ (1988) y Goodfellas (1990).

Taxi Driver / Martin Scorsese  / USA / 1976

1.4 Stanley Kubrick        

Trayectoria: 13 filmes entre 1953 y 1999, falleció en 1999.

Estilo: Perfeccionista. Amante de poderosas e impactantes visuales que predominan sobre el diálogo. Gustoso de mantener la cámara en movimiento, de grabar con multiples puntos de vista, ángulos extremos y deep focus. La música, escenarios, actuaciones y en general todos los elementos presentes en su cine están orquestados casi quirúrgicamente, preciso y siempre atento al detalle.

Esenciales: Podemos considerar al grueso de sus obras desde The Killing (1956) hasta Eyes Wide Shut (1999) como el catálogo fílmico más importante filmado por un solo director en la historia del cine.

The Shining / Stanley Kubrick  / USA / 1980

1.5 Robert Altman       

Trayectoria: 37 filmes de ficción y documentales entre 1957 y 2006, falleció en 2006.

Estilo: A medio camino entre naturalista y estilizado, la obra de Altman se mantuvo en esa delgada línea entre el experimental cine independiente y las propuestas más comerciales de Hollywood. Construía y deconstruía la narrativa a su antojo, transitando por numerosos géneros con buenos resultados. Modernista y estético, desarrolló los filmes corales con multitud de personajes intercalados y entretejidos de singulares maneras.

Esenciales: M*A*S*H (1970), McCabe & Mrs. Miller (1971),  Nashville (1975), 3 Women (1977) y Short Cuts (1993).

Short Cuts / Robert Altman  / USA / 1993

1.6 John Huston        

Trayectoria: 37 filmes  entre 1941 y 1987, falleció en 1987.

Estilo: De los últimos herederos del viejo Hollywood, sus películas tenían protagonistas heroicos que invariablemente se topaban con personajes o situaciones destructivas, siempre existía una fuerte tensión visual y dramática. No confiaba mucho en la edición ni la postproducción, dejando sus filmes casi listos al terminar de grabar. Para Huston la imagen, la luz, el color y el framing eran lo más importante.

Esenciales: The Maltese Falcon (1941), The African Queen (1951),  Fat City (1972), Under the Volcano (1984).

Under the Volcano / John Huston  / USA / 1984

1.7 Woody Allen      

Trayectoria: 42 filmes entre 1966 y 2011, sigue vigente.

Estilo: Ámalo u ódialo. Bastaste prolífico, se las ha ingeniado para producir prácticamente un filme al año desde su debut hace más de cuarenta años. Crítico, ácido y mordaz, el diálogo y los monólogos juegan un papel esencial en su obra, así como el psicoanálisis y la filosofía. Entusiasta de la comedia, el drama y los géneros clásicos ha incursionado en la aventura, el cine de época y el musical.

Esenciales: Annie Hall (1977), Manhattan (1979), Hannah and Her Sisters (1986), Deconstructing Harry (1997) y Match Point (2005).

Match Point / Woody Allen  / USA / 2005

1.8 Francis Ford Coppola      

Trayectoria: 25 filmes entre 1962 y 2011, sigue vigente.

Estilo:  Estandarte del nuevo Hollywood, revolucionó el cine de gángsters con la saga de The Godfather, innovador y revolucionario se convirtió en favorito de la crítica. Algunas de sus constantes fueron los valores familiares, la religión, la redención y la geografía; así como las narrativas circulares, una opulenta puesta en escena y un gusto por el filme épico.

Esenciales: The Godfather (1972), The Godfather part II (1974), Apocalypse Now (1979), The Godfather part III (1990) y Dracula (1992).

Apocalypse Now / Francis Ford Coppola  / USA / 1979

1.9 Coen Brothers (Ethan and Joel)        

Trayectoria: 15 filmes entre 1984 y 2010, siguen vigentes.

Estilo: Son algo así como el dúo dinámico, Joel dirige y Ethan escribe y produce. Se han movido principalmente entre las aguas del más oscuro film noir y de la comedia surrealista. Excéntricos, irónicos, ácidos, brutales y violentos los guiones de la dupla se nutren de la más pura tradición americana, tanto en sus escenarios como en la musicalización y en sus personajes.

Esenciales: Blood Simple (1984), Barton Fink (1991), Fargo (1996) y No Country For Old Men (2007).

Barton Fink / Coen Brothers  / USA / 1991

1.10  Clint Eastwood       

Trayectoria: 32 filmes entre 1971 y 2011, sigue vigente.

Estilo: Uno de esos raros casos en los que un actor reconocido se convierte en un buen director. Académico, formalista y riguroso, plasma historias realistas con fuertes personajes principales, en un entorno violento. Gusta del western, el film noir y el drama. Toma muy en cuenta al actor y al peso de las actuaciones, su ritmo es lento y pausado sin caer en la complejidad y experimentación del cine de arte, además de dirigir, escribe, produce, actúa y musicaliza.

Esenciales: Bird (1988), Unforgiven (1992), Mystic River (2003) y Gran Torino (2008).

Unforgiven / Clint Eastwood  / USA / 1992

50

american english

La ecuación es sencilla: 50 directores norteamericanos (de nacimiento y trayectoria) por 50 años en la historia de la industria más prolífica de la orbe, divididos entre 5 categorías de 10 directores cada una. Así, de 1962 a 2012, lo más relevante, interesante, propositivo y experimental del cine norteamericano.

Las categorías son las siguientes:

1. No Country for Old Men (los consagrados), 2. Lost in Translation (los independientes), 3. Synecdoche, New York (los nuevos), 4. Mysterious Skin (los experimentales), 5. Inglorious Basterds (los ámalos/ódialos).


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adaptation

The Road / John Hillcoat / USA / 2009

La adaptación de un libro a la pantalla grande presupone varios riesgos y complicaciones. Primero, el lector crea imágenes mentales basado en las descripciones del autor, desarrollandose una interesante e interactiva sinergia entre la creatividad de uno y el talento del otro. Segundo, el tiempo, elemento integral e importantísimo del quehacer cinematográfico, juega diferentes roles en la letra escrita y en la imagen proyectada. En los libros, existen dos factores temporales, el tiempo transcurrido en la narrativa (que varía de acuerdo a la historia contada por el escritor) y el tiempo que se toma el lector en terminarla. En el cine también existen dos factores, la diferencia es, que ninguno depende del observador, uno es el tiempo transcurrido en la narrativa (similar al del libro) y el otro la duración del filme. Así el gran reto es: transformar la letra en imagen, una que satisfaga y haga justicia a las mentales generadas por la narrativa, y por otro lado, compactar una historia desarrollada en cientos de páginas (que se puede dar en lujo de regodearse en amplísimas y detalladas descripciones) en un máximo de dos horas (duración promedio del cine comercial).

Cormac McCarthy está considerado uno de los novelistas y escritores norteamericanos más importantes del siglo XX. Ganador de algunos de los más importantes reconocimientos como el Pulitzer, National Book Award e incluso una nominación al Nobel de Literatura, ha forjado una no muy prolífica (tan solo 10 libros en casi cincuenta años) pero si sólida trayectoria en cuanto a influencia, contenido y trascendencia. La literatura de McCarthy es rica en descripciones, geografía e información pero escueta en puntuaciones y manierismos gramaticales. Sus temas favoritos son la religión, la alienación, el apocalipsis, la crueldad (puede ser muy explícito y muy violento), la ética, la cochambre del ser humano y esa extraña cualidad que posee para redimirse.

La complejidad y extensión de sus novelas representan un reto mayor y casi imposible a la hora de buscar una correcta y justa adaptación, hecho sabido por McCarthy quien ha sido reacio a facilitar los derechos de sus obras a la industria del cine. Ya una vez había accedido y el resultado había sido mediocre, por decir lo menos (All the Pretty Horses, Billy Bob Thornton, 2000). En 2007 sucumbe de nuevo a los coqueteos de la industria, con mucho mejor resultado (No Country for Old Men, Ethan & Joel Cohen) y para 2009 se realiza la tercera adaptación de uno de sus libros, tal vez el más importante y reconocido, y porque no, complicado.

El australiano John Hillcoat, gustoso del western y de un cine crudo e hiperrealista, además de autoproclamado fan de McCarthy, fue el elegido. La tarea de Hillcoat no era fácil, había que condensar mas de 250 páginas en menos de 120 minutos de filme; depurar y traducir en imagenes las complejas descripciones, poéticas visiones, repeticiones y silencios de la novela, y crear un apocalíptico mundo, habitado por una futurista sociedad en decadencia, sin que la fuerza de estas imagenes opacaran el verdadero significado de la obra: una historia de amor entre padre e hijo.

Asi, vemos que Hillcoat hace a un lado el CGI y cualquier exceso de efectos visuales o digitales para dar lugar a escenarios reales que dan más veracidad y fuerza a la crudeza de la historia. Suprime o minimiza las historias paralelas (como el subtema del canibalismo), para enfocarse en la relación afectiva que permea casi el total de la obra. Observamos algunas escenas del pasado (en flashbacks) a manera de recuerdos o sueños, pero no ahondamos mucho en ellas y nos enfocamos más en la búsqueda, en tiempo presente, de los personajes. No exenta de violencia y de una atmósfera tensa de peligro constante, el director es cauteloso de no caer en el gore o ser demasiado explícito, siendo cuidadoso también al mostrar la relación padre-hijo: aunque nunca dudamos del gran amor que hay entre ellos, no visita los lugares comunes del melodrama cursi y manipulador tan común en los filmes paternales.

Mención aparte merece el trabajo de cámaras, a cargo del español Javier Aguirresarobe (quien ya había trabajado con directores como Amenábar, Almodóvar, Forman y Allen). Cuidadoso en la iluminación y los encuadres, presenta de manera veraz el triste y desolador mundo descrito en el libro. Las locaciones son bastante apropiadas, valiéndose de áridos pasajes del desierto norteamericano y lugares reales devastados por el huracán Katrina, y convirtiéndolos con la magia de la fotografía, en los post apocalípticos escenarios de un mundo en putrefacción. La banda sonora tambien es encomiable, un minimalista score de los talentosos Nick Cave & Warren Ellis intercalado con severos silencios y sonidos ambientales.

Para finalizar tenemos el desempeño de los actores. El cumplidor Viggo Mortensen como el padre, en tal vez el mejor papel de su carrera, y el pequeño Kodi Smit-McPhee como el hijo, transmitiendo la vulnerabilidad e inocencia de un niño, pero también el amor y  respeto al padre y a los valores inculcados por él.

Hillcoat realiza un filme diferente a lo que podrían esperar los fanáticos de la novela. Toma algunos pasajes del libro casi religiosamente y otros más los adopta a su conveniencia. Despoja de comentarios sociales o políticos, o de imágenes poéticas, y se centra en el desarrollo de los personajes principales, acertada decisión tomando en cuenta la extensión de la novela original. The Road, así, se traduce en un filme sobre amor, sobre ética, sobre valores y porque no, sobre esperanza.

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obras primeras

Las óperas primas son esas extrañas creaturas proclives a la experimentación y a la creación de expectativas. Causan emoción y prefiguran talentosas carreras pero también sirven como epitafio y generan desilusión. Tomemos el caso de España, un país que nunca se ha caracterizado por contar con una sólida industria o una gran producción cinematográfica y que navega por las aguas del cine comercial simplón, los productos de consumo nacional o el cine de autor festivalero. A excepción de Pedro Almodóvar y unos cuantos más que han alcanzado reconocimiento internacional, los cineastas españoles estan destinados a las salas de su país o a lo sumo ganar un par de Goyas (el equivalente, con sus debidas proporciones, al sobrevalorado Oscar). A continuación cinco óperas primas españolas que coincidentemente iniciaron la carrera de cinco de los más talentosos y propositivos directores vigentes hoy en día:

1. Julio Medem.

Vacas  / 1992

Medem incursiona en el cine con esta cinta ubicada en la campiña vasca a finales del siglo XIX. Cuenta la historia de dos familias a lo largo de tres generaciones marcadas por el odio, la tragedia, la rivalidad y las pasiones viscerales. Mostrando un sólido manejo de la narrativa y la imagen nos presenta varias de las que se convertirían en constantes de su cinematografía: la naturaleza cíclica de la vida, la reencarnación, la hipnosis, el destino y las casualidades, las marañas del inconsciente (inquietud desarrollada en sus estudios universitarios de psiquiatría) y una fuerte carga sensual y erótica. Esta visión entre trágica y onírica con tintes surrealistas le valió el mote del Lynch español y le generó un ejército de fieles seguidores.

2. Agustí Villaronga.

Tras el Cristal  / 1987

Una de las películas mas polémicas y que mas dió de que hablar durante los ochentas en España. Tras el Cristal es un estilizado filme de terror sobre un degenerado y enloquecido médico nazi que secuestra, tortura y viola niños. Un buen día y por un giro del destino queda cuadraplégico y destinado a vivir conectado a un pulmón de acero, con este suceso se desata una cadena de desgracias en que la vida le cobra cara factura al torcido galeno. Villaronga, hijo de titiriteros y nieto de ambulantes, con experiencia en el diseño de arte, explota con gusto su talento visual, mostrando una valentía y desparpajo poco visto en el trabajo de un principiante.

3. Víctor Erice.

El Espíritu de la Colmena / 1973

Inicialmente propuesta como una película de terror por encargo, Erice convirtió la desventaja de problemas presupuestales en ventaja, elaborando un filme personal y reflexivo que actualmente es reconocido como una de las obras maestras del cine español. El Espiritu de la Colmena es una atmosférica exploración de la experiencia de una niña en una pequeña villa española poco después de la guerra civil. Contando con guiños y referencias al cine de horror (desde el inicio se nos presentan a dos niñas viendo la película de Frankenstein), el filme posee un ritmo lento y contemplativo, no carente de comentarios sociales y políticos (muy pertinentes en la época franquista en que fue filmado) y un velado aire de rebeldía. Mención aparte merece la actuación de Ana Torrent, imprimiendo un toque de realismo y melancolía a una historia de por sí realista y melancólica.

4. Alejandro Amenábar.

Tesis / 1996

Amado por muchos y repudiado por otros tantos, es indiscutible la importancia de Amenábar en el cine español contemporáneo. Con un pulcro y meticuloso afán técnico y narrativo que le debe mucho a Steven Spielberg,  Alfred Hitchcock, Orson Welles e incluso MIchael Powell (es innegable la influencia de Peeping Tom en Tesis) presenta su primera obra en 1996, una escalofriante historia sobre el cine snuff y el morbo en la forma de un cuidado thriller psicológico con tintes de terror, en las que nada es lo que parece y las convenciones del género son utilizadas eficazmente. Triunfadora desde su estreno, Tesis fue aclamada por la crítica y el público en general y le abrió las puertas a una carrera en el extranjero.

5. Nacho Vigalondo.

Los Cronocrímenes / 2007

Desde sus primeros cortometrajes y trabajos audiovisuales Vigalondo ya mostraba un oficio encomiable. Con 7:35 de la Mañana (2004) se echa a España a la bolsa y le merece una nominación al Oscar como mejor cortometraje de ficción. Para principios de 2008 estrena su primer largometraje, un ágil y creativo filme que compensaba su bajo presupuesto con lo complejo de su guión (basado en el principio de autoconsistencia de Novikov), lo vertiginoso de su narrativa y lo entrañable de sus personajes. Desde el primer momento queremos saber que le sucede a Héctor, somos partícipes de su curiosidad y compartimos su miedo y confusión. A medida que transcurre la historia, Vigalondo ingeniosamente nos envuelve en esta trama que deja más a la imaginación de lo que ofrece visualmente y nos obliga a un ejercicio pensante que siempre se agradece. Una propuesta ingeniosa, novedosa e inteligente, ni mas ni menos.

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Are we not men? 

Island of Lost Souls / Erle C. Kenton / USA / 1933

Para inicios de la década de los treinta Estados Unidos se había convertido en una potencia en producción cinematográfica; Hollywood era toda una realidad y manufacturaba con eficiencia centenares de películas, cubriendo todos los géneros y gustos de la época. No eran tiempos fáciles, la recuperación de la depresión económica más fuerte en su historia era lenta y se avecinaba una segunda guerra mundial, las exigencias de la creciente audiencia aumentaban y los contenidos de los filmes tendrían que ir de la mano con las épocas que se vivían. Ante este reto compañías productoras como Universal se dieron a la tarea de realizar un sinnúmero de películas de horror, historias que veladamente expusieran temáticas como la deshumanización, la bestialidad y la maldad, pero también los valores y el triunfo del bien sobre el mal. Dracula (Tod Browning, 1931), Frankenstein (James Whale, 1931), The Mummy (Karl Freund, 1932) y la perturbadora Freaks (Tod Browning, 1932) inundarían las salas cinematográficas y aterrorizarían al más valiente.

A finales de 1932 y como una forma de competir con el éxito que este tipo de filmes le habían traído a Universal, Paramount Pictures contrata a Erle C. Kenton, director con experiencia en cine mudo y comedias ligeras, para desarrollar una adaptación de una novela de H.G. Wells llamada The Island of Dr. Moreau, cuya historia narra las atrocidades de un cientifico loco que experimenta con animales y humanos. Kenton además de hábil narrador era un entusiasta del expresionismo alemán, gusto que lo llevó a invitar a Karl Struss (antiguo colaborador de F.W. Murnau) a participar en el  proyecto como director de fotografía.

Con un muy logrado trabajo de maquillaje, una fotografía de fuertes contrastes en blanco y negro (con énfasis en terroríficas y exageradas sombras a lo Nosferatu, [Murnau, 1922]) y un atinado casting (en especial el actor inglés, recién desempacado en Hollywood, Charles Laughton como el Dr. Moreau, Bela Lugosi como el líder de los nativos y Kathleen Burke como la mujer pantera), Island of Lost Souls se convirtió en un estremecedor y aterrador relato que al adelantarse a su tiempo, fue menospreciado, ninguneado y sobre todo mutilado por la fuerte censura de la época.

La película tenía dos ingredientes que escandalizaron a los censores: primero el hecho de mostrar tortura y en especial vivisección (disección de seres vivos) y segundo, un ególatra villano que juega a ser Dios (la polémica frase “Do you know what it means to feel like God?”). Desgraciadamente estos factores malentedieron y trastocaron su verdadero significado: más que un filme de horror era una tratado sobre dignidad, el respeto a la vida, la igualdad entre los seres humanos, los aberrantes experimentos genéticos, el karma y el triunfo del bien sobre el mal.

A pesar de contar con acertados (y porque no atemporales) comentarios sobre la manipulación de la naturaleza y el carácter ético de la ciencia, lo que sigue llamando más la atención son los personajes que habitan la isla (hombres bestia), y no solamente su carácter salvaje e instintivo, sino su llamado a la compasión, y el hecho de que a pesar de ser monstruos siguen pareciendo, comportándose y sintiendo como humanos.

A casi ochenta años de su estreno, la temática presentada no puede ser más actual, y aunque su impacto y capacidad de aterrorizar puedan estar disminuidas por el sinfín de películas con historias similares que se han realizado, su discurso ético y moral sigue estando vigente, así como su efecto e influencia en la cultura popular: quien puede olvidar esa pegajosa canción proto-punk de la banda DEVO que repite con insistencia: Are we not men? We are DEVO!