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p r i n c i p i o

Beginners / Mike Mills / USA / 2010

La década de los noventa se caracterizó por la generación X, los maniqueístas afanes existencialistas, la música alternativa, el look despreocupado y MTV. El otrora influencial canal de videos contaba con un séquito fiel de seguidores que escuchaban, vestían y consumían lo que este proponía. Pero esto no era del todo malo, la creatividad flotaba por doquier, artistas como Bill Plympton o los Aardman realizaban divertidas y creativas cortinillas, bandas como Nine Inch Nails, Sonic Youth o Pearl Jam inundaban la programación, y una naciente generación de talentosos cineastas dirigían los videoclips. Dentro de este grupo surgirían Sofia Coppola, Michael Gondry, Spike Jonze y Mike Mills entre muchos otros.

Ahora nos enfocaremos a este último.

Músico, diseñador e ilustrador Mike Mills ha seguido un perfil más bajo que la mayoría de sus contemporáneos y fué el último en meterse al cine. Su primer filme Thumbsucker, tuvo una discreta pero positiva acogida y este su segundo trabajo, Beginners, apunta para más alto. Partiendo de un hecho real y autobiográfico, Mills narra una tragicómica historia sobre la madurez, las relaciones interpersonales, los demonios del pasado, la tolerancia y porque no, el amor. Oliver (un creíble y entrañable Ewan McGregor, a manera de alter ego del propio Mills) es un diseñador gráfico e ilustrador, que trabaja haciendo carátulas de álbumes de bandas indie, soltero, cercano a los cuarenta, atormentado por imagenes del pasado, con una incapacidad crónica para interactuar con los demás y una perenne tristeza pintada en su rostro. Su madre, quien tuvo una fuerte influencia en él, muere y con esto, tras cuatro décadas de matrimonio, viene la salida del closet del padre (Christopher Plummer dando cátedra de actuación) a los 75 años. Si no es suficiente para causar un trauma irreversible en el hijo, el padre decide recuperar el tiempo perdido y hacer en sus últimos años lo que su reprimida sexualidad le impidió en las décadas anteriores. 

Como si la historia en sí no fuera pretexto suficiente para brindarnos un filme rico en matices y situaciones, Mills opta por una compleja narrativa saturada de flashbacks, imagenes referenciales, fotografías, metáforas visuales, dibujos y diseños gráficos. Incluso nos presenta subtítulos para conocer los pensamientos de Arthur, el perro de Oliver. Lo que en papel pudiera sonar como un filme efectista y pretencioso, carente de sustancia, en escena resulta lógico y coherente. Los flashbacks, por ejemplo, no responden a una secuencia temporal, sino al desarrollo interno del personaje, ayudándonos a entender sus motivaciones y ayudándolo a desenmarañar sus nudos afectivos. En vez de distraer envuelven. Así mientras Oliver evalúa su vida privada y trata de curar sus heridas sentimentales, nosotros experimentamos y entendemos su dolor, nos alegramos cuando conoce a alguien (una adorable Mélanie Laurent) y cuando se abre a una nueva oportunidad. Los personajes de Beginners lejos de caer en lo patético, falso o lastimoso, se sienten reales y entrañables, se sacude ese aire cute de la típica comedia indie norteamericana, se siente fresca y sincera… un nuevo principio.

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