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LISTMANIA

Con el final de la primera década del siglo abundan a diestra y siniestra listas de lo mejor o lo más sobresaliente en diversos ámbitos. A continuación, y para no quedarme atrás en tan pedante pero divertida tarea, enumeraré de forma aleatoria y sin ningún orden de preferencia, la lista de los cineastas que a mi parecer, destacaron no por una película en particular, sino por el conjunto de obra que editaron en este período.

1. Michael Haneke.

Con obras como Code Inconnu (2000), La Pianiste (2001), Le Temps du Loup (2003), Caché (2005), Funny Games Us (2007) y Das Weiße Band (2009), varios premios de Cannes (Palme d’Or en 2009, Grand Prix du JuryBest Actor y Best Actress en 2001 y Best Director en 2005), una infinidad de premios en otros festivales, y un creciente número de seguidores por toda el orbe, la década pasada fué sin duda crucial para Haneke, quien discretamente se coló a las grandes ligas y ahora es un nombre obligado en las listas de los cineastas mas influenciales de las últimas décadas.

2. Jacques Audiard.

Este guionista francés convertido en director en 1994, sorprendió al mundo en 2003 con Sur mes lèvres, su tercera película que le ganara críticas favorables por doquier y una amplia cosecha de premios; dos años más tarde De battre mon cœur s’est arrêté ganó ocho premios César y colocó su nombre dentro de los grandes directores franceses de su generación, su última película A Prophet (2009) ganaría su primer Grand Prix en Cannes convirtiéndola en la representante de Francia para los próximos Academy Awards.

3. Fatih Akin.

Alemán de origen turco, Akin ha vivido en carne propia el fenómeno de la inmigración, tema recurrente en su interesante filmografía. En 2000 edita Im Juli, comedia de enredos cruza de roadmovie y aventura psicodélica/alucinógena que revitaliza el género y presenta bajo una distinta luz la relación entre Alemania y Turquía. Sería hasta 2004 con Gegen die Wand (un depresivo drama sobre el peso de las costumbres, la pérdida de las ganas de vivir y las sopresas que depara el destino) que Akin se convirtiera en una revelación a nivel mundial y empezara una ascendente carrera que incluye filmes como el documental Crossing the Bridge: The sound of Istanbul  y Auf der anderen Seite, esta última teniendo una cálida acogida en Cannes ganando el premio al mejor guión.

4. Darren Aronofsky.
Este norteamericano empezó la década con el pie derecho, su Requiem for a Dream casi inmediatamente se convirtió en película de culto, en plática obligada de propios y extraños, y lo catapultó al estrellato. Justo cuando todos esperaban que su siguiente filme fuera una continuación estética/temática o una estrepitosa caída (rumores de nuevas versiones de Batman y Robocop aparecieron por doquier) Aronofsky edito una controversial e incomprendida fábula metafísica llamada The Fountain, que aunque contaba con fuertes actuaciones, impresionantes visuales y una sólida banda sonora, no termino de gustar y parecía que era el fin de este niño-promesa. De forma sorprendente, da un giro a su carrera y con The Wrestler, una realista historia filmada como documental sobre un luchador retirado demostró su versatilidad y una prometedora carrera. Black Swan lo consagró como el nuevo chico malo de Hollywood.

5. Pedro Almodóvar.

Considerado por muchos el mejor director español de la actualidad, Almodóvar se caracterizó por sus irreverentes comedias, centradas en personajes femeninos, con un colorido apabullante y buen ojo para el detalle. Al término de la década de los ochenta su estilo empezó a girar hacia del drama, conservando su tono polémico e incendiario. Para finales del siglo pasado editaría Todo sobre mi madre (1999), para muchos su obra maestra, en la cuál continuaría con sus obsesiones pero mostrandose como un ser más maduro y substancial. Este sería el inicio de una nueva etapa con filmes mas serios en temática y alejados cada vez más del tono de comedia que permeaba sus anteriores producciones. Hable con ella (2002), La mala educación (2004), Volver (2006) y su homenaje al cine Abrazos Rotos (2009) dan cuenta de esta madurez del talentoso manchego. La Piel que Habito (2011) su último largometraje, y por estrenarse en nuestro país, presume un giro hacia el cine negro a la Eyes Without a Face (Georges Franju, 1960).

6. Pedro Costa.

Independiente y experimental, el portugués Costa ha desarrollado un estilo basado en la contemplación y la paciencia, en el que muchas veces importan más los sentimientos que producen las imágenes en el espectador que lo que realmente estamos viendo en pantalla, un cine de experiencias pues. Sus filmes desprovistos de cualquier artilugio o efectismo narran en su mayoría la vida de personas marginales, con vidas desesperadas y vacías. Entre sus obras destacan el hiperrealismo de No quarto da Vanda (2000) en el que incluso sus amateurs actores representan escenas de su vida diaria, el interesante documental Où gît votre sourire enfoui? (2001) y la maravillosa Juventude em Marcha (2006), tal vez uno de los mejores ejemplos de la utilización de cámaras digitales en el cine junto con el Inland Empire de Lynch.

7. Tsai Ming-Liang.

El cine chino tiene tres vertientes principales, de acuerdo a la región donde se realiza: el cine de Hong Kong, el Chino y el de Taiwán; siendo el primero de corte más comercial, el segundo fuertemente golpeado por la censura y el último tal vez el más libre y desenfadado. Dentro del cine realizado en Taiwán podemos encontrar constantes temáticas que reflejan los problemas  y cambios sociales suscitados en la isla, especialmente en los filmes de los últimos veinte años dentro de la llamada nueva ola, de la que destacan Edward YangHou Hsiao-Hsien y el polémico Tsai Ming-Liang. Con títulos en su haber como la multipremiada What Time Is It There? (2001), la censurada The Wayward Cloud  (2005) y I Don’t Want to Sleep Alone (2006) donde muestra la problemática social de las zonas marginales, la inmigración y el submundo criminal. Atmósferas opresivas, preocupación por los recursos naturales, falta de comunicación entre los individuos, un negrísimo humor, y una fuerte y desenfadada carga sexual son algunas de las características de su obra.

8. Lars Von Trier.

Inauguro la década rompiendo las reglas que el mismo se había autoimpuesto (dogme 95) con Dancer in the Dark (2001), ganando de paso todos los premios que se le atravesaron, reinventó el teatro beckettiano llevándolo a las pantallas en la forma de una fuerte crítica social a los Estados Unidos (Dogville, 2003 y Manderlay, 2005), experimentó con tecnología de punta en la comedia Direktøren for det hele (The Boss of it All, 2006), rindió tributo a su maestro y de paso a él mismo en ese lúdico experimento a manera de documental de nombre The Five Obstructions (2005), visitó el género del horror con Antichrist (2009) y el de la ciencia ficción con Melancholia (2011) y todavía se dió el lujo de seguir forjando una serie de mitos alrededor de su persona que lo han convertido en una leyenda viviente y una figura de culto, ¿qué mas podemos decir de este señor?…

9. Philippe Grandrieux.

Más un artista visual que un cineasta, este francés se ha movido en los campos de la experimentación televisiva, la video instalación, el documental, el ensayo fílmico, la curaduría de diversas exposiciones en museos y la más pura experimentación visual. Siempre buscando un lenguage más puro y radical se ha valido del sonido, la edición y la iluminación para crear sus agobiantes atmósferas que más de uno ha comparado con el Lynch más desenfadado. Grandieux ha mostrado más interés por la experiencia sensorial que por la narrativa tradicional creando filmes confusos, inconexos y perturbadores pero que al mismo tiempo crean un fuerte vínculo con el expectador y lo obligan a interactuar con las imágenes que observa por medio de la experiencia y la memoria iconográfica. Para muestra su debut Sombre (2000), la influencial La Vie Nouvelle, 2002 (considerada una de las cartas fuertes del nuevo extremismo francés) y su última película Un Lac, 2008, más contemplativa y reflexiva que las anteriores y que le valiera una mención especial en el festival de Venecia de ese año.

10. Kim Ki-duk.

No es solamente el cineasta coreano más importante de su generación, sino un prolífico artesano de la imágen, la reflexión y el lenguaje (muchas veces por medio de la ausencia del sonido). Con la impresionante cantidad de doce películas solamente en la década pasada, y entre ellas nombres como The Isle (2000), Bad Guy (2001), Spring, Summer, Fall, Winter… and Spring (2003), Samaritan Girl (2004), 3-Iron (2004), The Bow (2005) y Breath (2007), Ki-duk se ha convertido en una referencia obligada del cine asiático y en el creador de muchas de las más entrañables secuencias de los últimos años: basta recordar la escena final de 3-Iron, los secretos al oído de los protagonistas de The Bow, o esas secuencias de adivinación con el artefacto que dá nombre al filme, las duras enseñanzas aprendidas a lo largo de su vida del personaje de Spring, Summer, Fall, Winter… and Spring o la inocencia en un mundo corrompido de Samaritan Girl.

11. Park Chan-wook.

A finales de los noventa y con dos filmes bajo el brazo, ambos fracasos en taquilla con pobres reseñas, Chan-wook estuvo a punto de retirarse del cine para abrirse nuevos horizontes como crítico de cine. Por suerte en 2000 decidió intentarlo una vez más con Joint Security Area, que se convertiría en la película más popular en la historia de su natal Corea del Sur y le diera la oportunidad de perseguir una idea ambiciosa que tenía tiempo rondando en su cabeza, la realización de una serie de filmes con la venganza como temática central. Así nacería The Vengeance Trilogy, integrada por Sympathy for Mr. Vengeance (2002), Oldboy (2003) y Sympathy for Lady Vengeance (2005), siendo la segunda la que más reconocimiento adquiriera, convirtiéndose en una dura competencia para el Fahrenheit 9/11 de Moore en la edición del 2004 de Cannes, galardón que no ganó, pero no se fué con las manos vacías, se llevó a casa el Grand Jury Prize, segundo premio más importante del certamen. Chan-wook continuó la década con un par de proyectos más experimentales y alejados en temática (I’m a Cyborg, But That’s OK, 2006 y Thirst, 2009) que no han hecho otra cosa que consolidarlo como uno de los grandes directores asiáticos y un auteur más a seguir de cerca.

12. Carlos Reygadas.

Abogado y cineasta, el mexicano Reygadas se ha convertido en una referencia obligada del cine nacional y para muchos el salvador de una industria que parecía destinada a autorrepetirse o a crear destacados personajes que hicieran carrera en el extranjero. Con guiños a Tarkovsky (uno de sus cineastas favoritos), BressonAntonioni Dreyer, Reygadas se ha encargado de forjar un estilo propio en donde equilibra la complejidad técnica de sus movimientos de cámara con actuaciones amateurs, economía de banda sonora (en su última película está compuesta por ruidos ambientales amplificados) y largas tomas contemplativas que invitan a la reflexión. No excento de polémica ha sido tachado de pretensioso, pedante, cruel con los animales, incluso pornográfico pero esto parece no importarle en lo absoluto. Japón (2002) fué su carta de presentación seguida de la explícita  Batalla en el Cielo (2005), donde traslada la narrativa a la Ciudad de México y muestra la vida en una ciudad cosmopolita a la vez que critica la idiosincracia del mexicano. Su último, y tal vez más logrado filme es Stellet licht (Luz Silenciosa, 2007), una contemplativa historia ambientada en una comunidad menonita que transita del más contemplativo Dumont al más mágico Dreyer sin perder su particular estilo.

13. Aleksandr Sokúrov.

Tal vez el cineasta ruso más importante desde Andrei Tarkovsky, Sokúrov empezó su carrera como documentalista desarrollando un meticuloso estilo, atento al detalle, con complejos montajes y largos planos descriptivos. Para 1999 empieza su tetralogía dedicada a gobernantes/dictadores del siglo XX con el filme Moloch en el que mezclando elementos biográficos y ficticios da cuenta de un episodio en la vida de Adolf Hitler. A esta seguiría Taurus (2000) sobre Vladimir Lenin The Sun (2005) sobre los últimos días del emperador japonés Hiroito, quedando pendiente una más, todavía por confirmar. Además Sokurov filmó The Russian Ark (2002) un complejo paseo por el museo del Hermitage en San Petersburgo que consta de una sola toma de 96 minutos sin ningún tipo de edición grabado con un steadycam y que lograra excelentes comentarios tanto por su técnica como por su narrativa y contenido. Father and Son (2003) una continuación temática a su aclamada Mother and Son (1996) y Alexandra (2007) sobre el conflicto chechén cierran la amplia oferta que nos brindó la década pasada y nos dan fé de la buena salud del cine ruso que desgraciadamente es muy difícil de conseguir en nuestro país.

14. Wes Anderson.

Miembro de la élite de jóvenes directores indie de los Estados Unidos y con dos éxitos bajo el brazo (Bottle Rocket y Rushmore) Anderson entraba al nuevo milenio como una de las promesas a seguir. Bastaría una película para confirmar esto, la tragicomedia The Royal Tenenbaums (2001) un filme ácido, irónico, con eccéntricos personajes desfilando en más eccéntricos atuendos cargados de colores primarios. Le seguirían The Life Aquatic with Steve Zissou (2004) una bizarra parodia de Jaques Cousteau (dedicada incluso al oceanógrafo francés) que exploraba temas como la venganza y la paternidad, contando también con extraños personajes (sello particular de su estilo), colorido diseño de arte (en gran parte influenciado por la literatura clásica de aventuras de autores como Herman Melville Julio Verne) y una banda sonora que incluía al cantante brasileño Seu Jorge haciendo covers acústicos, y en portugués, de David Bowie; y The Darjeeling Limited (2007) una historia familiar de búsqueda personal ambientada en la India, con un humor corrosivo y un elenco estelar. Para sorpresa de todos su último filme no fué una comedia o un bizarro drama sino una peculiar película de animación en stop motion (Fantastic Mr. Fox, 2009) que disfrazada de filme infantil sigue con la exploración de sus temáticas recurrentes.

15. Bruno Dumont.

Es considerado el heredero artístico de Robert Bresson, ha ganado infinidad de premios por todo el mundo entre los que destacan el Grand Prix de Cannes por L’Humanité en 1999 y por Flandres en 2006, siendo junto con Andrei Tarkovsky, los únicos directores en la histora en haber alcanzado dos veces este reconocimiento. Con estudios de filosofía y cinematografía Dumont es un director versátil con temáticas recurrentes que incluyen las bajas pasiones humanas (violencia extrema y desordenada conducta sexual) que lo colocan dentro de la lista de realizadores polémicos y artísticos. Sus tomas son largas, utiliza mucho el close up a los cuerpos de los actores quienes frecuentemente interpretan papeles que involucran emociones extremas. Títulos en su haber como la violenta (tanto física como psicológica como sexualmente) Twentynine Palms (2003), la dramática Flandres (2006) que muestra los estragos de la guerra en los jovenes pueblerinos y la reciente Hadewijch (2009) sobre el fanatismo religioso de una jóven aspirante a monja lo han asociado a movimientos como el nuevo extremismo francés y lo han comparado con realizadores como Kubrik, Pasolini y Kiarostami.

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One thought on “29

  1. Interesante lista. Aunque a todos los directores digamos que les une su caracter de Culto. Curiosa palabreja que es como un cajon de satre donde entra cualquier cosa. Las que pones en esta lista, entrarian la mayoria por derecho propio. SAludos

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