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De Costa a Costa

Letters from Fontainhas: Three Films by Pedro Costa / Pedro Costa / Portugal / 2010

Después de un par de filmes que empezaron a darlo a conocer fuera de su país, el portugués Pedro Costa tomó una arriesgada decisión, trasladar su narrativa a un empobrecido y marginal ghetto de Lisboa (Fontainhas) y contar su historia a través de sus habitantes, documentando a su vez, las etapas de su destrucción. Así sin al principio pretender ser una serie o trilogía, Costa se trasladó al barrio en cuestión, asignó roles casi reales a sus habitantes (actores amateurs todos ellos) y comenzó en 1997 la grabación del primero de estos filmes titulado Ossos. Casi diez años más tarde, con la presentación del último capítulo de la serie, Colossal Youth (2006) se cerraría este ciclo al cuál se le daría el nombre de Fontainhas Trilogy. Para cuando se estrenó esta película, desgraciadamente, el barrio ya era solamente una memoria.

Fontainhas y sus habitantes no serán facilmente olvidados gracias a la distintiva visión de Costa, y a las actuaciones de sus habitantes con roles que eran prácticamente variaciones de ellos mismos, como en el caso de Vanda Duarte, quien aparece en los tres filmes. The Criterion Collection compiló estos tres filmes junto con innumerables comentarios, entrevistas, documentales, cortometrajes, rarezas, extras y curiosidades para editar por primera vez en DVD para Norte América un lujoso box set con la calidad ya característica de la compañía. Aprovechando , y celebrando, esta novedad le dedico a Costa la transcripción de una entrevista que el auteur brindó a la revista Eye Weekly con motivo de este estreno.

Ossos, In Vanda’s Room y Colossal Youth conforman lo que se la ha llamado su Trilogía Fontainhas. ¿Nos podría explicar esta asociación?

“No fué concebida como una trilogía. Antes de Ossos tuve una crisis artística que cuestionaba mi posición en el cine. Ese filme se originó por el descubrimiento de un vecindario muy particular en Lisboa, Fontainhas. Era un lugar casi secreto y aislado por lo que me tuve que preparar cuidadosamente. Yo estaba demasiado fascinado por la parte estética, lo que podría diferenciar a Ossos de los otros dos filmes. No es que no me guste, pero siento que no fué una buena decisión grabarlo en 35mm con un gran crew en la forma normal. Llevar al cine a ese lugar fué una buena idea, pero no hacerlo con los clichés convencionales.”

¿Cómo fué recibida inicialmente esta recién descubierta nueva estética?

“Me tomó dos años después de Ossos encontrar una nueva estética que requería un alejamiento del sistema. Tuve una gran pelea con mi productor, que quería que hiciera otro Ossos, pero mayor. Esto era imposible para mí. Siete semanas no eran tiempo suficiente, y había mucho dinero. Es mentira que filmar sea muy caro. La clave es saber como gastar el dinero. Prácticamente se me había cortado el presupuesto, así que fuí y me hospedé en Fontainhas.

¿Solo?

Correcto. Fué una jugada política, económica y filosófica. Después de filmar Ossos, mi director de fotografía (Emmanuel Machuel) me dijo que había sido muy bueno trabajar juntos, pero que creía que ya no lo necesitaba. Recuerdo que en la premier de In Vanda’s Room se acercó a mi, y me dijo, “Ves, estaba en lo correcto, ya no me necesitas.” Esto me conmovió mucho.”

¿Cómo influyó en la producción haber filmado en video digital?

“Fué muy diferente y ayudo muchó. Nunca creí que haciéndolo así terminaría con tal riqueza de color e iluminación. Pensé que estaba haciendo un pequeño documental y que en cierto momento tendría que regresar a los métodos tradicionales. Pero entonces ví que todo funcionaba e incluso era más orgánico. La edición final era algo que me asustaba mucho. Por eso filmé tanto, para tener el mínimo de miedo.”

A primera vista, tus filmes parecen espontáneos, pero están hechos con una meticulosa y distintiva precisión. ¿Cómo mantienes el balance?

“Balance es la palabra correcta, porque tienes que encontrar un balance perfecto entre lo que está detrás de la lente y lo que está al frente. Entre el paisaje, las personas y tú. Este balance fué muy difícil de alcanzar debido al crew, al dinero, a la iluminación, a la presión y a los tiempos. Jean Renoir decía lo mismo cuando trabajaba en América. El pensaba que sus filmes americanos eran malos, y aunque no lo son para nada, tú puedes ver la diferencia. Yo tuve que encontrar este balance, así que me tomé mi tiempo y busqué el mejor método para hacerlo.”

¿Ves tu trabajo como una mezcla de estudio sociológico con filme narrativo?

“Digamos que es un momento especial donde lo que es real o falso no importa. Tú tienes que ser veraz de otra forma. La relación entre la gente tiene que ser real. Yo puedo decirte muchas cosas que decía Vanda y no eran ciertas. Pero nunca diré cuales o cuando. El retenerlas me divierte.”

¿Cómo juega esto con tu audiencia?

“Cada que muestro In Vanda´s Room en festivales de documentales, la gente se enfurece. He tenido sesiones de preguntas y respuestas bastante agresivas. El argumento siempre es, “No puedes hacer esto en un documental. Es muy vago, muy poético.” Esa mentalidad me aburre de muerte.”

Es común que tus filmes rechazen la dramatización. Esto se nota en Ossos y es muy evidente en sus obras posteriores, que de alguna manera se sienten más independientes, más privadas.

Vanda se trata de tomar algo privado y volverlo una cosa pública. Ya se ha hecho antes. Warhol, Bergman y muchos artistas lo hicieron. Sin embargo, Vanda también es especial de cierta manera. Este tipo de sufrimiento, mostrado así, era prototípico, no se había hecho público antes. Yo nunca podría hacer una película como Vanda de nuevo. Incluso si se siente inteligente o artística, les puedo asegurar que se hizo con sangre y lágrimas. Es mi personalidad y la personalidad de Vanda.”

Como pionero en la adopción del video digital, ¿usted cree que el acto de filmar se está volviendo obsoleto o que depende de la producción?

Ahora edito con Avid Final Cut, pero es exactamente lo mismo. Mi metodología no ha cambiado. Me acerco con la misma actitud respetuosa. No se trata de si las máquinas son frías. Se trata del cerebro y el corazón detrás de la máquina. Para mí, una pequeña cámara digital es tan seria como una grande de 35mm como las que usaba antes. No creo que exista un lenguage específico para video o para cine.”

Es interesante que cada vez más cineastas estén utizando el video digital por propósitos artísticos, como Abbas Kiarostami y David Lynch.

“Es fabuloso que Lynch lo haya encontrado. Pero cuando se sube a su avión y dice las cosas que declara, hay muchas mentiras. El es un tipo sincero, no lo dudo, pero esta cuestión de la libertad que le brinda o le brindará el video digital es desconcertante. Kiarostami es un poco diferente por que él no ha cambiado. Como yo, el siempre ha preferido estar solo y ser privado con sus personajes. Hay algo ridículo acerca del equipo de producción de un filme; es un circo, en mal sentido. Tú pierdes mucho propósito, razón y objetividad. Roberto Rossellini fué el primero en darnos algo de la esfera privada de la sensibilidad humana. Sus películas fueron un secreto compartido.”

Por Neil Karassik April 01, 2010 (Traducción Jorge Hache)

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