21

L’enfant terrible #4

Funny Games / Michael Haneke / Alemania / 1997 

Se había visto innumerables veces que un cineasta fuera cruel con sus personajes, pero que lo sea para con el público es muy raro, más raro viniendo aún de un culto y letrado psicólogo con posgrados en filosofía y dramaturgia. Desde sus inicios Michael Haneke (Austria, 1942) mostró un interés incluso mórbido por la temática de la violencia y el como afecta psicológicamente a la sociedad. Su primer largometraje titulado The Seventh Continent (Der Siebente Kontinent) tocaba un tema álgido, documentando a una relativamente normal familia clasemediera austriaca, demasiado común en apariencia, que lentamente va cayendo en una espiral de hastío que culmina con el suicidio colectivo de los tres integrantes, sin razón aparente. Lo más interesante de todo (además de saber que la historia está basada en un hecho real) es que Haneke jamás emite un juicio ni esboza alguna postura crítica. Con su siguiente película Benny’s Video abraza de lleno el tema de la violencia mediática basando mucha de la narrativa en los videos caseros del protagonista (para un efecto más realista y perturbador). Pero la provocación mayor no llegaría hasta 1997, cuando edita Funny Games, un violentísimo filme que no contento con agredir al máximo a los personajes, ataca directamente al público siendo la misma audiencia quien al final sufre más. La película en apariencia es un tratado sobre la violencia extrema, la falta de sensibilidad del ser humano y la crueldad generada por los tiempos modernos y los medios de comunicación, pero vá mucho más allá. Trascendiendo la cuarta dimensión, Haneke nos hace sentir participes de los crimenes, incluso cómplices, presenciamos los horrores y no podemos hacer más que observarlos. De paso, además, rompe con muchas de las convencionalidades del género, por ejemplo, acaba primero con los más débiles, algo impensable en el cine comercial, además nos va mostrando pistas que al final no llevan a nada y frecuentemente crea falsas esperanzas sobre el futuro de los personajes. El personaje de Paul en innumerables ocasiones nos sonríe, nos guiña, nos platica sus planes, incluso es consciente de que está participando en un filme; la habilidad de Haneke radica en contraponer esta consciencia de la ficción con la realidad que pretenden crear los actores (quienes brindan unas sólidas actuaciones que podrían hacernos dudar sobre la veracidad de lo que observamos). Así, el filme frecuentemente transita en esa delgada línea entre ficción y realidad, que entenderemos mejor si somos lo suficientemente observadores. Funny Games invita a la participación, no se observa, se vive (o se sufre).

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s