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a ñ o n u e v e

Los filmes que más disfruté del dosmilnueve en orden aleatorio y sin manifestar ninguna preferencia en particular.

1. Das weiße Band (The White Ribbon) / Michael Haneke / Austria-Alemania

Después de un festival de Cannes que decepcionara a pesar de las grandes expectativas generadas (con nombres como AudiardVon TrierHanekeDumontChan-wookJoon-hoNoé, entre otros, se esperaba una durísima batalla), Haneke emergió como absoluto ganador del Palme d’Or con esta controversial película en la que sigue su continua exploración por la cochambre humana ahora ambientada en la Alemania de principios del siglo XX y con una preciosista y magnífica puesta en escena.

2. Up / Pete Docter y Bob Petersen / USA

Después de dos grandes películas como Ratatouille WALL-E, los estudios PIXAR se convirtieron en los mejores exponentes de la animación tridimensional, creando una dupla de filmes no solamente impresionantes en lo visual sino complejos y entrañables en lo textual. Así justo cuando parecía que caerían en la autoparodia y en la trampa del marketing, crean una joya más, una aventura más cercana al Gran Torino de Eastwood que al bobalicón cine infantil al que la industria del cine tiene acostumbrados a los pequeños.

3. Antichrist / Lars Von Trier / Dinamarca

De está película ya he dicho mucho, amala u odiala, pero el talento del señor Von Trier es innegable.

Ver entrada 20.

4. Inglourious Basterds / Quentin Tarantino / Estados Unidos

Ver entrada 23.

5. Un prophète / Jacques Audiard / Francia

Con tan solo 5 películas en más de quince años y una reputación como uno de los más discretos pero importantes directores franceses, Jaques Audiard nos transporta una vez más al mundo criminal ahora ambientado en el sistema carcelario francés. Tan buenos resultados logró que fué la única película que hizo ruido a Haneke en Cannes, logrando un muy merecido Grand Prix del festival.

6. Hunger / Steve McQueen / Irlanda-Inglaterra

La ópera prima del artista experimental londinense Steve McQueen, basada en una huelga de hambre de prisioneros irlandeses a principios de los ochentas, tomó a todos por sorpresa. Técnicamente experimental e impresionante (como ejemplo una toma de 17 minutos sin cortes con cámara estática) y con un finísimo balance entre la belleza y la brutalidad que le valió extrañas reacciones en la audiencia el día de su estreno (mientras gran parte de la audiencia abandonaba la sala, los demás la ovacionaron de pie) McQueen creó una obra horriblemente hermosa o hermosamente horrible.

Ver entrada 15.

7. Slumdog Millionaire / Danny Boyle / Inglaterra

Uno de los directores más interesantes de su generación, el inglés Danny Boyle se las ha ingeniado para transitar por diversos géneros cinematográficos desde la comedia romántica, el thriller, la parodia, el cine de horror de zombies o la fábula infantil con exitosos resultados. Ahora pone la mira en la industria de bollywood, emulando su cine épico, con una historia de crecimiento personal y triunfo, con todo y baile coreográfico al final. El resultado no se ha hecho esperar y un cúmulo de premios (conquista de los Óscares incluida) no han dejado de cosecharse.

8. Låt Den Rätte Komma In (Let the Right One In) / Tomas Alfredson / Suecia

En un año donde vimos hasta el hartazgo como se popularizaba y se devaluaba la temática de vampiros tanto en cine como en t.v., llega una película nórdica sobre una historia de amor entre dos adolescentes, que no solamente refresca y reinventa el género sino brinda una de las escenas más inolvidables de los últimos tiempos (la secuencia final en la alberca).

9. L’Heure d’été (Summer Hours) / Olivier Assayas / Francia

El crítico de cine vuelto director Olivier Assayas nos tenía acostumbrados a vertiginosos y complejos thrillers en los que la tecnología, la globalización y la violencia eran su estética favorita, cambiando totalmente de rumbo nos presenta un conmovedor drama familiar en el cual sutilmente nos lleva del pesimismo al optimismo en forma casi imperceptible, probablemente el mejor de sus filmes y un nuevo aire a su ya exitosa carrera.

10. Lake Tahoe / Fernando Eimbcke / México

Eimbcke ya había mostrado un notable talento en su primer filme Temporada de Patos, en el cual partiendo de un sencillisimo pretexto narrativo y un sinfin de situaciones absurdas nos daba cuenta de un (emotivo en lo personal y rico en lo visual) momento en la vida de unos jóvenes capitalinos. Aquí, en su segundo filme, un guión sencillo y liviano, con un manejo preciso del absurdo convive con una minimalista puesta en escena y una preciosista (y realista) fotografía, buscará desenmarañar el caos sentimental y los conflictos internos de un adolescente promedio.

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K I S S

Sin más preámbulo cinco de mis besos favoritos:

1. El ingrávido

Ivanovo detstvo /  Andrei Tarkovsky / Rusia / 1962

2. El artístico

My Blueberry Nights Wong Kar-wai  / Hong-Kong / 2007

3. El onírico

Cashback / Sean Ellis / Inglaterra / 2006

4. El poético

3 Iron / Ki-duk Kim / Corea / 2004

5. El que nunca estuvo

L’Atalante / Jean Vigo / Francia / 1934

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LISTMANIA

Con el final de la primera década del siglo abundan a diestra y siniestra listas de lo mejor o lo más sobresaliente en diversos ámbitos. A continuación, y para no quedarme atrás en tan pedante pero divertida tarea, enumeraré de forma aleatoria y sin ningún orden de preferencia, la lista de los cineastas que a mi parecer, destacaron no por una película en particular, sino por el conjunto de obra que editaron en este período.

1. Michael Haneke.

Con obras como Code Inconnu (2000), La Pianiste (2001), Le Temps du Loup (2003), Caché (2005), Funny Games Us (2007) y Das Weiße Band (2009), varios premios de Cannes (Palme d’Or en 2009, Grand Prix du JuryBest Actor y Best Actress en 2001 y Best Director en 2005), una infinidad de premios en otros festivales, y un creciente número de seguidores por toda el orbe, la década pasada fué sin duda crucial para Haneke, quien discretamente se coló a las grandes ligas y ahora es un nombre obligado en las listas de los cineastas mas influenciales de las últimas décadas.

2. Jacques Audiard.

Este guionista francés convertido en director en 1994, sorprendió al mundo en 2003 con Sur mes lèvres, su tercera película que le ganara críticas favorables por doquier y una amplia cosecha de premios; dos años más tarde De battre mon cœur s’est arrêté ganó ocho premios César y colocó su nombre dentro de los grandes directores franceses de su generación, su última película A Prophet (2009) ganaría su primer Grand Prix en Cannes convirtiéndola en la representante de Francia para los próximos Academy Awards.

3. Fatih Akin.

Alemán de origen turco, Akin ha vivido en carne propia el fenómeno de la inmigración, tema recurrente en su interesante filmografía. En 2000 edita Im Juli, comedia de enredos cruza de roadmovie y aventura psicodélica/alucinógena que revitaliza el género y presenta bajo una distinta luz la relación entre Alemania y Turquía. Sería hasta 2004 con Gegen die Wand (un depresivo drama sobre el peso de las costumbres, la pérdida de las ganas de vivir y las sopresas que depara el destino) que Akin se convirtiera en una revelación a nivel mundial y empezara una ascendente carrera que incluye filmes como el documental Crossing the Bridge: The sound of Istanbul  y Auf der anderen Seite, esta última teniendo una cálida acogida en Cannes ganando el premio al mejor guión.

4. Darren Aronofsky.
Este norteamericano empezó la década con el pie derecho, su Requiem for a Dream casi inmediatamente se convirtió en película de culto, en plática obligada de propios y extraños, y lo catapultó al estrellato. Justo cuando todos esperaban que su siguiente filme fuera una continuación estética/temática o una estrepitosa caída (rumores de nuevas versiones de Batman y Robocop aparecieron por doquier) Aronofsky edito una controversial e incomprendida fábula metafísica llamada The Fountain, que aunque contaba con fuertes actuaciones, impresionantes visuales y una sólida banda sonora, no termino de gustar y parecía que era el fin de este niño-promesa. De forma sorprendente, da un giro a su carrera y con The Wrestler, una realista historia filmada como documental sobre un luchador retirado demostró su versatilidad y una prometedora carrera. Black Swan lo consagró como el nuevo chico malo de Hollywood.

5. Pedro Almodóvar.

Considerado por muchos el mejor director español de la actualidad, Almodóvar se caracterizó por sus irreverentes comedias, centradas en personajes femeninos, con un colorido apabullante y buen ojo para el detalle. Al término de la década de los ochenta su estilo empezó a girar hacia del drama, conservando su tono polémico e incendiario. Para finales del siglo pasado editaría Todo sobre mi madre (1999), para muchos su obra maestra, en la cuál continuaría con sus obsesiones pero mostrandose como un ser más maduro y substancial. Este sería el inicio de una nueva etapa con filmes mas serios en temática y alejados cada vez más del tono de comedia que permeaba sus anteriores producciones. Hable con ella (2002), La mala educación (2004), Volver (2006) y su homenaje al cine Abrazos Rotos (2009) dan cuenta de esta madurez del talentoso manchego. La Piel que Habito (2011) su último largometraje, y por estrenarse en nuestro país, presume un giro hacia el cine negro a la Eyes Without a Face (Georges Franju, 1960).

6. Pedro Costa.

Independiente y experimental, el portugués Costa ha desarrollado un estilo basado en la contemplación y la paciencia, en el que muchas veces importan más los sentimientos que producen las imágenes en el espectador que lo que realmente estamos viendo en pantalla, un cine de experiencias pues. Sus filmes desprovistos de cualquier artilugio o efectismo narran en su mayoría la vida de personas marginales, con vidas desesperadas y vacías. Entre sus obras destacan el hiperrealismo de No quarto da Vanda (2000) en el que incluso sus amateurs actores representan escenas de su vida diaria, el interesante documental Où gît votre sourire enfoui? (2001) y la maravillosa Juventude em Marcha (2006), tal vez uno de los mejores ejemplos de la utilización de cámaras digitales en el cine junto con el Inland Empire de Lynch.

7. Tsai Ming-Liang.

El cine chino tiene tres vertientes principales, de acuerdo a la región donde se realiza: el cine de Hong Kong, el Chino y el de Taiwán; siendo el primero de corte más comercial, el segundo fuertemente golpeado por la censura y el último tal vez el más libre y desenfadado. Dentro del cine realizado en Taiwán podemos encontrar constantes temáticas que reflejan los problemas  y cambios sociales suscitados en la isla, especialmente en los filmes de los últimos veinte años dentro de la llamada nueva ola, de la que destacan Edward YangHou Hsiao-Hsien y el polémico Tsai Ming-Liang. Con títulos en su haber como la multipremiada What Time Is It There? (2001), la censurada The Wayward Cloud  (2005) y I Don’t Want to Sleep Alone (2006) donde muestra la problemática social de las zonas marginales, la inmigración y el submundo criminal. Atmósferas opresivas, preocupación por los recursos naturales, falta de comunicación entre los individuos, un negrísimo humor, y una fuerte y desenfadada carga sexual son algunas de las características de su obra.

8. Lars Von Trier.

Inauguro la década rompiendo las reglas que el mismo se había autoimpuesto (dogme 95) con Dancer in the Dark (2001), ganando de paso todos los premios que se le atravesaron, reinventó el teatro beckettiano llevándolo a las pantallas en la forma de una fuerte crítica social a los Estados Unidos (Dogville, 2003 y Manderlay, 2005), experimentó con tecnología de punta en la comedia Direktøren for det hele (The Boss of it All, 2006), rindió tributo a su maestro y de paso a él mismo en ese lúdico experimento a manera de documental de nombre The Five Obstructions (2005), visitó el género del horror con Antichrist (2009) y el de la ciencia ficción con Melancholia (2011) y todavía se dió el lujo de seguir forjando una serie de mitos alrededor de su persona que lo han convertido en una leyenda viviente y una figura de culto, ¿qué mas podemos decir de este señor?…

9. Philippe Grandrieux.

Más un artista visual que un cineasta, este francés se ha movido en los campos de la experimentación televisiva, la video instalación, el documental, el ensayo fílmico, la curaduría de diversas exposiciones en museos y la más pura experimentación visual. Siempre buscando un lenguage más puro y radical se ha valido del sonido, la edición y la iluminación para crear sus agobiantes atmósferas que más de uno ha comparado con el Lynch más desenfadado. Grandieux ha mostrado más interés por la experiencia sensorial que por la narrativa tradicional creando filmes confusos, inconexos y perturbadores pero que al mismo tiempo crean un fuerte vínculo con el expectador y lo obligan a interactuar con las imágenes que observa por medio de la experiencia y la memoria iconográfica. Para muestra su debut Sombre (2000), la influencial La Vie Nouvelle, 2002 (considerada una de las cartas fuertes del nuevo extremismo francés) y su última película Un Lac, 2008, más contemplativa y reflexiva que las anteriores y que le valiera una mención especial en el festival de Venecia de ese año.

10. Kim Ki-duk.

No es solamente el cineasta coreano más importante de su generación, sino un prolífico artesano de la imágen, la reflexión y el lenguaje (muchas veces por medio de la ausencia del sonido). Con la impresionante cantidad de doce películas solamente en la década pasada, y entre ellas nombres como The Isle (2000), Bad Guy (2001), Spring, Summer, Fall, Winter… and Spring (2003), Samaritan Girl (2004), 3-Iron (2004), The Bow (2005) y Breath (2007), Ki-duk se ha convertido en una referencia obligada del cine asiático y en el creador de muchas de las más entrañables secuencias de los últimos años: basta recordar la escena final de 3-Iron, los secretos al oído de los protagonistas de The Bow, o esas secuencias de adivinación con el artefacto que dá nombre al filme, las duras enseñanzas aprendidas a lo largo de su vida del personaje de Spring, Summer, Fall, Winter… and Spring o la inocencia en un mundo corrompido de Samaritan Girl.

11. Park Chan-wook.

A finales de los noventa y con dos filmes bajo el brazo, ambos fracasos en taquilla con pobres reseñas, Chan-wook estuvo a punto de retirarse del cine para abrirse nuevos horizontes como crítico de cine. Por suerte en 2000 decidió intentarlo una vez más con Joint Security Area, que se convertiría en la película más popular en la historia de su natal Corea del Sur y le diera la oportunidad de perseguir una idea ambiciosa que tenía tiempo rondando en su cabeza, la realización de una serie de filmes con la venganza como temática central. Así nacería The Vengeance Trilogy, integrada por Sympathy for Mr. Vengeance (2002), Oldboy (2003) y Sympathy for Lady Vengeance (2005), siendo la segunda la que más reconocimiento adquiriera, convirtiéndose en una dura competencia para el Fahrenheit 9/11 de Moore en la edición del 2004 de Cannes, galardón que no ganó, pero no se fué con las manos vacías, se llevó a casa el Grand Jury Prize, segundo premio más importante del certamen. Chan-wook continuó la década con un par de proyectos más experimentales y alejados en temática (I’m a Cyborg, But That’s OK, 2006 y Thirst, 2009) que no han hecho otra cosa que consolidarlo como uno de los grandes directores asiáticos y un auteur más a seguir de cerca.

12. Carlos Reygadas.

Abogado y cineasta, el mexicano Reygadas se ha convertido en una referencia obligada del cine nacional y para muchos el salvador de una industria que parecía destinada a autorrepetirse o a crear destacados personajes que hicieran carrera en el extranjero. Con guiños a Tarkovsky (uno de sus cineastas favoritos), BressonAntonioni Dreyer, Reygadas se ha encargado de forjar un estilo propio en donde equilibra la complejidad técnica de sus movimientos de cámara con actuaciones amateurs, economía de banda sonora (en su última película está compuesta por ruidos ambientales amplificados) y largas tomas contemplativas que invitan a la reflexión. No excento de polémica ha sido tachado de pretensioso, pedante, cruel con los animales, incluso pornográfico pero esto parece no importarle en lo absoluto. Japón (2002) fué su carta de presentación seguida de la explícita  Batalla en el Cielo (2005), donde traslada la narrativa a la Ciudad de México y muestra la vida en una ciudad cosmopolita a la vez que critica la idiosincracia del mexicano. Su último, y tal vez más logrado filme es Stellet licht (Luz Silenciosa, 2007), una contemplativa historia ambientada en una comunidad menonita que transita del más contemplativo Dumont al más mágico Dreyer sin perder su particular estilo.

13. Aleksandr Sokúrov.

Tal vez el cineasta ruso más importante desde Andrei Tarkovsky, Sokúrov empezó su carrera como documentalista desarrollando un meticuloso estilo, atento al detalle, con complejos montajes y largos planos descriptivos. Para 1999 empieza su tetralogía dedicada a gobernantes/dictadores del siglo XX con el filme Moloch en el que mezclando elementos biográficos y ficticios da cuenta de un episodio en la vida de Adolf Hitler. A esta seguiría Taurus (2000) sobre Vladimir Lenin The Sun (2005) sobre los últimos días del emperador japonés Hiroito, quedando pendiente una más, todavía por confirmar. Además Sokurov filmó The Russian Ark (2002) un complejo paseo por el museo del Hermitage en San Petersburgo que consta de una sola toma de 96 minutos sin ningún tipo de edición grabado con un steadycam y que lograra excelentes comentarios tanto por su técnica como por su narrativa y contenido. Father and Son (2003) una continuación temática a su aclamada Mother and Son (1996) y Alexandra (2007) sobre el conflicto chechén cierran la amplia oferta que nos brindó la década pasada y nos dan fé de la buena salud del cine ruso que desgraciadamente es muy difícil de conseguir en nuestro país.

14. Wes Anderson.

Miembro de la élite de jóvenes directores indie de los Estados Unidos y con dos éxitos bajo el brazo (Bottle Rocket y Rushmore) Anderson entraba al nuevo milenio como una de las promesas a seguir. Bastaría una película para confirmar esto, la tragicomedia The Royal Tenenbaums (2001) un filme ácido, irónico, con eccéntricos personajes desfilando en más eccéntricos atuendos cargados de colores primarios. Le seguirían The Life Aquatic with Steve Zissou (2004) una bizarra parodia de Jaques Cousteau (dedicada incluso al oceanógrafo francés) que exploraba temas como la venganza y la paternidad, contando también con extraños personajes (sello particular de su estilo), colorido diseño de arte (en gran parte influenciado por la literatura clásica de aventuras de autores como Herman Melville Julio Verne) y una banda sonora que incluía al cantante brasileño Seu Jorge haciendo covers acústicos, y en portugués, de David Bowie; y The Darjeeling Limited (2007) una historia familiar de búsqueda personal ambientada en la India, con un humor corrosivo y un elenco estelar. Para sorpresa de todos su último filme no fué una comedia o un bizarro drama sino una peculiar película de animación en stop motion (Fantastic Mr. Fox, 2009) que disfrazada de filme infantil sigue con la exploración de sus temáticas recurrentes.

15. Bruno Dumont.

Es considerado el heredero artístico de Robert Bresson, ha ganado infinidad de premios por todo el mundo entre los que destacan el Grand Prix de Cannes por L’Humanité en 1999 y por Flandres en 2006, siendo junto con Andrei Tarkovsky, los únicos directores en la histora en haber alcanzado dos veces este reconocimiento. Con estudios de filosofía y cinematografía Dumont es un director versátil con temáticas recurrentes que incluyen las bajas pasiones humanas (violencia extrema y desordenada conducta sexual) que lo colocan dentro de la lista de realizadores polémicos y artísticos. Sus tomas son largas, utiliza mucho el close up a los cuerpos de los actores quienes frecuentemente interpretan papeles que involucran emociones extremas. Títulos en su haber como la violenta (tanto física como psicológica como sexualmente) Twentynine Palms (2003), la dramática Flandres (2006) que muestra los estragos de la guerra en los jovenes pueblerinos y la reciente Hadewijch (2009) sobre el fanatismo religioso de una jóven aspirante a monja lo han asociado a movimientos como el nuevo extremismo francés y lo han comparado con realizadores como Kubrik, Pasolini y Kiarostami.

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E U

Visions Of Europe / Varios cineastas / Europa / 2004

 La premisa es sencilla, 25 cortometrajes dirigidos por 25 cineastas europeos (cada uno representando a los 25 estados que componen la Unión Europea); tendrían un presupuesto limitado (el mismo para cada uno), una duración máxima de 5 minutos y la consigna de mostrar un instante de la realidad actual o futura de la supuestamente unificada Europa. Así en 2004 se concretó este experimento llamado Visions of Europe, contando con la interesante participación de directores consagrados junto con otros nóveles, y teniendo como bandera la plena libertad de expresión. Nombres como Christoffer BoeFatih AkinSharunas BartasBéla TarrTheo van GoghPeter Greenaway y Aki Kaurismäki redondearon la ecuación. Como era de esperarse el resultado es un tanto desigual, pasando de la bizarra experimentación a la mera descripción; con geniales momentos y un amplio espectro que nos permite ver una interesante fusión de ideas, conceptos y creatividad. Dentro de mis favoritos el elegante tributo que el lituano Bartas ofrece al Stalker de Tarkovski y el bellísimo y poético corto de Tarr sobre el desempleo y la crisis económica en los países de la Europa del este.

Children Lose Nothing / Sharunas Bartas / Lituania / 2004

Prologue / Béla Tarr / Hungría / 2004



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Cinéma Français

A Francia se le adjudica la paternidad del cine, siendo el 28 de diciembre de 1895 con L’Arrivée d’un train en gare de La Ciotat la fecha oficial del nacimiento de este. A partir de aquel trabajo descriptivo y naturalista de los Hermanos Lumière la cinematografía francesa tomó distancia de lo realizado en otros lares y se convirtió en una potencia artística y creativa que arrojó a grandes realizadores como el influencial Georges Méliès con su Le Voyage dans la Lune, innovando de forma por demás creativa en el género de la ciencia ficción, el montaje y la narrativa de su tiempo, o el genial Jean Renoir, cuyas obras La Grande Illusion y La Règle du Jeu están consideradas entre los filmes franceses más importantes de todos los tiempos. Con los años el país galo pareció dormirse en sus laureles, para despertar en los 50’s con nuevos bríos gracias al llamado Nouvelle Vague, un movimiento lúdico y experimental conformado principalmente por jóvenes críticos de cine con el común denominador de querer revitalizar la adormecida industria francesa. Así surgirían grandes cineastas como Jean-Luc Godard, Éric Rohmer, François Truffaut, Jacques Rivette y Claude Chabrol que se encargarían de crear un clima de renacimiento creativo en todo el país además de incentivar a otros contemporáneos como Jean-Pierre Melville, Robert Bresson, Chris Marker, Alain Resnais, y Agnès Varda en lo que tal vez fuera el período más importante y fructífero en la historia del cine mundial.

A 50 años aproximadamente de este movimiento parece que un proceso cíclico ha dado la vuelta de nuevo. El cine francés luce adormilado y envejecido otra vez, pidiento a gritos un golpe de frescura. Ya lo percibimos en el festival de Cannes, máximo evento cinematográfico del país y  otrora medio de lucimiento y auto-ensalzamiento, donde los cineastas asiáticos y africanos crean una cinematografía cada vez más propositiva e interesante, donde el cine latinoaméricano está encontrando su voz, y donde otras latitudes como los países nórdicos o los integrantes del extinto bloque socialista siguen su ascenso como potencias mundiales en obras artísticas y experimentales. Por esto me viene a la mente la idea de revisitar a los cineastas franceses más importantes e interesantes de la actualidad y tratar de imaginar cual de ellos podría tener estas características mesiánicas para renovar e inyectarle vigor a la industria francesa, una nouvelle vague 2.0 digamos.

Así, y fusilándome uno de los títulos más importantes de la filmografía de Sergio Leone, analizaremos a “los buenos, los malos y los feos” del cine francés actual.

Los buenos

Aquellos que sin necesidad de provocaciones, controversias o complicadas y experimentales narrativas, han realizado un cine que agrada tanto a la feroz crítica como a los públicos más comerciales:

Jean-Pierre Jeunet

Delicatessen, La Cité des enfants perdus, Le fabuleux destin d’Amélie Poulain.

A favor: Director innovador y teatral, que lo mismo sorprende con sus interesantes ambientaciones y puestas en escena que manipula sentimientos con sus bizarros y teatrales personajes. Con Amélie alcanzó fama mundial, además ya paso por la industria de Hollywood.

En contra: Tal vez la peor decisión de su vida es haberse separado de Marc Caro con el cuál hizo dupla en sus primeros y más interesantes filmes. Su última obra Micmacs à tire-larigot es un supuesto regreso a sus inicios, pero según la crítica, es más condescendiente y menos incisivo, además se extraña el toque negro de su anterior colaborador. 

Arnaud Desplechin

Comment je me suis disputé… (ma vie sexuelle), Rois et reine, Un conte de Noël.

A favor: Incisivo y perfeccionista, tiene un ojo clínico para expresar relaciones interpersonales, en especial complicados vínculos familiares y de pareja. Suele rodearse de una importante élite de actores franceses, Catherine Deneuve, Mathieu Amalric, Emmanuelle Devos, Marianne Dénicourt, entre otros, que además de ser sus amigos participan constantemente en sus filmes.

En contra: Alabado por muchos pero odiado por otros, es manipulador y a veces sobrevaluado. Sus constantes fílmicas pueden caer en la repetición y en la auto parodia.Jacques Audiard

Sur mes lèvres, De battre mon cœur s’est arrêté, A Prophet.

A favor: Sus tres últimas películas han cosechado decenas de premios, la última incluso dejó bien parado al país y felices a los críticos con su Grand Prix en Cannes. Su cine gusta por igual a propios que a extraños.

En contra: A pesar de hacer un cine impecable e inteligente es demasiado académico, su puesta en escena es sobria y no deja lugar a la menor innovación formal.

Los malos

Alguna vez enfants terribles, esos directores con gusto por el tema escabroso y la polémica, lo suficientemente malos para no dejar a nadie indiferente pero al mismo tiempo lo suficientemente cautelosos para no espantar a la audiencia:

Olivier Assayas

Irma Vep, Demonlover, Clean, L’Heure d’été.

A favor: Experimental e innovador, su puesta es escena es vertiginosa y con edición brusca. Tiene constantes temáticas como la globalización o el materialismo. Tiende no pocos nexos con Japón (estilística y afectivamente). Su última obra L’Heure d’été, diferente a todo lo realizado con anterioridad, abre las puertas a la posibilidad de una muy positiva evolución.

En contra: A veces hace filmes que solo el entiende, a veces pierde el rumbo. Demonlover pudo ser una maravilla pero después de la mitad se vuelve confusa e incoherente, aún así es un buen filme; Boarding Gate no corrió con la misma suerte, es un tropezón por decir lo menos. 

François Ozon

Sitcom, Gouttes d’eau sur pierres brûlantes, 8 femmes, Swimming Pool.

A favor: Provocador y escandaloso, obsesionado con la sexualidad, incisivo y satírico. Lanzó a la fama como símbolo sexual a la guapa Ludivine Sagnier. A veces por morbo, otras por su calidad, la mayoría de sus filmes tienen buena recepción en taquilla. Se dió el lujo de juntar un elenco con las grandes divas del cine francés (para su 8 femmes) y salió bien librado (Deneuve, Ardant, Huppert, Béart, entre otras).

En contra: Paulatinamente se ha ido ablandando, perdiendo ese toque provocador e irreverente que permeaba sus primeras producciones. Coquetea cada vez más con la industria comercial.

Bruno Dumont

La vie de Jésus, L’humanité, Flanders.

A favor: Junto con Tarkovsky son los únicos directores en haber ganado dos veces el Grand Prix de Cannes. Considerado por muchos el heredero de Bresson, su cine es pausado y contemplativo, pero también violento y controversial.

En contra: A veces es demasiado artístico rayando en lo intelectualoide. Ha sido considerado dentro del nuevo extremismo francés, lo cual contradice en gran parte los ideales filosóficos y metafísicos de su maestro. Su desparpajo, crudeza e hiperrealismo ahuyentan muchas veces a la audiencia.

Los feos

Los ninguneados, los incomprendidos, a veces ni su mamá los entiende. El cine más experimental, la contracultura, muchas veces ignorados por la crítica y otras más, incluso, ni distribución comercial alcanzan, quedando destinados a oscuras muestras de cine:

Leos Carax

Boy Meets Girl, Mauvais Sang, Les Amants du Pont-Neuf, Pola X

A favor: Simple y llanamente es un genio de la lente, poético y simbólico, con una extraña obsesión por las relaciones tortuosas. Gusta de presentar a Denis Lavant en la mayoría de sus filmes a manera de alter ego. Innovador y experimental, tal vez el mejor de su generación.

En contra: Demasiado loco y extravagante, es el terror de los productores ya que mandó a varios a la bancarrota mientras filmaba Les Amants du Pont-Neuf, las leyendas urbanas cuentan que está vetado de por vida para filmar en Francia. 

Philippe Grandrieux

Sombre, La vie nouvelle, Un lac

A favor: Radical y experimental, busca más la experiencia sensorial que la narrativa cinematográfica. Se ha hecho de un séquito de admiradores y sus tres filmes son considerados de culto. Incorpora diversas disciplinas artísticas dentro de su quehacer cinematográfico.

En contra: Demasiado radical y demasiado experimental. Sus filmes parecen extensiones de sus obras artísticas, díficiles de vender y empaquetar son de distribución muy limitada; prácticamente nadie ha visto Un lac.

Gaspar Noé

I Stand Alone, Irréversible, Enter the Void

A favor: Alcanzó celebridad internacional con la controversial Irréversible, su fascinación por la violencia extrema, el sexo explícito y la pornografía lo ha hecho muy polémico, pero recordemos que no hay publicidad mala. Tiende a crear nexos entre sus obras (el cortometraje Carne y sus dos primeros filmes); es muy innovador especialmente en el uso de iluminación, edición y musicalización.

En contra: Tardó siete años en estrenar su tercer largometraje, lo que originó que se desinflaran las espectativas. Al final la obra pasó sin pena ni gloria, siendo vapuleada por la crítica en Cannes. Casi nadie la ha visto aunque presuntamente la distribuidora IFC acaba de comprar los derechos para su distribución limitada. 

…y las damas

Para no pecar de misógino y dar lugar a quien lugar merece a continuación las dos cineastas que podían lograr el cambio:

Claire Denis

Chocolat, Nénette et Boni, Beau travail, L’intrus, 35 rhums

A favor: Para muchos la cineasta que ha logrado reconciliar el lirismo del clásico cinema francés con las tendencias contemporáneas, Denis ha utilizado su formación y experiencia personal en el enriquecimiento de la narrativa y contenido de sus filmes, tiene un peculiar y reconocible estilo formal así como una envidiable cosecha de premios.

En contra: A pesar de la calidad de sus filmes sigue sin ser completamente reconocida fuera de su país, algunas de sus obras como Trouble Every Day fueron muy golpeadas por la crítica. Su intimismo e intelectualidad crean un aire de ambigüedad en muchas de sus historias. 

Catherine Breillat

36 Fillette, Romance, Fat Girl, Anatomie de l’enfer

A favor: Cineasta y novelista destacada, tiene constantes temáticas como los problemas de las relaciones entre géneros y la sexualidad. A menudo utiliza puntos de vista complejos y filosóficos. Obras como Fat Girl han sido reconocidas a nivel internacional.

En contra: Sus filmes suelen ser muy violentos y explícitos, incluyendo sexo no simulado. Ha utilizado actores porno. Muchas de sus disertaciones filosóficas causan más risa que reflexión. Su filmografía es algo irregular.

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De Costa a Costa

Letters from Fontainhas: Three Films by Pedro Costa / Pedro Costa / Portugal / 2010

Después de un par de filmes que empezaron a darlo a conocer fuera de su país, el portugués Pedro Costa tomó una arriesgada decisión, trasladar su narrativa a un empobrecido y marginal ghetto de Lisboa (Fontainhas) y contar su historia a través de sus habitantes, documentando a su vez, las etapas de su destrucción. Así sin al principio pretender ser una serie o trilogía, Costa se trasladó al barrio en cuestión, asignó roles casi reales a sus habitantes (actores amateurs todos ellos) y comenzó en 1997 la grabación del primero de estos filmes titulado Ossos. Casi diez años más tarde, con la presentación del último capítulo de la serie, Colossal Youth (2006) se cerraría este ciclo al cuál se le daría el nombre de Fontainhas Trilogy. Para cuando se estrenó esta película, desgraciadamente, el barrio ya era solamente una memoria.

Fontainhas y sus habitantes no serán facilmente olvidados gracias a la distintiva visión de Costa, y a las actuaciones de sus habitantes con roles que eran prácticamente variaciones de ellos mismos, como en el caso de Vanda Duarte, quien aparece en los tres filmes. The Criterion Collection compiló estos tres filmes junto con innumerables comentarios, entrevistas, documentales, cortometrajes, rarezas, extras y curiosidades para editar por primera vez en DVD para Norte América un lujoso box set con la calidad ya característica de la compañía. Aprovechando , y celebrando, esta novedad le dedico a Costa la transcripción de una entrevista que el auteur brindó a la revista Eye Weekly con motivo de este estreno.

Ossos, In Vanda’s Room y Colossal Youth conforman lo que se la ha llamado su Trilogía Fontainhas. ¿Nos podría explicar esta asociación?

“No fué concebida como una trilogía. Antes de Ossos tuve una crisis artística que cuestionaba mi posición en el cine. Ese filme se originó por el descubrimiento de un vecindario muy particular en Lisboa, Fontainhas. Era un lugar casi secreto y aislado por lo que me tuve que preparar cuidadosamente. Yo estaba demasiado fascinado por la parte estética, lo que podría diferenciar a Ossos de los otros dos filmes. No es que no me guste, pero siento que no fué una buena decisión grabarlo en 35mm con un gran crew en la forma normal. Llevar al cine a ese lugar fué una buena idea, pero no hacerlo con los clichés convencionales.”

¿Cómo fué recibida inicialmente esta recién descubierta nueva estética?

“Me tomó dos años después de Ossos encontrar una nueva estética que requería un alejamiento del sistema. Tuve una gran pelea con mi productor, que quería que hiciera otro Ossos, pero mayor. Esto era imposible para mí. Siete semanas no eran tiempo suficiente, y había mucho dinero. Es mentira que filmar sea muy caro. La clave es saber como gastar el dinero. Prácticamente se me había cortado el presupuesto, así que fuí y me hospedé en Fontainhas.

¿Solo?

Correcto. Fué una jugada política, económica y filosófica. Después de filmar Ossos, mi director de fotografía (Emmanuel Machuel) me dijo que había sido muy bueno trabajar juntos, pero que creía que ya no lo necesitaba. Recuerdo que en la premier de In Vanda’s Room se acercó a mi, y me dijo, “Ves, estaba en lo correcto, ya no me necesitas.” Esto me conmovió mucho.”

¿Cómo influyó en la producción haber filmado en video digital?

“Fué muy diferente y ayudo muchó. Nunca creí que haciéndolo así terminaría con tal riqueza de color e iluminación. Pensé que estaba haciendo un pequeño documental y que en cierto momento tendría que regresar a los métodos tradicionales. Pero entonces ví que todo funcionaba e incluso era más orgánico. La edición final era algo que me asustaba mucho. Por eso filmé tanto, para tener el mínimo de miedo.”

A primera vista, tus filmes parecen espontáneos, pero están hechos con una meticulosa y distintiva precisión. ¿Cómo mantienes el balance?

“Balance es la palabra correcta, porque tienes que encontrar un balance perfecto entre lo que está detrás de la lente y lo que está al frente. Entre el paisaje, las personas y tú. Este balance fué muy difícil de alcanzar debido al crew, al dinero, a la iluminación, a la presión y a los tiempos. Jean Renoir decía lo mismo cuando trabajaba en América. El pensaba que sus filmes americanos eran malos, y aunque no lo son para nada, tú puedes ver la diferencia. Yo tuve que encontrar este balance, así que me tomé mi tiempo y busqué el mejor método para hacerlo.”

¿Ves tu trabajo como una mezcla de estudio sociológico con filme narrativo?

“Digamos que es un momento especial donde lo que es real o falso no importa. Tú tienes que ser veraz de otra forma. La relación entre la gente tiene que ser real. Yo puedo decirte muchas cosas que decía Vanda y no eran ciertas. Pero nunca diré cuales o cuando. El retenerlas me divierte.”

¿Cómo juega esto con tu audiencia?

“Cada que muestro In Vanda´s Room en festivales de documentales, la gente se enfurece. He tenido sesiones de preguntas y respuestas bastante agresivas. El argumento siempre es, “No puedes hacer esto en un documental. Es muy vago, muy poético.” Esa mentalidad me aburre de muerte.”

Es común que tus filmes rechazen la dramatización. Esto se nota en Ossos y es muy evidente en sus obras posteriores, que de alguna manera se sienten más independientes, más privadas.

Vanda se trata de tomar algo privado y volverlo una cosa pública. Ya se ha hecho antes. Warhol, Bergman y muchos artistas lo hicieron. Sin embargo, Vanda también es especial de cierta manera. Este tipo de sufrimiento, mostrado así, era prototípico, no se había hecho público antes. Yo nunca podría hacer una película como Vanda de nuevo. Incluso si se siente inteligente o artística, les puedo asegurar que se hizo con sangre y lágrimas. Es mi personalidad y la personalidad de Vanda.”

Como pionero en la adopción del video digital, ¿usted cree que el acto de filmar se está volviendo obsoleto o que depende de la producción?

Ahora edito con Avid Final Cut, pero es exactamente lo mismo. Mi metodología no ha cambiado. Me acerco con la misma actitud respetuosa. No se trata de si las máquinas son frías. Se trata del cerebro y el corazón detrás de la máquina. Para mí, una pequeña cámara digital es tan seria como una grande de 35mm como las que usaba antes. No creo que exista un lenguage específico para video o para cine.”

Es interesante que cada vez más cineastas estén utizando el video digital por propósitos artísticos, como Abbas Kiarostami y David Lynch.

“Es fabuloso que Lynch lo haya encontrado. Pero cuando se sube a su avión y dice las cosas que declara, hay muchas mentiras. El es un tipo sincero, no lo dudo, pero esta cuestión de la libertad que le brinda o le brindará el video digital es desconcertante. Kiarostami es un poco diferente por que él no ha cambiado. Como yo, el siempre ha preferido estar solo y ser privado con sus personajes. Hay algo ridículo acerca del equipo de producción de un filme; es un circo, en mal sentido. Tú pierdes mucho propósito, razón y objetividad. Roberto Rossellini fué el primero en darnos algo de la esfera privada de la sensibilidad humana. Sus películas fueron un secreto compartido.”

Por Neil Karassik April 01, 2010 (Traducción Jorge Hache)

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Estambul not Constantinopla

Üç Maymun / Nuri Bilge Ceylan / Turquía / 2008

Turquía no solamente es ese vecino incómodo de Europa que le ha causado severos problemas migratorios o ese país exótico que aparece de vez en vez en filmes de aventuras hollywoodenses. También es cuna de una riquísima cultura ancestral y por que no, de una estirpe de cineastas que combinando temas como su cultura, la migración, la religión o la complejidad de la existencia humana empiezan a ganarse un lugar entre los grandes nombres de la cinematografía actual. Tal vez el más conocido sea Fatih Akin, quién afincado en Alemania, ha creado un par de entrañables joyas cinematográficas. Poco menos difundidos pero no menos talentosos podemos mencionar a Yesim Ustaoglu (cineasta con un fuerte sabor bressoniano), Ozcan AlperReha Erdem y Nuri Bilge Ceylan. Este último de profesión fotógrafo que ha sabido utilizar su formación artística en sus filmes. Actores amateurs (amigos, familiares, incluso su esposa y él), bajísimos presupuestos, cámara digital en mano que escudriña al personaje (muchas veces sin enfocarse directamente a su rostro) y un énfasis en el desarrollo de los personajes desde un punto de vista existencialista, metafísico y porque no, poético son algunas de sus constantes. Su tercer filme Clouds of May (Mayis Sikintisi) ya daba cuenta de una madurez formal y un estilo narrativo que consolidaría con Distant (Uzak) tal vez una de sus obras más logradas. Three Monkeys (Üç Maymun) último filme en su haber lo corroboraría como una de las voces más importantes del cine euroasiático y le valdría un cúmulo de premios importantes así como una nomiación al Óscar en 2008 en el rubro de mejor película extranjera.